
En plena revisión del T-MEC, la propuesta de AMLO de enviar recursos a Cuba abre un frente de tensión política y cuestionamientos diplomáticos.
Por José Luis Camacho Acevedo
Sin duda, que el interlocutor principal para México en las negociaciones del Tratado Comercial, el conocido como T-MEC, es Estados Unidos.
Y al iniciarse la revisión del T-MEC, el inefable expresidente López Obrador desata una serie de comentarios críticos por la puntada de hacer una coperacha para mandar dinero a Cuba.
El comentario crítico que encabeza una enorme lista de los mismos es el del embajador de Estados Unidos en México:
Ronald Johnson afirmó que la mejor ayuda para Cuba es fortalecer a su población y no al régimen.
- “La mejor forma de ayudar al pueblo de Cuba es empoderándolo”; embajador de EU responde a AMLO.
Apenas el pasado lunes, el titular de Economía, Marcelo Ebrard, aseguró que las negociaciones con Estados Unidos sobre el T-MEC se realizarían con la cabeza fría y con firmeza.
Los especialistas han asegurado que no habrá, en la presente semana, grandes cambios a las reglas actuales del T-MEC.
El influyente diario de negocios de México, El Economista, publicó los siguiente:
“Plan aprobado por la presidenta Sheinbaum rumbo a la revisión del T-MEC: martes habrá reunión previa vía Zoom; miércoles tendrá lugar la primera ronda de conversaciones con EU. México propondrá la permanencia del T-MEC y la eliminación de aranceles. Cabeza fría y firmeza nos guiarán”, escribió este lunes en sus redes sociales Marcelo Ebrard, pasado el mediodía.
En esta etapa de negociaciones para los integrantes del T-MEC, el elefante en la sala es el expresidente López Obrador, quien, en medio de la indeclinable postura de Estados Unidos con respecto a deponer en Cuba a las cabezas del régimen de ese país, sin pensar en la afectación de imagen que genera para la presidenta Claudia Sheinbaum, mantiene su intrascendente postura de parecer el defensor de las izquierdas en América Latina.
Y como solamente a López Obrador le queda Cuba como objetivo para seguir con su bandera de líder socialista latinoamericano, López Obrador inventa esa coperacha que se ha convertido en la burla y el enojo de millones de mexicanos.
Las preguntas que se hacen en torno a la coperacha de AMLO son, entre muchas otras, algunas como las siguientes:
- ¿Quién recibirá en Cuba el dinero que se logre reunir?
- ¿Qué pasará con los envíos a AMLO a La Habana?, ¿seguro no irán primero a sus cuentas personales?
- ¿Y los remanentes de las aportaciones serán devueltos a los donatarios?
- ¿O quién se quedará con esa muy apetecible cantidad de dinero?
Joaquín López-Dóriga y Adela Micha han realizado serios y puntuales cuestionamientos en sus plataformas y redes sociales a López Obrador y su coperacha pro-Cuba.
Es lógico que se presuma un posible fraude a que aporten, o una posibilidad de lavado de dinero al enviar unos recursos que tal vez sean mucho mayores a lo conseguido por donantes mexicanos.
No hay duda: López Obrador nunca piensa, cuando echa al público sus puntadas, en el perjuicio que le pueden causar a la presidenta Claudia Sheinbaum.
Perdido en limbo selvático, AMLO trata de que nadie perciba que es un fallido polizonte de la historia.
¡Pero con esos bueyes tenemos que arar!