





“Vamos a cambiar por completo la música mexicana,” dijo Sheinbaum, en referencia al narcocorrido que es por ahora el género más popular.
Por Megan Janetsky
CIUDAD DE MÉXICO (AP) — En una base militar mexicana, el capitán Eduardo Barrón no toma un rifle, sino un micrófono. Se mueve de un lado a otro, entona una canción mientras los sonidos de trompetas y acordeones resuenan de una banda de una docena de soldados vestidos con uniformes de camuflaje.
El estilo rítmico —conocido como corrido— es reconocible para casi todos los habitantes de la nación mexicana de 130 millones de personas. Pero las letras de Barrón se desvían drásticamente de las que suenan en los altavoces de México.
“Aún recuerdo el día en que me uní al ejército”, canta. “Éste es un sueño que mi alma anhelaba, y si tuviera que vivir otra vida, me convertiría de nuevo en soldado.”
Barrón, que se presenta bajo el nombre de "Eddy Barrón", comenzó a lanzar videos musicales y canciones en Spotify el año pasado en coordinación con el ejército mexicano. Sus letras exaltan las virtudes del ejército, celebran a los padres orgullosos y honran a los caídos.
Se oponen a los controvertidos narcocorridos, un subgénero que ha generado controversia, ya que artistas famosos rinden homenaje a los jefes de los cárteles, presentándolos como rebeldes que luchan contra el sistema.
Frente al desafío de abordar un estilo musical que retrata la violencia de los cárteles, los gobiernos locales de México han comenzado a prohibir las actuaciones y a llevar a cabo investigaciones criminales sobre bandas y músicos. Incluso la presidente de México ha prometido reducir la popularidad de los narco-corridos mientras promueve otros estilos musicales menos violentos.
Pero Barrón, de 33 años, está tomando un enfoque diferente. En lugar de censura, quiere aprovechar el impulso con sus propios corridos militares, un esfuerzo para infundir el género con letras más socialmente aceptables y reclutar jóvenes para el ejército.
“La vida de narco está de moda y la hacen sonar muy bonita... pero la realidad es diferente”, dijo. “Estamos haciendo nuestra parte para invitar a los jóvenes a unirse a este movimiento de música positiva.”
La promesa de cambiar la música mexicana
Los baladistas militares de Barrón forman parte de un impulso más amplio del gobierno encabezado por la presidente Claudia Sheinbaum, quien ha propuesto que el gobierno promueva corridos sobre “el amor, el desamor y la paz.”
Incluso anunció un concurso musical patrocinado por el gobierno en el estado norteño de Durango, destacando música que evite “glorificar la violencia, las drogas y la discriminación hacia las mujeres.”
“Vamos a cambiar por completo la música mexicana,” dijo Sheinbaum.
Sin embargo, en una subcultura definida desde hace mucho por la resistencia y por ponerle palabras a las duras realidades que enfrentan los pobres, las iniciativas del gobierno alrededor del género han sido recibidas con escepticismo sobre los intentos oficiales de promover narrativas amigables con la familia.
“No creo que usar los corridos como una manera de incorporar otros tipos de narrativas sea una mala idea”, dijo José Manuel Valenzuela, sociólogo de Tijuana que estudia el género. “Hay muchas canciones que cantan sobre la paz y el amor. Lo que pasa es que ésas no son las que están pegando... porque estamos viviendo en un momento de juventud agraviada.”
Cantando a través de los problemas sociales
Los corridos nacieron en el siglo XIX, con instrumentos clásicos de banda y el acordeón, que tienen raíces en la migración alemana y polaca hacia México. En una época de gran analfabetismo, se usaban ampliamente para transmitir historias orales.
Las baladas cobraron fuerza durante la Revolución Mexicana, cuando se usaron para compartir historias de héroes de guerra y gloria del conflicto.
Por eso Barrón dice que no inventó los corridos militares, sino que simplemente los está rescatando.
“Los corridos vienen de la revolución, y estamos haciendo lo mismo que esos soldados y revolucionarios, aunque en una época diferente, pero el resultado es el mismo”, dijo.
El género evolucionó a través de las generaciones, desde cantar sobre el contrabando de tequila durante la era de la Prohibición en la década de 1920 con los corridos tequileros hasta lidiar con la creciente ola de violencia de los cárteles en México con los narcocorridos.
“Todos los grandes problemas sociales se cuentan a través de los corridos”, dijo Valenzuela. “Es una metáfora para hablar de lo que hemos vivido.”
Armas y alambre de púas como inspiración
Barrón dijo que tocaba la guitarra con la banda de música regional mexicana de su padre cuando era adolescente y componía su propia música. Llevaba su guitarra a las campañas después de unirse al ejército a los 20 años.
En 2021, dijo que comenzó a escribir sus propias canciones sobre su tiempo en el ejército y cantar con una banda militar FX, llamada así por el tipo de arma que utiliza el ejército. Pero la música nunca se hizo pública.
Alrededor de 2023, el género explotó cuando artistas como Peso Pluma, Fuerza Regida y Natanael Cano comenzaron a mezclar el estilo clásico con música trap en lo que se conoce como corridos tumbados. Ese mismo año, Peso Pluma superó a Taylor Swift como el artista más transmitido en YouTube.
Un año después, el ejército mexicano decidió publicar la música de Barrón bajo su nombre artístico.
Los videos musicales, que han acumulado decenas de miles de vistas solo en YouTube, están llenos de imágenes de armas pesadas, la bandera mexicana, alambre de púas y Barrón cantando en camuflaje y gafas infrarrojas levantadas por encima de su casco militar.
Originalmente destinados a entretener a las tropas y fomentar el reclutamiento militar entre los jóvenes mexicanos, las canciones de Barrón adquirieron un significado diferente en medio de la renovada controversia que ha acompañado el auge de los corridos.
El estilo musical ha sido criticado durante mucho tiempo por romanticizar la violencia de los carteles, pero ha alcanzado un punto de inflexión en los últimos años.
Los estados mexicanos han implementado prohibiciones de presentaciones, y artistas prominentes han recibido amenazas de muerte, a menudo afirmando que provienen de carteles rivales cuyos líderes son glorificados en su música. Y los músicos han tenido que cancelar conciertos debido a preocupaciones sobre la posible violencia.
La controversia se intensificó la semana pasada, después de que la cara del principal jefe de cartel Nemesio Rubén "El Mencho" Oseguera fuera proyectada en una pantalla gigante detrás de la banda Los Alegres del Barranco en un festival de música en el estado norteño de Jalisco. El incidente, ocurrido poco después de que el cartel de Oseguera fuera vinculado a un rancho bajo investigación como un campamento de entrenamiento y sitio de disposición de cuerpos en Jalisco, causó conmoción en todo México.
La presentación fue recibida con una cascada de críticas. Dos estados mexicanos anunciaron investigaciones criminales, se cancelaron conciertos y la administración Trump revocó las visas de los miembros de la banda.
También marcó un endurecimiento del tono de Sheinbaum, quien pidió una investigación sobre el concierto, añadiendo: “No se puede justificar la violencia ni los grupos criminales.”
Barrón, quien se opone a una prohibición de los corridos, cree que la solución es seguir cantando cubierto con camuflaje con la esperanza de recuperar la música mexicana de su infancia de los estereotipos negativos que han llegado a definirla.
Dijo que el ejército ya está planeando lanzar nuevas canciones en los próximos meses.
“Tristemente, hemos quedado atrapados con esta etiqueta de los corridos como música negativa”, dijo. “Un enfoque mejor es recuperar el género y tomar un camino diferente para cambiar la conversación.”