
El presidente Trump fue un invitado especial del Super Bowl, pero se marchó del partido cuando los Eagles empezaron a dominar a los Chiefs.
Los Ángeles Press
La aparición de Donald Trump en el Super Bowl 2025, celebrado en el Caesars Superdome, ha generado gran revuelo. No solo por ser el primer presidente en funciones de Estados Unidos en asistir a este evento, sino también por las dudas que surgieron en redes sociales sobre el costo de su presencia en el histórico evento deportivo.
Según información compartida en la cuenta de X (@CallToActivism), la presencia del mandatario estadounidense en el Super Bowl de este año tuvo un costo aproximado de entre 15 y 20 millones de dólares. Esta cifra incluye el gasto en el dispositivo de seguridad del Servicio Secreto, que fue necesario para garantizar la seguridad del presidente, así como los gastos derivados de entradas, hospedaje y otras amenidades del evento.
A pesar del alto costo que implicó su presencia, Trump no permaneció mucho tiempo en el juego. Durante la primera mitad, su equipo, los Chiefs, iba perdiendo frente a los Eagles, lo que hizo que su estancia fuera breve. Siendo el primer presidente en funciones en asistir a un Super Bowl, vio cómo los Eagles dominaban a Kansas City en todos los aspectos, deleitando a la ruidosa multitud pro-Philly que celebraba cada anotación con la conocida canción “¡Fly! Eagles! Fly!”.
Ni siquiera la presencia de Taylor Swift logró cambiar el rumbo de los Chiefs. Perdieron por primera vez en 10 partidos esta temporada con la superestrella del pop en un palco, observando a su novio, Travis Kelce, quien no atrapó un pase hasta casi el final del tercer cuarto.
Lejos de los habituales debates políticos que suelen acompañar a Trump, su presencia en el Super Bowl 2025 ha sido interpretada como una estrategia para ser percibido como un símbolo de unidad para Estados Unidos a través del deporte. Sin embargo, en las redes sociales se cuestiona la relevancia de su asistencia a un evento tan costoso, especialmente considerando las críticas y los conflictos que ha mantenido con diversos países durante su mandato, como China, México y Canadá, además del cierre de USAID.
Por ahora, lo que queda claro es que la asistencia de Trump al Super Bowl, no estuvo exenta de controversia, sobre todo por los altos costos y el breve lapso en el que estuvo presente en el juego.