Canadá ha ordenado a sus delegados que suspendan las conversaciones con Estados Unidos.
Los Ángeles Press
Un alto funcionario de la Casa Blanca ha amenazado con redibujar la frontera canadiense en medio de la ambición de Donald Trump de convertir a Canadá en el "51° estado" de Estados Unidos.
Peter Navarro, asesor cercano al expresidente, ha instado a los negociadores estadounidenses a discutir la posibilidad de modificar la frontera con sus contrapartes canadienses, según reveló The Telegraph. Fuentes cercanas a las negociaciones calificaron esta propuesta como "una locura y peligrosa".
En respuesta, Canadá ha ordenado a sus delegados que suspendan las conversaciones con Estados Unidos hasta que los nuevos miembros del gabinete de Trump, Jameson Greer y Howard Lutnick, sean confirmados por el Senado. En Ottawa se considera que ambos son menos extremos en comparación con otros miembros de la administración estadounidense.
Navarro, quien tiene acceso directo a la Oficina Oval debido a su estrecha relación con Trump, también ha propuesto expulsar a Canadá de la red de intercambio de inteligencia Five Eyes, la más importante del mundo. Fuentes dentro de la Casa Blanca señalaron que, en ausencia de competencia política, Navarro ha logrado imponer su influencia y avanzar con posiciones de gran controversia.
Trump ha reiterado en varias ocasiones su deseo de que Canadá se convierta en un estado más de la Unión. El primer ministro canadiense, Justin Trudeau, apodado "Gobernador Trudeau" por Trump, ha rechazado rotundamente esta idea, afirmando que Canadá nunca se unirá a Estados Unidos.
Recientemente, Trudeau fue captado en una conversación privada en la que admitía que las declaraciones de Trump sobre la anexión de Canadá podrían ser vistas como algo más serio, a pesar de que inicialmente se desestimaron como una broma.
En cuanto a la política económica, Trump ha vuelto a poner en la mesa la cuestión de los aranceles. Esta semana, el presidente estadounidense ratificó su intención de imponer un 25% de aranceles a los productos canadienses, una medida que había quedado suspendida por 30 días tras el compromiso de Trudeau de reforzar la lucha contra la migración ilegal y el narcotráfico.
Además, Trump ha expresado su deseo de retomar el proyecto del oleoducto Keystone XL, una infraestructura de 9.000 millones de dólares que transportaría petróleo desde las arenas bituminosas de Canadá hasta las refinerías estadounidenses. La administración de Joe Biden había cancelado el proyecto en 2021 al revocar los permisos necesarios para su ejecución en territorio estadounidense.
El presidente ha subrayado que se deben facilitar "aprobaciones fáciles" para el proyecto, pidiendo que la empresa responsable regrese a EEUU para finalizar la construcción. "Si no ellos, otra compañía debería hacerse cargo", dijo Trump en su red social.
La cuestión del Keystone XL fue uno de los principales puntos de fricción entre ambos países durante el gobierno de Trump. Su reactivación representa un conflicto entre intereses económicos, preocupaciones medioambientales y promesas políticas.
Como respuesta a los aranceles, Canadá impuso recientemente un 25% de tarifas sobre productos estadounidenses por un valor de 155.000 millones de dólares, que incluyen alcohol, muebles y jugo de naranja, y sugirió que los canadienses reconsiderarán sus viajes a EEUU. Trudeau ha dejado claro que, aunque no buscan que escale la situación, no retrocederán en la defensa de los intereses de Canadá.