Rodolfo Soriano-Núñez Domingo, 17 de Diciembre del 2023, 23:05
Una escalada de precios inundó los mercados argentinos luego de la devaluación del 118 por ciento promovida por Milei en los primeros días de su gestión.
Religión y vida pública: Además de la influencia de lo religioso en el pensamiento de Milei, es necesario ver sus vínculos con otras organizaciones de la derecha global.
Por Rodolfo Soriano-Núñez
Se cumplió una semana de la toma de posesión, inauguración o asunción de Javier Milei como presidente de Argentina y su gobierno ha establecido ya algunas de las peores marcas en la de por sí convulsa historia de ese país.
Entre las más notables, Milei es ya autor de la tercera peor devaluación en la historia de ese país, luego de que el 13 de diciembre el peso argentino perdió el 118.3 por ciento de su valor sólo en ese día.
Al día siguiente del anuncio de la devaluación del 118 por ciento, como consecuencia inevitable del desplome del peso y del cambio en las prioridades y en el enfoque de la política económica argentina, el precio de la carne alcanzó su máximo histórico, cuando topó en los dos dólares el kilo o poco más de dos libras “en pie”, es decir, con el animal aún vivo, como se puede ver en el cuadro que aparece a continuación.

El precio no fue resultado de otra cosa que el interés del nuevo gobierno de alentar tanto como sea posible la exportación de ese producto, pues no hay registros de que hubiera aumentos notables en los costos de los ganaderos, como lo deja ver este texto del diario porteño Página 12 en el que, unos días antes de que se registrara ese máximo, se dejaba ver cuál iba a ser el rumbo de ese indicador.
Ese rumbo es el de que el precio de la carne argentina en los mercados de ese país esté a la par con el de los precios de los mercados europeos, con la desventaja -desde luego- que los salarios en Argentina están muy lejos de los de Europa.
Como se puede ver en la imagen que aparece inmediatamente después de este párrafo, el precio de la carne en Europa es muy alto. En la cadena de supermercados Carrefour en Francia, el precio de la carne de res es de 16.57 euros el kilogramo o 13.26 euros por los 800 gramos que se ofrecen en el paquete que el sitio de internet de esa empresa ofrece en venta.

La misma cadena de supermercados Carrefour en Argentina ofrecía un corte de carne similar, el bife, a partir de los 4,369 pesos (5.45 dólares) por un kilo, como se puede ver en la imagen que aparece después de este párrafo y que sólo representa los precios como aparecían en ese sitio Web al mediodía del domingo 17 de diciembre, y cuyos datos más actualizados pueden consultarse en este vínculo.

Si las previsiones que los analistas de los mercados agropecuarios consultados por Página 12 se hacen realidad, el precio del bife en Argentina podría irse de los 5.46 dólares en que se vende este domingo 17 en las tiendas de la cadena Carrefour en Argentina, a un mínimo de 13 mil pesos argentinos, si es que se emparejan con los precios más baratos en esa misma cadena de supermercados en Francia o incluso hasta los 25 mil pesos, es decir entre 15 y hasta 30 dólares por kilo.
Sólo durante el peor periodo de la hiperinflación de Raúl Alfonsín se registraron peores pérdidas del valor de la moneda argentina a las registradas en la semana que recién terminó.
Los precedentes ocurrieron el 19 y el 10 de abril de 1989, con pérdidas del 267.2 y del 138.7 por ciento del valor de la moneda respectivamente. Esos días aciagos ocurrieron en un contexto en el que, entre febrero y agosto de ese año se reportaron las variaciones en los indicadores clave que aparecen en la tabla 1, que aparece a continuación.

Fuente: Elaboración propia a partir de Vitelli, G. (1999) "Cuarenta Años de inflación en Argentina, 1945-1985", citado por Rapoport, Mario (2010) “Una revisión histórica de la inflación en Argentina y de sus causas”.
No puede sorprender que, en una situación así en un periodo tan breve, la propuesta de Carlos Saúl Menem de poner un freno tan drástico a la inflación haya sido vista como providencial en algún sector de la sociedad argentina que, aunque acostumbrada a altas inflaciones ya desde finales de los sesenta, acumulaba para entonces un notable cansancio.

El lector puede acercarse a esa realidad, sea por medio de gráficas que capturan con números los efectos de esa situación, como las que aparecen antes de este párrafo, que resumen la historia de las inflaciones argentinas de los últimos 60 años o, si así lo prefiere, puede asomarse a la manera en que ya a finales de los ochenta, uno de los cómicos más queridos de Argentina, Tato Borenstein, se reía de las desgracias de su país al dar cuenta de la manera en que habían ido y venido distintas unidades monetarias, que se puede ver en el vídeo que aparece a continuación.
Si algo debe quedar claro de estas distintas formas de evidencia de los efectos de la inflación en la vida pública argentina, es que no hay corriente política que pueda decirse ajena a la idea de que se puede crecer con altas o muy altas tasas de inflación. Todos los gobiernos, democráticos o militares, de la Unión Cívica Radical o del peronismo se han visto afectados por el fenómeno.
Tampoco puede discutirse, pues hay evidencia abundante en toda América Latina y otros países, que más allá de los efectos que la alta inflación tiene en el ánimo de las personas, también tiene un efecto directo en la distribución del ingreso.
En contextos inflacionarios, quienes tienen más dinero tienen las mayores probabilidades para beneficiarse de la inestabilidad que ese tipo de situaciones generan.
Aunque no existen datos sobre la proporción de argentinos en pobreza, como sí existen sobre el comportamiento de la inflación, lo que demuestran los datos disponibles para las últimas dos décadas, es que efectivamente, en la medida que aumenta la inflación, aumenta también el número de personas en situación de pobreza.
Para los últimos 20 años es posible consultar el estudio titulado “Deudas sociales crónicas y desigualdades crecientes. Desafíos para la agenda pública (2004-2023)”. El estudio fue publicado a principios de este mes por el Observatorio de la Deuda Social Argentina, una institución creada por la Universidad Católica Argentina cuando Jorge Mario Bergoglio era arzobispo de Buenos Aires y, en razón de ello, presidía los consejos de esa universidad.
La gráfica que aparece a continuación, tomada de ese estudio, da cuenta de la evolución de la pobreza y la indigencia tanto a escala individual como de los hogares argentinos entre 2004 y 2023. Esta gráfica aparece en la página 9 de uno de los anexos publicados a principios de este mes, titulado “Pobreza por Ingresos: Condiciones materiales de vida de los hogares y la población (2004-2023). Evidencias de una pobreza monetaria estructural”.

La inflación galopante y la pobreza creciente fueron ya por sí mismos factores clave del ánimo con el que el argentino promedio votó este año. Sin embargo, es necesario agregar un tercer elemento: la corrupción de la clase política argentina.
La corrupción afecta a todo el espectro político argentino. Por eso es que la arenga destemplada, de una violencia difícil de describir de Javier Milei contra esa bestia mítica que él bautizó como “la casta”, fue tan eficaz para movilizar a un sector de la opinión pública en las PASO y en la primera vuelta. Por esa misma razón, cuando en la segunda vuelta se trató de escoger entre la violencia que Milei encarnaba y la posibilidad de regresar a la normalidad cuajada de corrupción que ofrecía Sergio Massa como abanderado del peronismo, terminó por ganar la prédica violenta de la motosierra y de dinamitar las instituciones del Estado argentino.
No es posible dar cuenta de qué tan grave es el efecto de la corrupción en la vida pública argentina, pero en lo que hace a la elección de 2023, es claro que el peronismo fue severamente afectado por el escándalo que acompañó la caída de Martín Insaurralde que, para muchos argentinos, resumió dos décadas de excesos de la familia Kirchner y sus asociados.
Una medida del grado de rechazo a la clase política o "la casta" se puede obtener de los datos de la más reciente encuesta para Argentina de la consultora Zubán Córdoba, que se puede consultar completa en el cuadro que aparece inmediatamente después de este párrafo.
Insaurralde era intendente o presidente municipal de una población de la provincia de Buenos Aires, al tiempo que fungía como uno de los más cercanos colaboradores del gobernador de esa provincia. Un poco antes de la primera vuelta de la presidencial de este año, diversos medios dieron a conocer fotografías y vídeos de Insaurralde sosteniendo relaciones sexuales con una conocida modelo e influencer argentina, Sofía Clerici, en un yate de bandera española que navegaba aguas del Mar Mediterráneo.

Aunque el episodio fue todo de Insaurralde y de su jefe político, Axel Kicillof, Massa pagó los efectos. Kicillof fue, por cierto, responsable durante la presidencia de Cristina Fernández de Kirchner (2007-2015) de la devaluación de enero de 2014 que, marcó el inicio de un nuevo ciclo de “calentamiento” de la economía que eventualmente llevaría a la situación que se vive ahora, como se puede confirmar en las gráficas de la inflación que aparecen más atrás, donde se puede ver que 2014 marca un hito en materia de inflación.
Fueron esos tres elementos, la inflación, la pobreza y la corrupción los que explican el que una mayoría de los electores de Argentina optaran por Milei en lo que en México llamamos el “voto de castigo” y que en Argentina se denomina el “voto bronca” facilitado porque hubo quienes se convencieron de que los gritos, insultos y excesos de todo tipo que Milei ofrecía como una suerte de entretenimiento que mezclaba las inevitables referencias del español de Argentina a lo escatológico con un macartismo intolerante que convertía en “zurdo de mierda” a cualquiera que no coincidiera con Milei.
Ello fue facilitado además por la manera en que los medios de comunicación privados presentaron a Milei como un “outsider” de la política, es decir, como alguien ajeno a ella, cuyos excesos eran rápidamente matizados o maquillados por los conductores de espacios de noticias y de entretenimiento de los canales vinculados a los diarios La Nación y Clarín.
¿Y la religión?
Es claro, en función de lo anterior, que la elección argentina no se resolvió a partir de criterios o de problemas religiosos. No hubo bloques que votaran de manera total a Milei o a Massa. Acaso el único bloque que podría identificar como vinculado al voto por Milei es el de los católicos tradicionalistas, los llamados lefebvristas, que mayormente se identifican con Victoria Villarruel, la actual vicepresidente de quien ofrecí algunos apuntes biográficos en una entrega previa de esta serie.
Sin embargo, no puede negarse que lo religioso jugó un papel durante la campaña. Ello fue más claro de parte de Milei. Ya desde el inicio de su campaña usó distintos símbolos religiosos, cristianos y judíos, así como una ideología inspirada en el llamado anarco-capitalismo, una de las teologías políticas más marginales y radicales del cristianismo y el catolicismo, como justificación teórica para las medidas extremas que ofreció.
En lo que hace a los símbolos religiosos, fue claro que Milei usó “en positivo” distintas imágenes de un león, en referencia al así llamado “León de Judá” o al uso del hebreo escrito en algunos de sus mensajes en redes sociales. En negativo, en cambio, estuvieron los insultos que lanzó contra el papa Francisco, a quien acusaba de ser “representante del maligno”.
Las reacciones a los usos políticos de lo religioso por parte de Milei fueron más bien desarticuladas. La Conferencia Episcopal Argentina, equivalente de la Conferencia del Episcopado Mexicano, eludió el conflicto con el candidato presidencial anarco-capitalista.
Era difícil que fuera de otro modo cuando los mismos sacerdotes eran testigos en sus parroquias de la manera en que Milei ganaba las simpatías incluso de sus más devotos feligreses, cansados con el estado de cosas en Argentina en materia de inflación, pobreza y corrupción.
Cuando la jerarquía de la Iglesia Católica reaccionó, su respuesta fue vista como un desesperado intento de reconducir las preferencias en los que habían sido bastiones del catolicismo más cercano al papa Francisco, con una “misa de desagravio” a la que—con cautela—sólo acudió uno de los obispos auxiliares y una fracción, más bien reducida, de los sacerdotes de la arquidiócesis de Buenos Aires.
La cautela de la jerarquía católica tuvo un reflejo en las advertencias igualmente cautelosas que hacían distintos referentes de la comunidad judía de Argentina, como se puede ver en este reportaje del diario argentino Perfil de septiembre de este año, que resume su posición con un contundente “no nos representa”.
Ellos veían con preocupación la manera en que Milei se apropiaba de los símbolos de esa tradición religiosa, al tiempo que hacía todo para presentarse él mismo como una suerte de mesías de la economía argentina.
Tanto los jerarcas católicos como los referentes de la comunidad judía en Argentina comprendieron el peligro que entrañaba hacer de lo religioso un factor determinante de la elección.
Ya como presidente electo, el uso de lo religioso sólo ha aumentado de parte de Milei, aunque hasta ahora no ha tenido oportunidad de insultar o atacar a sus críticos.
Protocolos
Esa tarea parece haberla delegado en Patricia Bullrich, quien fuera su rival en la elección presidencial, a quien él colmó de insultos al llamarla, entre otras cosas, “montonera tirabombas” y que ahora es la ministra de Seguridad del gobierno nacional argentino, posición desde la que ha anunciado medidas severas para tratar de desalentar la protesta contra las políticas del actual gobierno.
Las protestas de todos modos se realizarán este martes y miércoles próximos y, si uno se atiene a las tradiciones de las protestas en América Latina y a la aparente intransigencia que exhibió la señora Bullrich al anunciar el así llamado “protocolo anti-piquetes”.
El protocolo prevé que se castigue a quienes participen en marchas incluso con la pérdida de las pocas ayudas que aparentemente sobrevivirán al plan de ajuste del gobierno de Milei. Incluye, entre otras cosas el que quienes se manifiesten en los así llamados “piquetes” paguen los salarios de los policías que sea necesario movilizar para vigilar esas actividades.

Bullrich incluso anunció que usará a los guardias de prisiones del gobierno nacional como policías en las calles, una medida que—como otras muchas—han llevado a que distintas organizaciones de derechos humanos se apresten a impugnar tanto el “protocolo” como los posibles arrestos que se hagan en esas condiciones.
Otra dimensión en la que lo religioso ha tenido un claro impacto en el desarrollo de la elección presidencial argentina de 2023, su resultado, así como en la primera semana de gobierno de Milei se puede encontrar en su mensaje de toma de posesión o asunción como se suele decir en la jerga política argentina.
Anarco-capitalistas, uníos
En ese texto, que se puede consultar completo en formato pdf en el cuadro que aparece un poco después de este párrafo o en el vídeo de YouTube que aparece enlazado más adelante, Milei cita a un académico español poco conocido incluso en los círculos del catolicismo de habla española, pero que es visto como clave para las alas más radicales de la derecha católica: Jesús Huerta de Soto.
Huerta de Soto es profesor de asignatura en el Instituto Juan de Mariana, una suerte de Think-Tank de la derecha más recalcitrante de España. De Mariana fue un jesuita español que vivió entre los siglos XVI y XVII.
El Instituto ha sido objeto de críticas en España por su posición contraria al desarrollo de tecnologías verdes, que le llevó a atacar incluso al gobierno de España cuando trató de vender ese tipo de tecnologías en los mercados de Estados Unidos.
Entre las singularidades del Instituto es que ofrece un programa de master en economía centrada en la así llamada “Escuela Austriaca”, que son los autores favoritos de Milei y de la extrema derecha a escala global.
El instituto destaca en la página de acogida de su portal web un texto en el que abiertamente defiende la idea de que sean los privados los que financien, a partir de criterios de mercado, la construcción de obras de caminos o autopistas, entre otras propuestas que coinciden en todo con la oferta que entre insultos y agresiones a quien no pensara como él adelantó Milei durante su campaña presidencial.
También publicó un texto firmado por Mateo Rosales, vinculado al Instituto Atlántico, que celebra la asunción de Milei porque se le ha “plantado a todos”…
¿Y quiénes son todos?
El propio Rosales responde así:
El sistema político argentino, la clase política denostada, el peronismo y el kirchnerismo ruines. ¿Cómo? Hablándole directamente a la gente, diciéndole la verdad de la situación (aunque en política esto suene a un idealismo innecesario) y, especialmente, constituyéndose en el canalizador de la insatisfacción, la frustración y el hartazgo de una sociedad al borde del abismo.
Más que lo que dice en ese texto, Rosales es relevante porque su perfil permite vincular a Milei con el Instituto Atlántico de Gobierno, una entidad presidida por el expresidente de gobierno José María Aznar, en cuyas actividades frecuentemente participan directivos de Repsol, la empresa del sector energético en España, y que apenas en octubre de este año encargó a Felipe Calderón Hinojosa dictar una conferencia sobre el populismo en América Latina.
Debe quedar claro, en este sentido, que además de los vínculos con organizaciones e ideologías marginales como el anarco-capitalismo de Huerta de Soto, a quien citó extensamente en el discurso que pronunció durante sus primeros minutos en funciones, también tiene vínculos con la derecha más común y conocida en México y España.
En ese sentido, las posibilidades reales de que la suya sea una “revolución anarco-capitalista” son más bien reducidas
Su propio mentor, Jesús Huerta de Soto lo deja ver cuando minimiza y normaliza los excesos verbales de Milei durante su campaña electoral, como se puede ver en el minuto 9:22 del vídeo que se presenta a continuación donde cita a uno de los santones de la Escuela Austriaca, Ludwig von Mises, quien según Huerta decía que “que lo importante es que hablen de uno aunque sea mal”.
El vídeo completo, por cierto, se puede ver en el enlace que aparece después de este párrafo.
Quien desee conocer con más detalle el pensamiento de Huerta de Soto puede consultar el texto “Dios y el anarco-capitalismo” de 2017 que aparece a continuación.
Y Milei correspondió a lo dicho por Huerta de Soto. Durante la ceremonia de asunción dedicó uno de los párrafos de su discurso a su mentor, como se puede ver en el vídeo que aparece a continuación, que deja ver—con claridad—lo que se viene de aquí en adelante para Argentina.
El contexto argentino, a diferencia del mexicano o del uruguayo, no inhibe los puntos de contacto entre lo religioso y lo político. Quizás por ello fue más fácil que el último párrafo del mensaje de Milei, que se puede consultar completo en el cuadro que aparece después del siguiente párrafo, se haya centrado en presentarse a sí mismo como uno de los macabeos que pelearon por la libertad del pueblo judío:
«Y también recuerdo que ese día, la respuesta fue una cita del libro de Macabeos 3:19 que dice que la victoria en la batalla no depende de la cantidad de soldados, sino de las fuerzas que vienen del cielo. Por lo tanto, Dios bendiga a los argentinos y que las fuerzas del cielo nos acompañen en este desafío.»
Dada la magnitud de la crisis en curso en Argentina, se antoja difícil que las apelaciones religiosas basten, pero seguramente ayudan a mantener la cohesión del electorado de Milei.
En el plano latinoamericano, la atención que reciba Milei servirá para definir la suerte de un sector radical, extremo, pero muy rico, de la derecha en la región que desde hace décadas se alinea e identifica con las ideas de la así llamada "Escuela Austriaca", como lo atestigua la influencia que el Instituto Ludwig Von Mises, más recientemente rebautizado sólo como Instituto Mises, tiene en la derecha latinoamericana, desde México hasta Chile, además de Estados Unidos.