Rodolfo Soriano-Núñez Viernes, 05 de Mayo del 2023
Otros datos
Por Rodolfo Soriano-Núñez
Aunque no es posible establecer una relación causal absoluta entre la violencia, como se puede medir según el número o la tasa de homicidios por cada 100 mil habitantes, y la distribución del ingreso, es un hecho que en algunos casos la relación existe, en un sentido u otro.
Es decir, en la medida que mejora o empeora la distribución del ingreso disminuyen o aumentan el número de homicidios y/o la tasa de homicidios por cada 100 mil habitantes.
Creo que esta es una de las rutas más fértiles para tratar de comprender por qué algunas sociedades latinoamericanas son tan brutalmente violentas como son y cuáles tendrían que ser las medidas de política pública para hacerle frente a índices de violencia como los que existen en México, y los países del así llamado Triángulo Norte de América Central, es decir, El Salvador, Guatemala y Honduras.
A ese triángulo se le tendría que agregar un vértice más, el que le correspondería a Belice que, es tan violento o más que México, pero que por las diferencias lingüísticas, históricas y de tradiciones jurídicas se suele perder de vista.
Sin embargo, no será posible considerar en esta entrega de Otros datos a la antigua Honduras Británica, porque aunque hay información relativa a los homicidios, no la hay—como se apuntaba la semana pasada—en lo que hace a la distribución del ingreso.
Por razones que desconozco, el último dato disponible para Belice en el repositorio de datos del Banco Mundial en materia de distribución del ingreso, el así llamado Índice Gini, corresponde a 1999.
Por ello, no es posible realizar una comparación sistemática que eventualmente permitiera transformar el Triángulo Norte de América Central en un Cuadrado Norte de América Central, o en un Polígono de Mesoamérica o alguna otra figura que integrara a México y quizás a Estados Unidos con los tres o cuatro países de América Central para propósitos del análisis.
Las organizaciones criminales que asuelan a Belice, El Salvador, Guatemala, Honduras y México no se preocupan demasiado por la más bien débil barrera lingüística que pudiera existir entre Belice y el resto de los países en esa hipotética región.
Tampoco creo que esas organizaciones criminales se preocupen por las diferencias entre la tradición jurídica de la Common Law que existe en Belice y la peculiar mezcla de legados del derecho español y francés que existe en los otros cuatro países de ese polígono mesoamericano.
Ambas barreras son mucho más marcadas entre México y Estados Unidos y es claro que las organizaciones criminales no sólo cruzan la frontera; la usan y se aprovechan de ella para el logro de sus objetivos.
A mayor desigualdad, mayor violencia
Los datos que presento hoy no son concluyentes, pero al menos en la mitad de los países en esta muestra dejan ver que existe una asociación positiva entre el aumento en la desigualdad, como la mide el Índice Gini y la tasa de homicidios por cada 100 mil habitantes de cada país. Es decir, a mayor desigualdad, mayor violencia.
La afirmación precedente se hace a partir de un ejercicio simple con el valor de la correlación, que en algunos textos de estadística suele representarse con el símbolo R². Una correlación es una medida para aproximarse a un fenómeno. No sirve para establecer el sentido que pudieran tener dos variables.
Las correlaciones van de 0 a 1. Una correlación es robusta cuando el valor que se obtiene es superior al menos al 0.35. Si se obtiene una correlación inferior a ese 0.35 lo que nos dicen los números es que la variación en las dos variables no está conectada. En la medida que la correlación se acerca a 1, aumenta su intensidad o es más robusta y, en ese sentido, vale más la pena considerarla como una posible explicación del fenómeno.
Es decir, no es posible establecer a partir del valor de R² la causalidad, saber si a causa b, pero sí permite saber si a y b están relacionadas de alguna manera en la realidad a partir de los datos. Los valores de R² que presento miden si es posible asumir que las variaciones en la tasa de homicidios por cada 100 mil habitantes están relacionadas o no con las variaciones en el coeficiente de Gini, que es una medida convencional para determinar qué tanto se concentra el ingreso en una sociedad determinada.
El índice Gini puede expresarse como decimales, de 0 a 1 o bien como enteros, de 0 a 100. En este caso, se usó la segunda expresión que es la que está directamente disponible en los repositorios del Banco Mundial, que es de donde se descargaron todos los datos usados en este ejercicio.
Al considerar como una sola matriz todos los datos de desigualdad, por una parte, y como otra matriz todos los datos de homicidio, la correlación arroja un valor de R² = 0.38. Sin embargo, cuando se separan los datos de cada uno de los países, en algunos casos se comprueba que efectivamente a menor desigualdad menor violencia o, dicho en otras palabras, a mayor desigualdad medida por el índice Gini se reporta un mayor número en la tasa de homicidios por cada 100 mil personas. La gráfica 1 presenta todos los valores de la correlación (R²) para los países considerados en este ejercicio.

Gráfica 1. Valores de la correlación entre la desigualdad medida por el Índice Gini y la tasa de homicidios por cada 100 mil habitantes para los países en la muestra. Elaboración propia.
Es decir, se comprueba que, efectivamente, en la medida que aumenta la desigualdad se elevan las tasas de homicidio o, en sentido opuesto, como lo demuestra de manera muy clara, incluso podría decir que dramática, el caso de Colombia.

Colombia, Tasa de homicidios por c/100k hab. y coeficiente de distribución del ingreso (Gini), datos disponibles de 1990 a 2021.
En Colombia, como se puede observar en la gráfica correspondiente, en la medida que disminuye la desigualdad, disminuye también la tasa de homicidios. La correlación para los datos correspondientes sólo a Colombia es una de las más robustas, con una R² = 0.64.

Filipinas, Tasa de homicidios por c/100k hab. y coeficiente de distribución del ingreso (Gini), datos disponibles de 1990 a 2021.
La única correlación más robusta es la que arrojan los datos para Filipinas cuya R² = 0.69, aunque tengo reservas en ese caso porque, a diferencia de Colombia, cuyas series están prácticamente completas, en Filipinas, como se puede ver en la gráfica correspondiente, hay huecos que hacen más difícil confiar en los valores de la correlación, que suele ser muy sensible al número de observaciones disponibles.

Argentina, Tasa de homicidios por c/100k hab. y coeficiente de distribución del ingreso (Gini), datos disponibles de 1990 a 2021.
También con un número muy elevado de huecos en sus series, lo que hace necesario ser muy cauto con los resultados, está Argentina, donde R² = 0.61, lo que permite considerarla como muy robusta, pero faltan diez años de datos en materia de homicidio para hacer una comparación completa con México.

Costa Rica, Tasa de homicidios por c/100k hab. y coeficiente de distribución del ingreso (Gini), datos disponibles de 1990 a 2021.
Dos países con correlaciones robustas en la banda de los 40 centésimos son Costa Rica (R² = 0.49) y la República Dominicana (R² = 0.48), con la ventaja sobre Filipinas y Argentina que sus series tienen menos huecos. Incluso en El Salvador la correlación mantiene el sentido, aunque es marcadamente menos robusta, poco menos de la mitad de las de Colombia o Filipinas (R² = 0.27).

República Dominicana, Tasa de homicidios por c/100k hab. y coeficiente de distribución del ingreso (Gini), datos disponibles de 1990 a 2021.
En otros países las cosas no son tan sencillas. En Guatemala y Honduras las correlaciones existen, pero son muy poco robustas. En Guatemala es probable que sea porque su serie del Índice Gini tiene muchos huecos.

Guatemala, Tasa de homicidios por c/100k hab. y coeficiente de distribución del ingreso (Gini), datos disponibles de 1990 a 2020.
En Honduras sólo hay un hueco de tres años en la serie de la tasa de homicidios y, lamentablemente, el sentido de la correlación cambia. Pero es importante considerar que de los países con información disponible, Honduras reporta un valor para Gini consistentemente alto.

Honduras, Tasa de homicidios por c/100k hab. y coeficiente de distribución del ingreso (Gini), datos disponibles de 1990 a 2020.
En ninguno de los últimos 30 años su valor para este índice o coeficiente ha sido menor a 50, por lo que no debería sorprender que las ligeraciones variaciones observadas no sean suficientes para inducir algún cambio en la tasa de homicidios.
Esa tasa ha variado en distintos puntos, pero nunca ha sido inferior a 10 homicidios por cada 100 mil personas y en 22 de 30 años ha sido superior a los 30 homicidios por cada 100 mil personas.

Canadá, Tasa de homicidios por c/100k hab. y coeficiente de distribución del ingreso (Gini), datos disponibles de 1990 a 2020.
El caso más notable es Canadá que aunque cumple con la idea general de que a menor desigualdad menor tasa de homicidios, al calcular el valor de la correlación, sus datos arrojan una correlación robusta, pero de signo negativo, R² = -0.59, es decir, en la medida que aumenta la desigualdad, disminuye su tasa de homicidios.
En Canadá sería necesario tener presente que es la sociedad más igualitaria del continente americano y aunque efectivamente la correlación cambia su signo, es imposible asumir que su tasa de homicidios pueda ser similar a la otros países en que ocurre una inversión del signo o sentido de la correlación, como México y Brasil, entre otros.

Brasil, Tasa de homicidios por c/100k hab. y coeficiente de distribución del ingreso (Gini), datos disponibles de 1990 a 2021.
En Brasil el signo o sentido de la correlación también se invierte, pero el valor de R² = -0.34, por lo que es mucho menos intensa de lo que reportan los datos para, por ejemplo, México o Estados Unidos.

México, Tasa de homicidios por c/100k hab. y coeficiente de distribución del ingreso (Gini), datos disponibles de 1990 a 2020.
En México el valor de R² = -0.56, y en Estados Unidos se eleva a una muy robusta correlación de R² = -0.76.

Estados Unidos, Tasa de homicidios por c/100k hab. y coeficiente de distribución del ingreso (Gini), datos disponibles de 1990 a 2020.
En Chile la situación es similar, con una R² = -0.46, pero con más de diez años ausentes en su serie de homicidios.
En Panamá el valor de la correlación es también negativo, pero menos robusto, pues R² = -0.24.

Chile, Tasa de homicidios por c/100k hab. y coeficiente de distribución del ingreso (Gini), datos disponibles de 1990 a 2020.
Sudáfrica es el caso que ofrece la correlación negativa más robusta, R² = -0.78, pero su serie para el valor de Gini, es la más incompleta de todo el ejercicio, de modo que no se puede considerar del todo ese caso.

Panamá, Tasa de homicidios por c/100k hab. y coeficiente de distribución del ingreso (Gini), datos disponibles de 1990 a 2021.
No es posible postular una ley general de los vínculos entre la desigualdad y la violencia, pero es una avenida útil que, dada la evidencia convendría explorar, especialmente en países cuyo índice Gini sea igual a superior a 40.
Una vez que la desigualdad se reduce por debajo de ese umbral, es necesario prestar mayor atención a otros problemas, que no son sólo culturales, como lo demuestran las muchas comparaciones que explican por qué Canadá y Estados Unidos, que comparten muchas cosas, son sociedades tan distintas en términos de la violencia.

Sudáfrica, Tasa de homicidios por c/100k hab. y coeficiente de distribución del ingreso (Gini), datos disponibles de 1990 a 2020.
Basta ver las diferencias en las tasas de homicidios de ambos países. La canadiense es, de manera consistente, un tercio de la reportada al sur de las Cataratas del Niágara. También es muy raro enterarse de que en Canadá ocurra una masacre en un lugar público, algo muy común en Estados Unidos. Ello a pesar de que en los dos países hay tradiciones de uso de armas para cacería.
Ambos países son naciones desarrolladas, con un sistema basado en la Common Law británica, pero hay diferencias, por ejemplo, en el acceso que potenciales francotiradores tienen en Estados Unidos a armas de alto poder que no tiene quien quisiera hacer eso en Canadá. Y también las hay en la desigualdad. Una vez más, Canadá es el país más igualitario, menos injusto de todo el hemisferio occidental.
México reportó antes de la pandemia, en 2020, un valor de 45 en su Índice Gini, por lo que creo que sigue siendo relevante considerar la distribución del ingreso como uno de los factores que contribuyen a la violencia que vivimos, aunque es necesario incorporar otros en el análisis.
Es posible que en los casos de México y Honduras, las mejoras en la distribución del ingreso sean insuficientes o las dinámicas generadas por la violencia, los ciclos de violencia, sean tan persistentes que las mejoras en la distribución del ingreso no tengan el efecto que tuvieron, por ejemplo, en Colombia.
En Colombia, mucha de la violencia durante buena parte del siglo XX y todavía en la primera década del actual tuvo un componente político. Esa violencia se redujo gracias a los distintos procesos de pacificación con las organizaciones guerrilleras de ese país.
Ese elemento no está presente en México o en Honduras. En sentido opuesto, en El Salvador, se intentó en repetidas ocasiones dialogar con las organizaciones criminales, las llamadas maras y, aunque hubo pequeñas mejoras, de corto plazo, nunca lograron los efectos que sí tuvieron las negociaciones con distintas guerrillas en Colombia.
En México hay quienes consideran que la marcada reducción observada entre 1999 y 2006 en la tasa de homicidios obedeció a acuerdos informales con las organizaciones criminales. Es una proposición difícil de probar, pero que podría explicar las variaciones observadas en la tasa de homicidios en México en los últimos 30 años.
En futuras entregas de esta serie se exploran algunos de esos otros factores.
(Los datos para Guatemala, México y Panamá marcados como de 1990, corresponden a 1989. Se usaron así para aumentar el número de observaciones disponibles para esos tres países. Ello es especialmente importante para Guatemala que es uno de los países con menor número de observaciones en la serie del Índice Gini.)
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