Tashiro Malekium Martes, 02 de Diciembre del 2025, 00:16
Un regreso calculado en medio del desgaste político de Morena y la inestabilidad del gobierno de Sheinbaum.
Por Tashiro Malekium
Reaparece el expresidente Andrés Manuel López Obrador no solamente para presentar su libro, sino con una oportuna gira por todo el país que huele a rescate de emergencia. Anuncia eventos en plazas públicas, reuniones con las bases. Todo esto es un mensaje claro: cierre de filas con Claudia Sheinbaum.
Y sí, llega en un momento crítico para el Movimiento de Regeneración Nacional y para el gobierno de la presidenta. Las encuestas empiezan a tambalearse, la economía no despega como prometieron, lo único que aumenta en este país es la violencia, el Poder Judicial está en guerra abierta tras la reforma, y en los estados morenistas ya se pelean los huesos como si no hubiera mañana. El 2027 está a la vuelta de la esquina y los “líderes” tienen urgencia de ubicar sus piezas y ganar algo de terreno para el 2030.
AMLO viene al rescate de su movimiento. Como si se tratara de un comodín o, peor aún, de un distractor para que no hablemos de lo que de verdad está pasando dentro de Palacio Nacional y en los cuartos de guerra de Morena.
Porque no nos hagamos tontos: el tabasqueño dijo una y mil veces que se retiraba a La Chingada (así se llama su rancho en Tabasco), que se iba a leer libros y a escribir su historia, que solo reaparecería en la vida pública o saldría a las calles “si se pone en riesgo la democracia, la presidenta o la soberanía del país”. Palabras textuales. Se lo repitió a propios y extraños. Era su carta de retiro honorable.
¿Y ahora qué? ¿Ya está en riesgo la democracia? ¿Ya atentan contra la presidenta? ¿Ya nos invaden?
Porque si no es así, entonces lo que estamos viendo es la confirmación de que el gobierno de Claudia se cae, además de puntualizar que la emancipación sigue siendo un sueño distante. Continúa siendo el jefe máximo, que mueve los hilos desde Palenque o desde donde se le antoje, y cuando el barco hace agua, ahí está él con su chaleco salvavidas bordado con las iniciales AMLO.
Este no es un espaldarazo cualquiera. Es la demostración pública de que Claudia Sheinbaum, con todo y su mayoría calificada, con todo y su doctorado y su 60% de votación, todavía necesita la bendición del jefe para mantener unidos a los suyos. Que sin él, el movimiento se fragmenta, se pudre, se come a sí mismo.
Y los morenistas lo saben. Por eso corren a aplaudir, a tomarse la foto, a gritar “¡Es un honor estar con Obrador!” una vez más. Porque saben que sin su presencia, sin su carisma, sin su narrativa de “yo contra los conservadores ficticios”, esto se les pudre.
Fuente: substack.com