Farsante: la acusación que vincula crimen y poder en la CDMX
Manta del crimen organizado exigiendo la liberación de la cárcel de uno de sus miembros.

Jaime Laguna Berber

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“Farsante” no es solo una palabra. Es el resumen de lo que muchos ya sabemos y pocos se atreven a decir en voz alta.

Por Jaime Laguna Berber

Hace meses compartí la denuncia sobre mi encuentro con Claudia Sheinbaum en sus oficinas de gobierno. Ahí está la fotografía que lo prueba. El motivo: defender a un grupo de vecinos que estaban —y siguen— siendo agredidos por el Frente Popular Francisco Villa, en una de las unidades habitacionales que les han entregado para sostener su estructura burocrática, la más podrida de su organización.

Producto de esa gestión, terminé en una reunión en el Instituto de Vivienda de la Ciudad de México, con un funcionario que operaba directamente para Sheinbaum. La instrucción fue clara y brutal: “Ya dejen ese asunto. Mejor vénganse a trabajar con los de La Unión Tepito”. Así, sin rodeos. En lugar de proteger a los agredidos, nos sugerían pactar con el crimen organizado.

Jaime Laguna Berber y Claudia Sheinbaum.

Mientras tanto, el problema de los inquilinos sigue sin resolverse. El Frente Popular continúa invadiendo viviendas, amenazando principalmente a mujeres —porque ellas son las gestoras de los hogares— y operando con total impunidad.

En ese contexto aparece, colgada a pocos metros de la alcaldía de Iztapalapa, una manta dirigida a Clara Brugada. La exigencia: que cumpla los acuerdos pactados con el Cártel de Tláhuac. ¿Quién firma la advertencia? “El Güero Fresa y Michelle”, operadores conocidos por ser parte del brazo de choque formado durante los años de AMLO en el poder local. “El Güero” era pareja sentimental de la lideresa de los taxis piratas conocida como La Pantera, utilizada tanto para el acarreo como para la represión.

Manta del crimen organizado colgada en las cercanías de Iztapalapa.

Según testimonios y fuentes locales, no solo se incumplieron los acuerdos que exigían la liberación de “El Güero”, sino que también se rompieron tratos relacionados con el control territorial: nuevas unidades habitacionales financiadas con recursos públicos serían administradas por el Frente Francisco Villa, mientras que el cobro de piso en negocios y actividades económicas de Tláhuac quedaría en manos del cártel local, heredero del temido grupo La Mano con Ojos, el mismo vinculado con el secuestro y asesinato de la familia Martí.

La manta no es solo un mensaje criminal: es un recordatorio de que la delincuencia organizada y el poder político en la CDMX ya no se distinguen.

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