Jaime Martínez Veloz Viernes, 24 de Octubre del 2025, 14:08
El pronunciamiento del Consejo Agropecuario y Ambiental de Coahuila A.C., en respaldo por el rescate del campo mexicano, cobra especial relevancia tras el asesinato del dirigente campesino Bernardo Bravo Manríquez.
Por Jaime Martínez Veloz
Celebro la claridad y dignidad con la que el Consejo Agropecuario y Ambiental de Coahuila A.C. ha expresado su respaldo al Frente Nacional por el Rescate del Campo Mexicano. Esta carta no es sólo un posicionamiento gremial: es una memoria viva que recuerda que el Acuerdo Nacional para el Campo fue fruto de lucha social, no de dádivas gubernamentales.
Como ciudadano comprometido con la defensa de la identidad rural y la organización territorial, reconozco que el desmantelamiento institucional desde 2018 ha vulnerado no sólo la productividad, sino también la esperanza de millones de familias campesinas. El campo no es paisaje ni folclor: es resistencia, alimento y dignidad.
Respaldar este pronunciamiento implica exigir que el diálogo no sea simulación, que la política pública no sea propaganda, y que el asesinato de Bernardo Bravo Manríquez no quede impune. La justicia para él es también justicia para el campo.
Desde la trinchera ciudadana, territorial y ética, me sumo al llamado por un Nuevo Acuerdo Nacional para el Campo, construido desde abajo, con visión de largo plazo y respeto a la memoria productiva de quienes siembran con fe y cosechan con incertidumbre.
Porque si el campo se vacía, no será por falta de lluvia, sino por exceso de cinismo. Y si el gobierno no escucha, que escuche la tierra: porque cuando el campo se organiza, hasta el silencio germina.