Genaro García Luna, el narco detenido en Estados Unidos, que cuida a los periodistas, activistas y defensores de derechos humanos.
Por Arturo Rentería
Genaro García Luna cumple más de 38 años de prisión en EEUU por sobornos del Cártel de Sinaloa, lavado y narcotráfico. Pero su red empresarial sigue viva: RCU Sistemas S.A. de C.V. “protege” a periodistas, activistas y defensores, mientras el Estado delega su obligación constitucional a una empresa ligada a él.
El testimonio notarial en nuestro poder (escritura 72,357, 18 ago. 2021) confirma que Israel González León y Raif Shahin Ishac siguen como apoderados clave, otorgando poderes por 10 años. Los cuatro socios fundadores (Alejandro González Plata, Raif Shahin Ishac, Israel González León y José Luis Matouk Matuk) mantienen 25% cada uno desde 2005.
Los nexos con García Luna operan tras bambalinas: según Los Angeles Times (2021), Matouk y Shahin conectan con Niv Moshe Yarimy (representante de Sym Servicios Integrales, subsidiaria de Consultoría GL & Associates Consulting —propiedad directa de García Luna—) y con Hacking Team (Pegasus y espionaje millonario en su era).
RCU factura millones por adjudicación directa, pero con menos de 100 empleados es imposible custodiar 790–1,060 beneficiarios 24/7. Asesinatos sin escoltas presentes (Morrugares 2020, Sánchez Cabrera 2021), botones de pánico que fallan, auditorías ASF con irregularidades.
Armas: en 2019 Encinas dijo que usaban licencias de retiro de exmilitares y marinos (“situación delicada”). Hoy tienen Licencia Particular Colectiva Sedena hasta 2025, pero el atajo persiste —irregular según la Ley Federal de Armas—.
García Luna preso, su red activa. El “cuidado” es un simulacro que protege el negocio, no a las víctimas.
La impunidad no caduca.
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