Morena dinamita los puentes de la democracia en México
Empieza el declive de Morena. Foto: Getty Images

Hazael Sayavedra

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Las reformas impulsadas por Morena y avaladas por el Congreso refuerzan el control del Ejecutivo sobre funciones antes autónomas en México.

Por Hazael Sayavedra

Llegaron prometiendo acabar con los privilegios y las instituciones capturadas. Hoy, con la mayoría absoluta, están dinamitando los puentes que garantizaban contrapesos y alternancia, un poco cada vez, hasta que el daño sea grande.

Operaron con una mezcla muy efectiva de psicología de masas, control narrativo y “salami tactics” —cortando rebanada por rebanada para que nadie se asuste demasiado—.

Usaron la estrategia de distracción clásica: mientras llenaban al país de polarización, mensajes emocionales de “es la corrupción o somos nosotros”, programas sociales y ataques constantes al “pasado neoliberal”, iban avanzando en las reformas técnicas que realmente importaban. La gente estaba ocupada peleando en redes o defendiendo “el proyecto”, mientras ellos desmantelaban los árbitros independientes.

Aplicaron polarización social y efecto de grupo a niveles altos: crearon un “nosotros versus ellos” tan fuerte que criticar cualquier reforma se interpretaba como traición al pueblo. Eso reduce el pensamiento crítico y hace que mucha gente acepte medidas que antes habría rechazado.

El 20 de noviembre de 2024, la Cámara de Diputados aprobó, con 347 votos a favor, la desaparición de siete órganos autónomos. El Senado lo ratificó el 29 de noviembre. Aquí va lo que perdimos y por qué duele:

INAI: Garantizaba el acceso a la información pública y protegía datos personales. Ahora lo controla una dependencia del Ejecutivo. Es un retroceso brutal porque quien vigila la transparencia ya no es independiente del vigilado.

Cofece: Promovía la competencia económica y combatía monopolios. Ahora depende de una secretaría. Deja a los consumidores más expuestos ante grandes empresas.

IFT: Regulaba telecomunicaciones y radiodifusión, promoviendo competencia en el sector. Sus funciones se centralizan. El árbitro de las telecomunicaciones ya no es autónomo.

Coneval: Medía objetivamente la pobreza y evaluaba las políticas sociales. Sus datos ahora los generará una dependencia del gobierno. Desaparece la evaluación independiente de los programas sociales.

CRE: Fomentaba competencia, protegía a usuarios y garantizaba confiabilidad en electricidad y combustibles. Ahora lo decide la Secretaría de Energía.

CNH: Regulaba la exploración y extracción de petróleo y gas. Sus funciones pasan a la misma secretaría. Se concentra todo el poder energético en una sola mano.

Mejoredu: Evaluaba y buscaba mejorar continuamente la calidad educativa. Ahora depende de la SEP. Se pierde la mirada externa sobre los resultados reales de la educación.

En octubre de 2025 entró en vigor la reforma a la Ley de Amparo, que limita la suspensión provisional del acto reclamado. El 6 de abril de 2026, la Suprema Corte avaló que la UIF pueda congelar cuentas bancarias sin orden judicial previa.

Este patrón tiene ecos preocupantes de lo ocurrido en Venezuela. Ahí, Chávez empezó poco a poco: primero controló el organismo electoral, luego capturó el Poder Judicial y los órganos autónomos, y finalmente dominó los medios de comunicación. Cada paso parecía razonable en su momento, pero al final no quedó nadie que pudiera pararle los pies.

Sin embargo, México no se encuentra en una situación tan extrema como Venezuela. Todavía cuenta con oposición, prensa crítica y espacios institucionales.

El informe V-Dem 2026 clasifica a México como una autocracia electoral de zona gris, con deterioro democrático sostenido .

Están quemando las naves para que nadie venga tras de ellos y se haga con el poder.

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