Karla Sofía Gascón se descalabra protagonizando el culebrón hollywoodense de su vida.
Por Aitana Vargas / La Cronista
La carrera artística de Karla Sofía Gascón, conocida en el pasado como Carlos Gascón, está a punto de acabar tal y como empezó: como una telenovela de bajo presupuesto de Antena 3 que se emite a las cuatro de la tarde.
La nominación al Óscar de la actriz española se está esfumando tan meteóricamente como lo ha sido su ascenso a la cima de Hollywood, el cual la vio, hace unos días, convertirse en la primera artista transgénero en optar a un premio de la Academia.
El culpable de semejante gesta: la cadena de comentarios que la actriz ha inmortalizado en los últimos años en la popular red social de Elon Musk, X, los cuales la han situado en el blanco de duras críticas dentro y fuera de España.
Fue la periodista canadiense Sarah Hagi quien indagó en el historial de Sofía Gascón hace unos días y sacó los comentarios de ésta a relucir en un post en X que ha dado la vuelta al mundo.
Entre las perlas que la protagonista de la polémica película Emilia Pérez ha inmortalizado se encuentran declaraciones que, a juicio de muchos, son de carácter racista y xenófobo.
Desde luego, la artista se ha despachado a gusto y no ha dejado títere con cabeza. Desde verter críticas contra la comunidad musulmana, pasando por ataques al "drogata" y "estafador" de George Floyd, a los catalanes, hasta arremeter contra la misma gala de los Óscar y su compañera de reparto, Selena Gómez, a quien tildó de "rata rica".
Karla Sofía Gascón desmiente que su firma esté detrás de algunos comentarios, pero parece que pocos están dispuestos a creerla en virtud de un patrón de conducta que se ha producido de manera repetida.
En España, el humorista Bob Pop la ha catalogado como "una señora de VOX", en referencia al partido ultraderechista del país europeo.
En su reciente aparición en CNN, la actriz justificó su colección de despropósitos verbales, echó balones fuera y culpó a terceros de haber diseñado un complot dirigido a hacer que su participación en los Óscar se tambalee y que su carrera se precipite hacia el abismo cinematográfico.
Es, posiblemente, el mayor descalabro que se ha visto en una campaña para los premios de la Academia. Ni Will Smith hubiera podido protagonizar semejante hazaña.
A la luz de los escandalosos acontecimientos, uno tiene que preguntarse dónde estaban los publicistas de la película para evitar este colosal desmoronamiento.
Ya de manera reactiva y en mitad de la vorágine, Netflix, la distribuidora de la película, ha eliminado de la campaña publicitaria a la española, quien no hará acto de presencia en galas y eventos previos a la ceremonia de los Óscar, prevista para principios de marzo en el Teatro Kodak de Los Ángeles. Y es que, con trece nominaciones, la película podría perder toda opción a una estatuilla.
Llegados a este punto, es evidente que Karla Sofía Gascón se ha coronado como toda una bocazas de excepción por sus referencias a otras religiones, culturas y razas, que le van a costar la carrera artística.
She is done.
Mientras tanto, Hollywood tendrá que esperar para ver a una actriz transgénero encumbrarse en lo más alto de los Óscar.
Las comparaciones son odiosas, pero no hay duda de que Daniela Vega, la actriz transgénero chilena que protagonizó la oscarizada Una Mujer Fantástica, dejó el listón muy alto y Sofía Gascón no está a su altura.
Ba bye, Karla.