Jaime Martínez Veloz Jueves, 24 de Julio del 2025, 09:48
Ubaldo Veloz Antúnez fue diputado federal por Coahuila.
Por Jaime Martínez Veloz
Abuelito Querido
Aunque nunca pude estrechar tu mano como nieto consciente, desde que tengo memoria te he tenido cerca.
No como ausencia, sino como presencia soterrada, como principio de convicción.
Tu nombre, Ubaldo Veloz Antúnez, me llega cada vez que se habla de dignidad en voz alta. Fuiste Diputado Federal, sí.
Pero más que cargo, fuiste causa.

Te tocó un México que dolía en la tierra y en la injusticia, y no te escondiste.
Al contrario, caminaste junto al General Lázaro Cárdenas, apoyando el reparto agrario en la Laguna, defendiendo que el campo debía volver a manos del pueblo.
Eso —esa defensa, esa coherencia— la aprendió mi madre de ti.
Y gracias a ella, la heredé yo.
Porque aunque tú partiste temprano, en un viaje al Distrito Federal que se volvió definitivo, dejaste sembrado lo que más importa: el ejemplo.
Mi madre, Beatriz, se convirtió en cardenista por convicción, no por nostalgia.
Y a través de ella, yo también.
Ella perdió a sus padres muy joven, pero nunca perdió su conciencia.
En tus luchas, encontró fuerza para las suyas. En tus valores, encontró raíces para criarme.
El día cinco de nuestra marcha a México en favor de la Democracia de la Universidad Autónoma de Coahuila, mientras jóvenes caminaban bajo el sol por una universidad democrática, tu recuerdo estuvo presente.
Ese día, mi madre llegó junto a mi Compañera Irene con un camión repleto de alimentos reunidos en los mercados de Torreón.
Lo hicieron en tu espíritu, abuelo.
Con ese gesto silencioso, repitieron tu legado: que la política comienza en el acto de servir.
Hoy, cuando veo la historia de mi familia, te encuentro como columna vertebral.
Como sombra buena.
Como herencia que no envejece.
Cada vez que me preguntan por qué lucho, por qué escribo, por qué marcho, pienso en ti.
Porque tú no te rendiste. Y yo —tu nieto— camino para que tu nombre siga vivo.
Gracias por lo que fuiste, por lo que enseñaste sin conocerme, por la memoria que aún florece en nuestras convicciones.
Con respeto y cariño,
Tu nieto,
Jaime Cleofás Martínez Veloz


