La gentrificación se ha agudizado en Toluca y Metepec, lo que ha hecho de Santa Ana un refugio para quienes buscan vivienda.
La devoción a San Isidro Labrador aparece como una forma de resistencia a la gentrificación y los conflictos que genera en comunidades como Santa Ana Tlapaltitlán.
Por Mayra Patricia Juárez G. y Roxana Rodríguez B.
Santa Ana Tlapaltitlán es una comunidad de Toluca, Estado de México. Desde hace varios años, la fiesta más importante ha sido ahí, como en muchos otros lugares de México, la de San Isidro Labrador, que se celebra el domingo más cercano al 15 de mayo.
San Isidro Labrador es el patrono de la actividad agrícola en el mundo católico de habla española. Él vivió entre los siglos XI y XII en lo que ahora es Madrid, España y se le asocia con la puntualidad en la llegada de las lluvias, un elemento fundamental para las comunidades que dependen del agua para garantizar un ciclo agrícola.
Ya desde que se constituyó lo que fue Nueva España y ahora México, en distintos pueblos del país, los días previos al 15 de mayo sirven para que las comunidades cumplan con distintos rituales. La idea es garantizar la llegada de la lluvia y, con ello, alguna seguridad para la cosecha del año.
Todavía hasta los ochenta del siglo pasado, antes del auge industrial y urbanizador de lo que ahora es la zona metropolitana de Toluca, la actividad agrícola era fundamental para las comunidades entonces rurales.
Debido a los crecientes procesos de gentrificación y la especulación inmobiliaria que la hace posible, mucha de la actividad agropecuaria se ha perdido, con nuevas formas de trabajo y tenencia de la tierra. La gentrificación como concepto tiene varias definiciones, sin embargo, para el caso que nos ocupa hace referencia al desplazamiento forzado, no sólo de personas; son procesos de desposesión de predios que se “justifican” en una cierta lógica de rentabilidad económica tanto de la tierra como del agua que, en muchos casos, chocan con las necesidades de sectores populares.
Lo anterior, es un fenómeno que se ha agudizado en Toluca y Metepec y, de manera más precisa, en Santa Ana Tlapaltitlán en los últimos años.

Santa Ana Tlapaltitlán fue fundado por mexicas en el siglo XV, antes de la Conquista. Hoy en día, Santa Ana Tlapaltitlán, un antiguo asentamiento mexica texcocano, es un pueblo con la categoría administrativa de Delegación. Como tal, se subdivide en el centro del lugar, el barrio de Santa María Zozoquipan (antes Santa María Nativitas) y algunos otros asentamientos. La historia de Santa Ana Tlapaltitlán es una de litigios, despojos y luchas por la tierra y el agua desde el siglo XV hasta nuestros días.
Además del fenómeno de la eficacia religiosa, que buscaba que San Isidro intercediera para tener buenas lluvias y con ellas las cosechas que les permitieran sobrevivir. La devoción ofrece el contexto para luchas más amplias, que incluyen, pero no se limitan a la celebración y organización de fiestas y rituales.
Ello ha permitido a la comunidad de Santa Ana preservar su identidad y resistir. Su resistencia sigue distintas estrategias realizadas por la comunidad para frenar procesos que quiebran vínculos centenarios, para afianzar la identidad de la comunidad y sus miembros y para gestionar de mejor manera su participación en procesos de gentrificación y globalización.
Orígenes
¿Desde cuándo se celebra esta fiesta en Santa Ana Tlapaltitlán? De acuerdo con los investigadores no se tiene una fecha exacta, sin embargo, se puede establecer que ya en el siglo XIX aparece como una forma de resistencia a los procesos de secularización emprendidos entonces y que, con diferencias llegaron hasta el siglo XX. La resistencia de la comunidad ha seguido siempre una doble lógica. En un sentido, al gobierno y sus disposiciones; en otra, a los grandes hacendados toluqueños, que eran los propietarios de la tierra y de los varios ojos de agua que abundaban en la zona.

La devoción a San Isidro Labrador no es exclusiva de Santa Ana; la comparten con otras comunidades del Valle de Toluca con características similares como la organización religiosa en términos agrícolas.
La narrativa de la devoción, de la manera de practicarla, es la de un sistema de cargos, que recuerda la estructura del trabajo agrícola: se habla de “cuadrillas” para referirse a cada célula familiar que realiza diferentes actividades rituales, como la llamada Danza de Manga.
La primera cuadrilla que se organizó para la fiesta, que tomó la modalidad de “Paseo de la agricultura” fue la del señor Santiago Peralta Rojas, que comenzó a finales del siglo XIX y que se formalizó en 1901. Él era un pequeño propietario de tierra y campesino que, la primera vez que salió a desfilar, lo hizo a caballo, ondeando la bandera de México, pero también con un estandarte de San Isidro Labrador.

Una interesante amalgama entre lo nacional y lo local que recuerda las fotos de los cristeros. Peralta Rojas había trabajado en una hacienda en Metepec (San Ana limita con este lugar), que disputa el origen del paseo en honor a San Isidro. Gracias a los testimonios orales de antiguos residentes es posible concluir que don Santiago llevó el Paseo de Metepec a Santa Ana Tlapaltitlán.
En palabras de su descendiente, la señora Toribia Lara Peralta:
- Mi abuelito Santiago ya organizaba el paseo invitando a sus trabajadores y a otros labradores de aquí de Santa María Zozoquipan desde principio del siglo XX, por eso, la cuadrilla lleva el año 1901 cuando se hizo la primera solicitud de manera formal para que se oficiara misa. Porque, al principio, contaba mi abuelito que sólo era salir de su rancho con su caballo y sus trabajadores. Llevando la yunta y otros labradores para hacer un recorrido por las milpas. Aunque yo creo que empezó antes el paseo por parte del papá de mi abuelito, don Justino Peralta, y como San Isidro era agricultor, como los del pueblo, pues sí tomó fuerza.
La cuadrilla Santiago Peralta, que este año celebra sus 125 años de existencia, está integrada por varios de sus descendientes, los que más se comprometen: Miguel Ángel y Edi Peralta Morales, Maricela García Delgado y Doña Tola, ya mencionada.

Esta cuadrilla, y las que siguieron, son formas de organización social ritualizada que surgieron de iniciativas comunales, que han tenido propósitos religiosos, al tiempo que ofrecen respuestas a los problemas actuales que enfrenta la comunidad.
El primero ha sido el despojo de tierra y agua comunal y familiar a través de los procesos de especulación por parte de particulares y del gobierno. Ello llevó a que, en los últimos 30 años, muchas familias hayan malbaratado sus propiedades, lo que poco a poco causó la desaparición de la agricultura.
La tierra ha sido enajenada para dar paso a la construcción de obras viales, condominios y fraccionamientos. Hoy en día si uno pasea por Santa Ana y Santa María algunas personas todavía tienen milpas afuera de sus casas de adobe, lo que queda como una huella del pasado agrícola de la comunidad y da un tono distintivo al paisaje del lugar.
Lo anterior también ha traído como consecuencia la ruptura del tejido social gracias a procesos de migración interna. Ello hace que diversas personas que trabajan en la zona fabril de Toluca lleguen a Santa Ana, donde todavía es posible encontrar viviendas muy económicas, lo que contrasta con los fraccionamientos, donde el valor de una casa oscila en los cuatro millones de pesos.
Los conflictos entre “los de la comunidad” y “los de fuera” o “recién llegados” desarticulan a la comunidad y se transversalizan con procesos de drogadicción, alcoholismo y delincuencia.
En este escenario, lo tradicional, las identidades y las formas de resistencia irrumpen cada tercer domingo de mayo, gracias al Paseo de San Isidro y su cuadrilla más antigua: Santiago Peralta 1901.
Esta fiesta es, ciertamente, una exhibición ritualizada de la identidad comunal. Pero también es una manifestación concreta de la defensa y resistencia a los nuevos vecinos de los fraccionamientos, que se quejan de los cohetes, de la fiesta y los cierres de calles. El Paseo de San Isidro trata de unir a la comunidad en un fin común que es mostrar su cohesión, sus valores religiosos y la permanencia de sus tradiciones.
