Datos de ICE refutan discurso de Trump sobre deportación de criminales

Melissa Goldin

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Una instalación artística en la Plazita Olvera de Los Ángeles exhibe los nombres y rostros de personas detenidas o deportadas durante las redadas de ICE, muchas de las cuales, en contra de lo afirmado por Trump, no tienen antecedentes penales.

Por Melissa Goldin

El presidente Donald Trump ha reiterado en múltiples ocasiones su compromiso de deportar "a lo peor de lo peor", refiriéndose a los "delincuentes peligrosos" que, según él, han ingresado ilegalmente a Estados Unidos bajo la administración de Joe Biden. En sus discursos, Trump señala a asesinos, violadores y depredadores de menores como las principales amenazas que deben ser expulsadas del país. Promete que su gobierno llevará a cabo el programa de deportación más grande en la historia estadounidense para proteger a los ciudadanos de los riesgos que, según él, representan estos inmigrantes.

Sin embargo, la realidad de las estadísticas y la experiencia de expertos contradicen parcialmente esta narrativa.

Enfoque en los "criminales peligrosos"

Abigail Jackson, portavoz de la Casa Blanca, defendió que la administración de Trump está completamente enfocada en "eliminar a los criminales no verificados" que se encuentran en Estados Unidos de manera ilegal. "Esta semana, la administración llevó a cabo una operación exitosa en California, rescatando niños de la explotación laboral en un establecimiento de marihuana, y continuó arrestando a los peores criminales, incluidos asesinos, pedófilos, miembros de pandillas y violadores", aseguró Jackson en un correo electrónico a los medios.

El mensaje es claro: la política migratoria está dirigida a los individuos más peligrosos. Sin embargo, la mayoría de los arrestos realizados por ICE no corresponden a personas con antecedentes penales graves.

Los datos dicen otra cosa

Las últimas estadísticas de ICE muestran que, al 29 de junio, había 57,861 personas detenidas por ICE, de las cuales 41,495 —el 71.7%— no tenían condenas penales. Esto incluye a 14,318 personas con cargos criminales pendientes y 27,177 que están bajo medidas de control migratorio, pero no tienen condenas penales conocidas ni cargos criminales pendientes.

A cada detenido se le asigna un nivel de amenaza por parte de ICE en una escala del 1 al 3, siendo 1 el nivel más alto. Aquellos sin antecedentes penales son clasificados como "sin nivel de amenaza de ICE". Según los datos más recientes disponibles, al 23 de junio, el 84% de las personas detenidas en 201 instalaciones a nivel nacional no recibieron un nivel de amenaza. Otro 7% fue clasificado como nivel 1, el 4% como nivel 2 y el 5% como nivel 3.

"La desconexión entre la retórica y la realidad es profunda", señaló Ahilan Arulanantham, codirector del Centro de Derecho y Política Migratoria de la UCLA. "A pesar de las afirmaciones del gobierno sobre su enfoque en los peores criminales, la mayoría de las personas detenidas no tienen antecedentes de crímenes violentos", agregó.

El mito del vínculo entre inmigración y crimen violento

La administración de Trump ha centrado su discurso en la idea de que los inmigrantes ilegales son responsables de una gran parte del crimen violento en el país. Sin embargo, diversos estudios han refutado esta narrativa. Investigaciones del National Bureau of Economic Research muestran que los inmigrantes en Estados Unidos cometen menos crímenes violentos que los ciudadanos nacidos en el país. De hecho, desde 1960, las tasas de encarcelamiento entre los inmigrantes han sido significativamente más bajas, y se han reducido aún más en las últimas décadas.

El impacto de estas políticas migratorias es especialmente negativo para las comunidades inmigrantes, que se sienten cada vez más atacadas y marginadas. "Las declaraciones del presidente crean un ambiente propicio para el odio y la discriminación contra los inmigrantes", afirmó Lauren-Brooke Eisen, del Brennan Center for Justice. "No hay evidencia que respalde las afirmaciones del presidente, y la realidad es que los inmigrantes no son los principales impulsores del crimen violento en Estados Unidos".

¿Quién está siendo detenido?

Los datos de ICE también muestran que un alto porcentaje de los detenidos actualmente en centros de detención del país no representan una amenaza grave. A finales de junio, un 84% de los detenidos en 201 instalaciones no fueron clasificados en ningún nivel de amenaza por ICE. Solo un 7% fue clasificado como "nivel 1" (la más alta amenaza), mientras que un 5% recibió una clasificación de "nivel 3", el nivel más bajo.

El aumento en las detenciones y deportaciones se ha intensificado desde que Trump asumió su segundo mandato en enero de 2025, con un notable incremento en el número de arrestos de personas sin antecedentes penales. Desde mayo, ICE ha reportado un aumento de casi el 30% en el número de arrestos, lo que refleja la intensificación de las políticas de detención y deportación del gobierno.

Un enfoque cuestionado

A pesar de las promesas de Trump de atacar a los criminales más peligrosos, las cifras sugieren que, en gran medida, el enfoque de su administración está dirigido a personas que no han cometido crímenes violentos. Según los datos del Cato Institute, el 65% de las personas procesadas por ICE desde octubre de 2024 no tenían antecedentes penales. Solo un 6.9% de los detenidos habían cometido delitos violentos, mientras que la mayoría enfrentaba cargos relacionados con inmigración, tráfico o delitos menores.

"Estamos viendo un gran aumento en los fondos para detener y deportar personas, pero la mayoría de estas personas no representan una amenaza", concluyó Eisen. "Lo que estamos observando es una desconexión alarmante entre las políticas del gobierno y la realidad de las personas afectadas".

Mientras Trump sigue insistiendo en que su administración está enfocada en los "peores criminales", los datos del gobierno cuentan una historia diferente: la mayoría de los detenidos no tienen antecedentes criminales graves. Este desajuste entre la retórica oficial y la realidad de las detenciones pone en duda la efectividad y la equidad de las políticas migratorias del presidente.

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