Trump lanza amenazas a su gobierno en el discurso ante el Congreso
El presidente de EEUU, Donald Trump, hace un gesto después del primer discurso de su segundo mandato ante las dos cámaras del Congreso en el Capitolio de EEUU en Washington. Foto: EFE/EPA/Win McNamee/ Pool

Antònia Crespí Ferrer

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Trump, en el discurso más largo de la historia de un presidente ante una sesión conjunta en el Capitolio –una hora y 40 minutos–, se congratula de sus primeras medidas.

Por Antònia Crespí Ferrer

Desde el primer día en que pisó el Despacho Oval, Donald Trump no ha ocultado su intención de expandir el poder presidencial más allá de sus competencias. Muchas de las órdenes ejecutivas que ha firmado buscan exceder su autoridad. Esta noche, en su primer discurso ante el Congreso tras asumir su segundo mandato, Trump dio un paso más en su cruzada y, desde el atril, amenazó con destituir a cualquier miembro de la administración que se negara a cumplir sus órdenes. El magnate también celebró el despliegue de su agenda ultraconservadora como “la revolución del sentido común” y se jactó del caos provocado en solo su primer mes: “Solo acaba de empezar”.

“Mi administración recuperará el poder de esta burocracia sin rendición de cuentas y restauraremos la verdadera democracia en Estados Unidos. Y cualquier trabajador federal que se resista a este cambio será destituido de inmediato, porque estamos drenando el pantano. Los días de los burócratas no electos se han acabado”, afirmó Trump, quien ha concedido amplios poderes al multimillonario Elon Musk, un cargo no electo, para que dirija la purga del funcionariado.

Musk, que también asistió a la sesión como invitado de Trump, en esta ocasión sí vestía traje y corbata. Tanto en su comparecencia desde el Despacho Oval como en la primera reunión del gabinete presidencial, había llevado una camiseta informal y la gorra negra de “Make America Great Again”. Desde el atril, Trump volvió a elogiar sus recortes al frente del DOGE para desmantelar la administración estadounidense. “Gracias, Elon. Está trabajando muy duro. No tenía por qué hacer esto. Lo apreciamos, incluso este lado”, dijo Trump, señalando la bancada demócrata en un claro gesto de burla.

Trump también aprovechó la ocasión para suavizar su postura hacia el presidente de Ucrania, Volodymyr Zelenski, tras las concesiones comunicadas por carta y las “fuertes señales” recibidas por la Casa Blanca de que Rusia estaría lista para la paz. “¿No sería maravilloso?”, expresó ante los congresistas. El magnate se mostró complacido por el deferente mensaje de Zelenski, que abordaba los puntos que Trump le había reprochado en la fallida reunión del viernes, en una clara búsqueda de apaciguar al presidente estadounidense.

La etiqueta de “burócratas” utilizada por Trump abarca a una amplia gama de funcionarios, incluidos los del Departamento de Justicia, entre otros. En los últimos días, el círculo cercano al presidente, especialmente Musk y el vicepresidente JD Vance, ha ampliado esa definición para incluir a los jueces que han frenado sus órdenes ejecutivas. Musk, en diversas ocasiones, ha pedido iniciar procesos de impeachment contra jueces y, en su reciente entrevista en Fox, atacó la separación de poderes: “Si la voluntad del presidente no se implementa, no vivimos en una democracia, sino en una burocracia”.

Trump, quien también adoptó la idea de Musk de crear un departamento para recortar el gasto público, parece haber hecho suya esta frase. Los tribunales se han convertido en la principal línea de defensa frente a las aspiraciones absolutistas de Trump, y su equipo ya está creando una campaña para deslegitimarlos. La nueva administración se está preparando para generar una crisis aún mayor dentro del sistema democrático estadounidense.

Todo esto, Trump lo ha envuelto en un discurso grandilocuente en el que ha vuelto a prometer una “época dorada” para Estados Unidos y “un futuro brillante”. El magnate ha vuelto a hacer gala de esa aura de monarca absoluto con la que se ungió en Milwaukee, con un discurso de más de una hora y cuarenta minutos —según Associated Press, ha batido el récord de la intervención más larga en una sesión conjunta ante el Congreso— mientras la bancada republicana no paraba de aplaudir cada una de sus frases.

Elon Musk, en el discurso de Trump en el Capitolio de EEUU. Foto: EFE/EPA/JIM LO SCALZO
Elon Musk, en el discurso de Trump en el Capitolio de EEUU. Foto: EFE/EPA/JIM LO SCALZO

Si no hubiera sido por la oposición de la minoría demócrata, donde incluso el congresista Al Green fue expulsado de la sala por negarse a sentarse, la sesión de hoy habría sido una réplica de la corte de Trump que se vio en la Convención Republicana.

Sentados tras Trump estaban el vicepresidente JD Vance —quien también preside el Senado— y el presidente de la Cámara de Representantes, Mike Johnson, quienes durante todo el discurso no dejaron de levantarse para aplaudir las palabras de su líder. La imagen también era un recordatorio inevitable de cómo Trump, además de controlar la Casa Blanca, domina el Congreso. Por no mencionar la mayoría conservadora del Tribunal Supremo.

El presidente de EE. UU. se jactó de un primer mes “exitoso” al mando del país, en el que desató el caos tanto dentro de Washington como a escala internacional: desde el desmantelamiento administrativo hasta la guerra comercial y la suspensión de la ayuda a Ucrania. Trump recurrió a su repertorio habitual, criminalizando a los migrantes y atacando a las personas trans, sin molestarse en inventar nuevas falsedades. Entre otras cosas, volvió a repetir el bulo de la extrema derecha de que la boxeadora Imane Khelif es trans, cuando en realidad es una mujer cis.

También afirmó haber devuelto la “libertad de expresión” a Estados Unidos, cuando este mismo martes amenazó con cortar los fondos federales a las universidades que permitan “protestas ilegales”. En un post en Truth Social, aseguró que aquellos estudiantes que protesten “serán expulsados permanentemente o, dependiendo del delito, arrestados”.

“Escucharon mis palabras y eligieron no venir, mucho más fácil de esa manera”, presumió Trump ante los suyos, en referencia a la campaña de miedo que ha puesto en marcha contra los migrantes. Nada más asumir el cargo, declaró la situación de emergencia en la frontera y, desde entonces, efectivos del ejército se han desplegado para apoyar a la patrulla fronteriza. Además, ha fletado vuelos con migrantes a Guantánamo, ha autorizado redadas en escuelas e iglesias y ha dejado sin asistencia legal a los menores migrantes no acompañados, quienes ahora deberán afrontar sin abogados los juicios en los que se decide su deportación.

Los legisladores demócratas sostienen carteles durante el discurso de Trump. Foto: EFE/EPA/JIM LO SCALZO
Los legisladores demócratas sostienen carteles durante el discurso de Trump. Foto: EFE/EPA/JIM LO SCALZO

Una vez más, el presidente de EE. UU. se ha jactado de haber logrado disminuir los cruces fronterizos desde que llegó al poder hace poco más de un mes. Lo cierto es que estos ya habían comenzado a caer desde junio del año pasado, cuando el expresidente Joe Biden aprobó una orden ejecutiva que cercenaba el derecho de asilo y aceleraba las deportaciones. Trump ha pedido a los congresistas que aprueben más fondos federales para poder avanzar en su agenda antimigratoria “sin retraso”.

El discurso de Trump ante el Congreso coincidió con el inicio de su guerra comercial contra México y Canadá, con aranceles del 25% y del 20%, respectivamente, además de nuevos aranceles para China. “Los aranceles tratan de hacer que Estados Unidos vuelva a ser rico y vuelva a ser grandioso, y está sucediendo, y sucederá bastante rápido. Habrá una pequeña perturbación, pero estamos bien con eso. No va a ser mucho”, insistió Trump.

Mientras el presidente redoblaba su apuesta sobre las tarifas comerciales, horas antes su secretario de Comercio, Howard Lutnick, decía en Fox que los aranceles a Canadá y México podrían suavizarse a partir de mañana.

Trump también ha vuelto a hacer gala de su fijación con Biden, quien ni siquiera llegó a ser su rival definitivo en las urnas el pasado 5 de noviembre, y lo ha culpado del actual encarecimiento de los huevos. Lo cierto es que la subida de precios se debe al brote de gripe aviar que asola el país desde hace semanas. Mientras tanto, se ha jactado de haber “salido de la corrupta” Organización Mundial de la Salud (OMS).

Las aspiraciones expansionistas sobre el canal de Panamá y Groenlandia han vuelto a hacer acto de presencia este martes por la noche. “Mi administración va a reclamar el canal de Panamá y ya hemos empezado a hacerlo”, afirmó Trump, en referencia al anuncio del fondo de inversión estadounidense BlackRock sobre la compra de dos puertos en el canal.

Trump también envió un mensaje a Groenlandia, actualmente un territorio autónomo del Reino de Dinamarca: “Apoyamos firmemente el derecho a determinar su propio futuro, y si lo eligen, los recibiremos en los Estados Unidos”.

Fuente: elDiario.es

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