Comunidad de Minnesota convoca a la jornada para exigir la salida de ICE del estado bajo la consigna “ICE Out Day”.
Los Ángeles Press
La detención de Liam Ramos, un niño de cinco años, por agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos (ICE) en Minneapolis, ha provocado indignación pública, protestas y un choque frontal de versiones entre autoridades federales, funcionarios escolares y la defensa legal de la familia.
El operativo ocurrió en el vecindario de Columbia Heights —también referido como McKinley— a la salida del preescolar del niño. De acuerdo con ICE, los agentes intentaban ejecutar una detención dirigida contra el padre del niño, Adrián Alexander Conejo Arias, ciudadano ecuatoriano, quien presuntamente huyó a pie. La versión oficial sostiene que, por razones de “seguridad”, un agente permaneció con el menor hasta que el padre fue localizado y que posteriormente ambos fueron trasladados juntos a un centro de procesamiento migratorio en Texas.
ICE afirmó además que el niño habría sido “abandonado” durante la huida del padre, argumento que fue retomado por la Casa Blanca y el Departamento de Seguridad Nacional (DHS).
Sin embargo, esta narrativa es rechazada de forma categórica por autoridades escolares del distrito de Columbia Heights y por el abogado de la familia. Según estas fuentes, el padre fue detenido y los agentes federales retuvieron al niño con el objetivo de presionar a la madre para que saliera de su domicilio. "Nadie fue abandonado”, sostienen. “El padre fue detenido y el menor fue utilizado como anzuelo”.
La defensa legal subraya que tanto los padres como el niño se encontraban en Estados Unidos de manera legal, como parte de un proceso de asilo en curso, y califica lo ocurrido como una detención arbitraria de un menor. “ICE secuestró al padre y usó al niño como instrumento de coerción”, denunció el abogado.
El caso fue revelado por el Minnesota Star Tribune, que documentó que se trata del cuarto estudiante del distrito escolar confirmado públicamente como detenido por agentes federales en semanas recientes, en el contexto de una intensificación de las acciones migratorias. La detención de Liam —un preescolar— marcó un punto de inflexión por la edad del menor.
Fragmento de la portada de Minnesota Star Tribune que destaca la noticia del menor detenido por ICE.
Tras conocerse los hechos, organizaciones comunitarias y defensores de derechos humanos , mientras legisladores locales y estatales exigieron explicaciones al DHS y garantías para evitar que niños sean separados de sus familias o utilizados en operativos de detención.
La versión de ICE respaldada por JD Vance
Tras la ola de críticas y protestas, ICE emitió una defensa pública en términos confrontativos, acusando a la prensa de “mentir” y sosteniendo que el padre del menor —a quien calificó como “extranjero ilegal con antecedentes criminales”— abandonó a su hijo al huir de los agentes. Según la agencia, los oficiales actuaron para proteger al niño del frío extremo y realizaron múltiples intentos para que un adulto asumiera su custodia dentro del domicilio, los cuales —afirmaron— fueron rechazados por la familia.
ICE añadió que fue el propio padre quien solicitó que el niño permaneciera con él durante el operativo. Esta versión fue respaldada por el vicepresidente JDV Vance, quien argumentó que “el contexto importa”. No obstante, autoridades escolares del distrito de Columbia Heights y el abogado de la familia sostienen un relato diametralmente opuesto: que el padre fue detenido, que el menor no fue abandonado y que su retención formó parte de una estrategia para presionar a la madre, contradicción que la agencia federal no ha aclarado ni documentado con pruebas públicas.
El caso de Liam Ramos expone, una vez más, la brecha entre el discurso oficial de control migratorio y los testimonios locales que denuncian prácticas coercitivas, dejando en disputa no sólo los hechos, sino los límites éticos y legales del uso de niños en operativos federales.
