El majestuoso NAIM y los ‘pequeños’ errores de cálculo

Enrique Dominguez Gutierrez

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Por Enrique Domínguez Gutiérrez

Decenas de miles de vidrios triangulares, formas orgánicas, estética y un diseño asombroso en el Aeropuerto de Texcoco, son parte de la obra del gran arquitecto Norman Foster, quien se puede adjudicar los proyectos de la torre Swiss, el Viaducto de Millau, el Aeropuerto de Beijing y el metro de Bilbao, sólo por nombrar parte de su gran acervo, al igual que Zaha Hadid, Richard Meier y grandes arquitectos que han legado al mundo aportaciones que permanecerán por siglos.

Acercarse a la Ciudad de México en el 2026 y ver desde el avión la magnificente obra causaría revuelo y gran admiración ante imponente obra de arte. Aterrizar y observar grandes bóvedas, diseño vanguardista, señalética impecable y un marisma de personas embelesadas rindiendo culto a espectaculares formas, sin embargo, todo se fue por el lago de Texcoco.

El lunes 8 de febrero de 2021 la Auditoría Superior de la Federación (ASF), dirigida por David Colmenares, entrega la Cuenta Pública 2019 y refiere que la cancelación del Aeropuerto de Texcoco conocido como el NAIM representó costos de al menos 331 mil millones de pesos, una cifra que excede lo calculado por el Gobierno Federal en un 232 por ciento. Dos semanas después, la ASF emite el siguiente comunicado: “Se reconoce que existen inconsistencias en la cuantificación realizada en el marco de la auditoría, por lo cual, su contenido está siendo objeto de una revisión exhaustiva, en particular en relación con la metodología utilizada para determinar el costo de cancelación del Proyecto del Aeropuerto de Texcoco».

Un día más tarde la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP), a través de su entonces titular Arturo Herrera, afirmó que los datos de la ASF eran incorrectos y declaró que -a su juicio la ASF-  “cometió errores básicos de contabilidad financiera”.

El 8 de mayo de 2021 la Auditoría Superior de la Federación (ASF) determinó que el costo real de la cancelación del Aeropuerto de Texcoco (NAIM) fue de 113 mil 327.7 millones de pesos, es decir, el 34 por ciento de lo reportado en el informe de la cuenta pública de 2019. La ASF por conducto de David Colmenares “se equivocó” por 218,668.3 millones de pesos.

El daño estaba hecho. A pesar de haber hecho la corrección los diarios que en su momento divulgaron la cifra superior, no hicieron el mínimo intento por comunicar la errata de la ASF. Hasta la fecha y con el dolo correspondiente siguen añadiendo la cifra de 331 mil millones de pesos como el costo de la cancelación y no la cifra correcta de 113 mil millones de pesos.

Los antecedentes del Aeropuerto de Texcoco NAIM

  • No hubo inversión privada como se sugiere y se propaga a través de la prensa tradicional
  • Buscaban saturar el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (AICM)
  • El Aeropuerto Internacional de Toluca llegó a su pico más alto en 2008 con un movimiento de 4 millones 500 mil pasajeros y su caída en 2018 con sólo 691 mil 712 pasajeros, según citó Alexandro Argudín (cortesano del otrora corrupto y ya fallecido Gerardo Ruiz Esparza).
  • El Aeropuerto Internacional de Toluca mantiene la participación de Advent International vía OHL México con un 49 por ciento.
    • Cabe destacar que OHL ahora Aleatica y OHLA en España tiene como accionista a Goldman Sachs (banca de inversión y de valores más grande del mundo) quien elevó su participación de 2.7 por ciento en 2016 a un 6.2 por ciento en 2021 
  • Las instituciones financieras quienes se dedican a pronosticar y calificar el desempeño económico de México tales como Goldman Sachs, Fitch Rating y Moody’s establecen en ese momento panoramas muy desalentadores por la cancelación del Aeropuerto de Texcoco. 

El proyecto

El objetivo para construir el aeropuerto de Texcoco era aumentar la capacidad de 45 millones de pasajeros a 55 millones anuales, es decir, un 25 por ciento más. Su construcción implicaría el cierre del actual aeropuerto y centralizar todos los vuelos a un solo punto, aquí cabe reflexionar lo siguiente:

¿Cómo realizarían la migración de los vuelos?

Los riesgos ambientales y características lacustres del suelo impedirían construir un aeropuerto de tal envergadura. El mar suele ser más bondadoso que el suelo en la zona de Texcoco, un suelo medianamente firme representa una gran dificultad y es un reto técnico enorme, lo que haría de este aeropuerto el más caro del mundo.

Hay que mencionar que ningún megaproyecto mantiene el presupuesto original por tratarse de obras que tardan años en realizarse, pues la volatilidad del mercado genera diferentes fluctuaciones del dólar.

El Aeropuerto de Texcoco contemplaba la inversión inicial de 13 mil MDD y aumentó a 16 mil MDD, se creía que estaría terminado en su primera etapa a finales de 2022; sin embargo, los continuos retrasos cambiaron el plan de concluirlo a finales de 2024. Una segunda etapa estaba considerada para ser finalizada en 2060 con una inversión de 9.4 mil millones de dólares adicionales.

En 2013 se inició la construcción y para finales de 2018 no se pudo ni terminar un suelo firme, sólo estructuras para la captación pluvial y barda perimetral con sobrecosto.

Se carecía de estudios que indican las frecuencias de repavimentación, (las pistas no contemplaban el concreto hidráulico). La ubicación geográfica era pésima, Cuatro años después del inicio de las obras hacían falta estudios conceptuales de vialidades e ingeniería de detalle para la su edificación.

Se buscaba la especulación por medio de la inversión inmobiliaria, pagaron 7.20 MXN por metro cuadrado y a MXN 25.00 por tierra de riego.

Al momento de la cancelación, el NAIM no llevaba ni el 20 por ciento de avance, una inversión cuantiosa; eso sí, pero sin la posibilidad de tenerlo listo a corto plazo. Los mejores augurios para este faraónico proyecto se proyectaban para empezar a funcionar hasta 2022 y sólo de manera parcial. En su primera etapa. Por lo tanto, aquellas quejas de retrasos, tráfico aéreo, servicios y pérdidas económicas son hasta cierto modo una necedad, seguir con el proyecto era una aberración, pues las molestias causadas serían exactamente las mismas. Y lo peor de todo, inutilizar el actual aeropuerto que no tendría justificación financiera alguna, mientras que en grandes urbes se mantienen aeropuertos en distintas zonas, en la CDMX era centralizar y confluir a un solo punto, desde una visión urbanística eso no es algo recomendable por el grave deterioro de la flora y fauna, los vientos, la proyección a futuro y el crecimiento desmesurado de la mancha urbana.

La zona del lago de Texcoco presenta hundimientos de 30 cm por año, sin tomar en cuenta la construcción, existen reportes de vehículos atrapados en el lodazal que tenían que ser removidos de inmediato antes de ser devorados por el subsuelo.

Norman Foster

De acuerdo con Raúl Rojas González del diario La Jornada, señala que: “El NAIM es la nueva acometida de la audacia. Ya sabemos lo que ocurre con arquitectos que planean en la computadora y olvidan los costos de construcción y, sobre todo, el mantenimiento de sus obras. El propio Norman Foster tiene experiencia en este tipo de tropiezos. Su despacho de arquitectos diseñó la alcaldía de Londres, una quimera redonda de metal y cristal. Requiere una inversión de 140 mil libras al año sólo para limpiar las ventanas. El edificio, no muy grande pero curvo, tiene 3 mil ventanas en total. En la ciudad de Berlín, Norman Foster diseñó la biblioteca de la Universidad Libre, una semiesfera de paneles de metal y cristal. Cuatro años después de inaugurada goteaba por todos lados. La sustitución de los empaques de las ventanas, que pierden regularmente su hermeticidad por lo curvo de los paneles, cuesta 60 mil euros al año. Norman Foster –enamorado del cristal y de las formas voluptuosas– sólo hace el diseño y deja la construcción a otras empresas, son éstas las que a la larga responden por los daños o altos costos de mantenimiento. En tanto, él ya diseña otro trofeo arquitectónico”.

El prestigio de Norman Foster no se pone en duda, gran trayectoria y un gusto enorme a las formas orgánicas; sin embargo, no es lo mismo diseñar que construir.

¿Inversión privada?

No hubo tal, emplearon en parte las AFORES y crearon una empresa paraestatal que emitió deuda, se realizó como si fuera un mercado accionario para que particulares compraran deuda y su comercialización a futuro con tasa de interés del 10 por ciento real por arriba de la inflación garantizada a través del TUA del AICM y en su caso, del Aeropuerto de Texcoco, en pocas palabras, los compradores no comprometieron nada, sólo compraron bonos a manera de una estrategia financiera para que no pudiera ser cancelada. Se convirtió en deuda pública. 

Situaciones

Sí hubo desarrollos técnicos de primer nivel. Eso no es discutible. Bernardo Quintana Arrioja (Fundador de grupo ICA) señaló en alguna ocasión: “La ingeniería puede resolver prácticamente cualquier problema técnico de construcción, pero una solución técnica, por excelente que sea, no debe ser utilizada. Si su costo excede los beneficios que produce”. 

En el libro titulado La Cancelación, de Javier Jiménez Espriú, relató que en una ocasión se reunió con el magnate Carlos Slim. Éste telefoneó a Antonio Gómez García (Director de grupo Carso) y le preguntó sobre la proyección para la conclusión del NAIM, la respuesta fue: “Quién sabe”. Carlos Slim continuó con otra pregunta: ¿Cuáles son los problemas en este momento? Antonio Gómez precisó que no se contaba con los estudios de ingeniería correspondiente a los 40 km de bandas transportadoras de equipaje, que a su vez tendrían que ser solicitadas con 42 meses de anticipación, es decir, 3 años y medio.

Si Andrés Manuel López Obrador no cancela el Aeropuerto de Texcoco, lo cancelará la naturaleza.

Jean François Parrot (Académico de la UNAM)

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