Matías, sobreviviente clave en juicio de obispo y sacerdote argentinos
Kevin Matías Montes, sobreviviente argentino de abuso sexual a manos de clérigos cuyo testimonio fue clave para las condenas de un obispo y un sacerdote en la diócesis de Orán, provincia de Salta, Argentina.

Rodolfo Soriano-Núñez

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El testimonio de Matías, exseminarista, fue clave para condenar al obispo Zanchetta y al cura Fernando Páez de la diócesis de Orán, Argentina.

Zanchetta fue, en 2013, uno de los primeros en ostentar el título de “obispo de Francisco”. En 2017, a los 53, renunció por abuso y malversación de fondos.

Por Rodolfo Soriano-Núñez

Esta semana, México acogerá una pequeña reunión privada que, por decisión de los organizadores, no se ha divulgado. Un grupo de sobrevivientes de abuso sexual por parte de clérigos se reúne para compartir sus dolorosas experiencias y recorrer el difícil camino que les espera.

Uno de ellos es Kevin Matías Montes, un joven exseminarista del norte de Argentina que ha logrado una hazaña poco común en la región: completó con éxito el arduo proceso judicial para sobrevivientes en América Latina.

Si bien los tribunales argentinos han logrado avances al abordar casos, aún persisten desafíos importantes. En marcado contraste, las diócesis se muestran reacias a ir más allá de declaraciones genéricas y formales de arrepentimiento.

Sus declaraciones, cuidadosamente redactadas, contradicen sus objetivos declarados, al tiempo que avanzan poco a poco hacia la normalización del abuso tanto como sea posible. El propio papa Francisco lo hizo cuando se trató de clérigos cercanos a él. Esa es la columna vertebral del caso de Kevin.

El sacerdote que abusó de Kevin Matías entre 2015 y 2017 es Carlos Fernando Páez. Fue cura de la parroquia de la Santa Cruz, en Tartagal, provincia de Salta, y de la diócesis de Orán.

Montes fue asignado allí por el obispo Gustavo Zanchetta. Como es práctica común en América Latina, se esperaba que Páez le brindara mentoría y orientación. En cambio, lo que Kevin Matías encontró fueron abusos contra él y otros adolescentes.

Kevin Matías buscó justicia primero a través del proceso interno de la Iglesia Católica, una vía marcada por el secreto que durante mucho tiempo ha protegido a la institución a costa de las víctimas.

Es más, cuando Kevin Matías denunció lo sucedido, ya existían otras acusaciones contra Zanchetta por su gestión de los casos de abuso sexual en Orán. Por eso, el reporte de Matías fue inicialmente manejado por el obispo Luis Antonio Scozzina. Francisco envió a Scozzina allí para abordar la mala gestión de Zanchetta tanto en los casos de abuso como en el manejo de los fondos de la diócesis.

Los jóvenes eméritos

Fue un duro reconocimiento para el antiguo arzobispo de Buenos Aires, quien nombró a Zanchetta cuatro meses después de su elección, en 2013, cuando Zanchetta era un sacerdote de 49 años, el prototipo mismo de los entonces llamados “obispos de Francisco”.

En lugar de una larga y feliz estancia en Orán, seguida de un ascenso a una sede "mejor", la trayectoria de Zanchetta terminó abruptamente el 1 de agosto de 2017. Acabó como miembro de un peculiar “club”, el de los obispos eméritos extremadamente jóvenes.

El mejor ejemplo de este grupo es el obispo auxiliar emérito de Culiacán, Emigdio Duarte Figueroa, quien alcanzó dicho condición a los 42 años. Duarte ahora se identifica sólo como “padre”, ya no como obispo, al firmar documentos como secretario general de la Conferencia del Episcopado Hondureño en Tegucigalpa.

Sin embargo, en los 15 años transcurridos desde su repentina renuncia, nunca ha habido una explicación creíble de por qué renunció como obispo ni de por qué abandonó México en 2010 para reaparecer súbitamente, en medio de la pandemia, en Tegucigalpa, sin haber dado explicación alguna de sus actos.

Juan José Pineda Fasquelle, 2018. Redes sociales de la arquidiócesis de Tegucigalpa.
Juan José Pineda Fasquelle, 2018. Redes sociales de la arquidiócesis de Tegucigalpa.

El resurgimiento de Duarte allí es impactante, ya que la capital hondureña es una diócesis con su propia historia de mala gestión de abusos sexuales por parte del clero. El antiguo obispo auxiliar Juan José Pineda Fasquelle también es miembro del club de jóvenes eméritos.

Fasquelle dimitió a los 57 años en medio de acusaciones contra él y su superior, el cardenal Óscar Andrés Rodríguez Maradiaga.

Cuando Zanchetta se unió a ese club en 2017, le faltaban tres meses para cumplir 54 años. En lugar de convertirse en un heraldo de una nueva era para la Iglesia Católica, la idea detrás de aquella etiqueta de “obispos de Francisco”, su caso probó lo difícil que es para las instituciones abordar sus propias fallas, lo que hace prácticamente imposible hacer una evaluación positiva del papado de Francisco.

A pesar de su papel en el intento de suprimir el Instituto del Verbo Encarnado en Argentina, cuando era vicepresidente de la Conferencia Episcopal Argentina en la década de 2000, o de su voluntad de reconocer sus propios errores al lidiar con los abusos en Chile o cuando suprimió el Sodalicio peruano, en los últimos días de su vida, protegió a Zanchetta hasta el final.

Tolerancia cero y solución geográfica

Zanchetta es, en ese sentido, un ejemplo perfecto de por qué el discurso de tolerancia cero en la Iglesia Católica sigue siendo una declaración de buena voluntad, pero nada más.

El viaje gratis de Zanchetta a Roma es también un excelente ejemplo de la "solución geográfica" a los abusos sexuales del clero, uno de los trucos más antiguos del repertorio de la Iglesia, que simplemente envía a un clérigo de un lugar a otro, sin rendir cuentas por sus fechorías.

Para colmo, el viaje de Zanchetta a Roma lo convirtió en funcionario de la entidad encargada del Patrimonio de la Santa Sede, una decisión difícil de aceptar, dado que una de las razones para “aceptar” su renuncia fue, además del encubrimiento de los abusos, su mala gestión del patrimonio de la diócesis.

La etiqueta de Zanchetta como “obispo de Francisco” pasó del orgullo a la confusión, ya que las facciones de extrema derecha de la Iglesia Católica, tanto en el mundo de habla española como en el de habla inglesa utilizaron el caso de Zanchetta como arma. Más porque el abuso en Orán se ajusta a la preferencia de dichos grupos: el abuso sexual entre personas del mismo sexo.

Además, como sucede en otros lugares, en Argentina la resistencia institucional para abordar el abuso sexual del clero no se limita a la Iglesia Católica. Forma parte del clima político más amplio.

Milei y el abuso

A pesar de su presunto repudio del abuso, el presidente en funciones, Javier Milei, se opone activamente a las políticas que sirven para prevenir o castigar el abuso, la violencia sexual y de género.

Con frecuencia repudia el abuso sexual, pero lo hace al tergiversar discursos con referencias desagradables al Estado como un pedófilo que abusa de menores en un jardín de niños.

Tan pronto como Milei asumió el cargo, canceló los programas destinados a prevenir la violencia sexual, como una especie de anticipo de lo que el Proyecto 2025 de Donald Trump hizo con las llamadas políticas de Diversidad, Igualdad e Inclusión, DEI por sus siglas en inglés en Estados Unidos.

Cada vez que Milei tiene la oportunidad de promover ideas aberrantes sobre la orientación sexual como principal causa del abuso sexual, lo hace. A escala internacional, lo hizo a principios de este año, durante la reunión del Foro Económico Mundial en Davos, Suiza.

En su discurso, ofreció una mezcla de perspectivas supuestamente científicas sobre los mercados y la economía de su país, con comentarios despectivos sobre cuestiones sexuales y de género. En particular, utilizó un caso único de abuso sexual como pretexto para atacar a todas las personas que no son heterosexuales y justificar el desmantelamiento de las políticas con perspectiva de género promulgadas por sus predecesores en la Casa Rosada.

Dentro del movimiento de Milei, existen facciones identificadas con algunas de las corrientes más radicales del catolicismo, similares a los católicos que se sienten cómodos en el movimiento MAGA (Make America Great Again) en Estados Unidos, que intentan activamente descarrilar lo logrado en Argentina en las últimas dos décadas en materia de abuso y políticas de género.

Estas facciones del catolicismo argentino aplaudieron el fallo que liberó al sacerdote Justo José Ilarraz. No porque no fuera culpable de los cargos de abuso, ya que un tribunal de la provincia de Entre Ríos ya lo había declarado culpable, sino porque la Corte Suprema de Justicia de Argentina utilizó la prescripción para rescatarlo.

Felipe Berríos del Solar y Cecilia Pérez, entonces ministra del gobierno nacional de Chile, 2018. Redes sociales del gobierno de Chile.

El caso de Ilarraz es similar al de Felipe Berríos del Solar, exjesuita chileno, quien también fue declarado culpable, pero que quedó en libertad cuando un tribunal de apelaciones utilizó un argumento similar al que ayudó al depredador argentino.

No existe un reconocimiento genuino de los efectos a largo plazo del abuso en muchas víctimas, quienes, a diferencia de Kevin Matías, no han podido ganar sus casos. En algunos casos, aún persiste la negación y, lo que es aún más alarmante, se intenta activamente normalizar el abuso.

En este contexto, Kevin Matías Montes conversó con quien esto escribe.

RSN: Cuál es la razón de tu visita a México. ¿Qué es lo que esperas lograr acá?

Matías: Es un taller, para seguir capacitándonos, para seguir especializándonos en esto que es lamentable, que es el abuso sexual.

Es un taller que nos ofrece CRIN, que es la Child Rights International Network (contenido en inglés), una organización británica y de ODI, la Oficina de Defensoría de los Derechos de la Infancia que es de México y que trabajan desde hace varios años estos temas.

La idea es seguir adquiriendo herramientas a modo personal para seguir con esta lucha porque, en mi caso, yo he obtenido, “justicia” pero eso no quiere decir que todavía no tenga en mi cabeza ciertos fantasmas, ciertos malestares emocionales, altos y bajos. Entonces, estas herramientas, primero que nada, son para adquirirlas nosotros mismos y para poder seguir acompañando a otros compañeros sobrevivientes, que se van sumando.

Porque cada vez, con el acompañamiento que hacemos con la Red de Sobrevivientes de Abuso de Argentina, se sigue incrementando el número de casos.

RSN: ¿Los talleres tienen un componente de ayuda recíproca?

Matías: Así es. Es un taller de incidencia legal. Esto es importante y nos sirve mucho para poder acompañar a las víctimas en los procesos de juicio. También para aprender a conocer las leyes. No solamente las leyes que tenemos en Argentina, sino también las leyes de otros países, así como las disposiciones que existen en Naciones Unidas y otras organizaciones.

Porque, por ejemplo, en Argentina lo que tenemos es un gran poderío por parte de la Iglesia Católica y del Estado. Sacerdotes con condenas muy pequeñas, bajas. Sacerdotes que son absueltos por el “beneficio de la duda” o porque tienen contactos en el Poder Judicial.

En mi caso, por ejemplo, el mismo Zanchetta, cuya condena fue formalmente de cuatro años y cuatro meses, pero sólo estuvo en prisión cuatro meses.

En el limbo

RSN: Y ahora está en una especie de limbo...

Matías: Y ahora está en Salta capital, en la provincia del mismo nombre, en una casa que pertenece a un convento, pero él tuvo el beneficio de estar seis meses en Roma mientras cumplía su condena. Lo hizo en un hospital por supuestos problemas de salud, por lo que logró que lo atendieran en el Hospital Gemelli.

El hospital donde estuvo el papa Francisco.

Entonces, estos talleres nos sirven a nosotros para estar mejor asesorados a modo legal.

RSN: En Argentina recientemente ocurrió un caso terrible, el de la exoneración de Raúl Sidders, un sacerdote de la provincia de La Plata, que aunque ahora podría volver a enfrentar un proceso, ya obtuvo un fallo a favor por la “extinción de la causa”, es decir, porque el delito prescribió.

Matías: Así es, el caso Sidders no es el único en que la justicia ha fallado así, por la prescripción. Entonces sabemos que si la justicia falla que hubo prescripción no quiere decir que los hechos no hayan ocurrido. Es sólo que no reciben el castigo. Pero sabemos que son influencias que tiene la Iglesia, pues por lo general son personas destacadas, con muchas influencias.

Entonces, sabemos contra el monstruo gigante con el que luchamos, pero lo hacemos desde la experiencia que cada uno de nosotros los sobrevivientes hemos vivido y para que no le pase a nadie más.

Matías Montes, sobreviviente de abuso, en entrevista con Rodolfo Soriano-Núñez. Foto: Detalle de video, agosto 2025.

RSN: Incluso casos como el de De Grassi, que efectivamente está en la cárcel y se sabe que fue declarado culpable pero la Iglesia en Argentina lo mantiene como sacerdote, a pesar de que está comprobado que cometió los crímenes.

Matías: Ese es el modus operandi que hemos detectado de la Iglesia Católica. Que es seguir ocultando, seguir negando y priorizar el perdón. Porque, cuando uno va a hacer una denuncia canónica, el obispo lo primero que te dice es que no denuncies. O te dicen “que esto no se filtre”. Incluso mandan arrestarte y luego piden perdón como si la víctima fuera él o la culpable.

Y otro aspecto del modus operandi que manejan es que entra una denuncia contra un sacerdote u obispo y automáticamente son enviados a otra ciudad o a otro país y siguen cometiendo el mismo delito.

Perseguidos

RSN: ¿En algún momento te sentiste chantajeado luego de que iniciaste tu proceso?

Matías: Sí, porque cuando yo entro al seminario en 2015 en la diócesis de Orán. Ahí yo conozco al obispo Zanchetta, al sacerdote Fernando Páez y a otros sacerdotes y es ahí donde yo empiezo a vivir esta mala experiencia, de acoso y abuso por parte de estos delincuentes.

Y cuando un compañero presentó su denuncia canónica en 2017, contra Zanchetta, el papa Francisco lo lleva a Madrid a que se haga un tratamiento psicológico para que se curara. Y después el papa Francisco lo pone como funcionario de APSA, que es la entidad que maneja todo el patrimonio de la Santa Sede.

RSN: Zanchetta conservó ese cargo en la Administración del Patrimonio de la Santa Sede, APSA por su siglas en italiano, de diciembre de 2017 a octubre de 2021, de modo que lejos de que fuera un castigo su salida de Orán, se convirtió en un premio.

Matías: Así es y administrar patrimonios importantes dentro de la Iglesia Católica luego de que dejó a la diócesis de Orán absolutamente pobre. Más pobre de lo que él la encontró.

Vendió terrenos de la Iglesia, malversó los fondos. Esa fue una causa que no avanzó nunca en Argentina, poque están involucrados varios políticos, gentes del poder. Entonces esa causa se mantuvo “encajonada”.

RSN: Orán es una diócesis que está en el norte de Argentina, muy cerca de la frontera con Bolivia.

Matías: Así es, es una de las diócesis más pobres y una de las de más reciente creación en el país, en 1961

Entonces, volviendo a tu pregunta de si me sentí chantajeado, más bien nosotros nos sentimos perseguidos, porque no nos ofrecieron compensación alguna. Simplemente nos desprestigiaron, nos castigaron, falsificaron pruebas periciales psicológicas, porque en el seminario nosotros hacemos terapia y charlamos con la psicóloga constantemente.

Entonces, falsificaron nuestros informes. Nos trataron de anticlericales. Porque en ese entonces tomaba mucha fuerza en Argentina esto del aborto legal, entonces nos presentaban como anticlericales. Decían que organizaciones nos habían pagado a nosotros para destruir la Iglesia.

Gustavo Zanchetta, de las redes sociales de su antigua diócesis.
Gustavo Zanchetta, de las redes sociales de su antigua diócesis.

RSN: La ideología de género…

Matías: Claro, tal cual. Y cuando yo empiezo a declarar contra el obispo Zanchetta, ahí me reconozco que yo había sido víctima de Zanchetta también, pero tomo conciencia de que había sufrido más violencia sexual por parte del sacerdote Fernando Páez, quien fue condenado el 24 de octubre de 2024.

Laicos que atacan a los sobrevivientes

RSN: En México, en Perú y otros países la experiencia que he visto es que los principales apoyos de los sacerdotes depredadores no son otros sacerdotes sino, sobre todo, laicos que se sienten muy comprometidos con la estructura de la Iglesia Católica. ¿Tú viviste algo así en Orán?

Matías: Así es. La provincia de Salta, donde está Orán, es la provincia de toda Argentina con mayor religiosidad. La sociedad católica, pesa. La voz del obispo católico, pesa. En tiempos de elecciones, lo que dice el sacerdote en la homilía es lo que la gente vota.

Entonces, nosotros hemos tenido esa persecución por parte de algunos feligreses fanáticos, de insultarnos por la calle. En mi caso, por ejemplo, insultaban a mi mamá, a mis hermanas, mis sobrinos que eran pequeños, iban a la catequesis y también fueron maltratados por catequistas, por gente de la Iglesia.

Y era gente que, tres meses antes, me tocaba el hombro y me decía “rezo por vos”, “rezo por tu vocación”. Era la misma gente que me hizo daño después.

RSN: Y en lo que hace a las causas que tú iniciaste o en las que participaste, cuál es la situación.

Matías: En la vía penal, judicial, yo he sido testigo clave en la causa Zanchetta, que fue condenado en marzo de 2022 y su sentencia firme quedó en febrero de este año.

La otra causa, contra el sacerdote Fernando Páez, a quien denuncié directamente, finalizó el 24 de octubre de 2024, y le dieron cuatro años de prisión efectiva.

Actualmente está preso, está en la cárcel, pero sigue siendo sacerdote.

RSN: Que es lo que resulta francamente aterrador, porque no hay un criterio claro para laicizarlos.

Matías: Así es y, por ejemplo, el sacerdote Fernando Páez ya venía con antecedentes desde que era seminarista.

Estamos hablando en ese caso de los años noventa, de 1995 a 1998.

En la vía canónica, a Zanchetta, como es obispo, el único que lo puede juzgar es el papa. Sabemos de su vínculo con el difunto Francisco, que no hizo absolutamente nada. Y bueno, el papa León XIV aún no ha dicho cosa alguna sobre el caso Zanchetta.

Sin noticias de Roma

Respecto del sacerdote Fernando Páez, nunca he tenido respuesta del obispo actual de mi diócesis, Luis Antonio Scozzina. Nunca he tenido respuesta de la denuncia canónica.

La nunciatura sólo emitió un comunicado respecto de Zanchetta, solidarizándose con las víctimas, pero nada más.

Con respecto a Páez, la nunciatura nunca emitió algo sobre el caso. Tampoco hubo algún acercamiento ni nada por el estilo. Y tampoco hay algún indicio de que haya un proceso canónico activo en su caso.

RSN: ¿Quieres agregar algo más?

Matías: Pues sólo una invitación a los sobrevivientes de México que no han denunciado, que no se animan a denunciar, que tienen miedo, que sabemos que no es un proceso fácil.

Animarlos a realizar las denuncias correspondientes. Nosotros como Red en Argentina estamos unos pasitos más adelante y por ahí, si hay gente que quisiera asesorarse o quiera preguntarnos cosas, o acercarse y preguntar cómo trabajamos para dar sus primeros pasos.

RSN: Que la Red es muy activa en Facebook.

Matías: Así es, en Facebook, Instagram, Twitter.

RSN ¿Y cómo prefieres que se te identifique?

A mí toda la vida me llamaron Kevin. Cuando era seminarista era Kevin. Pero en 2021, cuando hubo un quiebre en mi vida, cuando yo decido mudarme de ciudad, decido, por un ejercicio terapéutico también, empezar a llamarme Matías.

Decido dejar atrás a ese Kevin que sufrió, ese Kevin que la pasó mal. Que intentó suicidarse. Dejarlo atrás y darle paso a este sobreviviente que es Matías.

Entonces, hoy por hoy, todo el mundo me llama Matías.

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