La intersexualidad mexicana en la invisibilidad

Ignacio García

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Ellie nació hace 26 años en un sanatorio particular en la colonia Del Valle, en la Ciudad de México. En ese momento los médicos encargados del parto observaron que nació con genitales masculinos y femeninos, por lo que les preguntaron a sus padres si querían que fuese hombre o mujer. Después de tres días de reflexión, determinaron que sería educada como hombre.

Los médicos realizaron la intervención para extirparle el aparato reproductor femenino. Sus padres registraron a Ellie como Emmanuel y trataron de remarcar desde temprana edad su masculinidad con ropa y colores que, tradicionalmente, fueron asociados a los varones.

Las personas intersexuales son aquellas que nacen con características sexuales —anatomía, gónadas, cromosomas u hormonas— que no se ajustan a las definiciones binarias típicas de cuerpos masculinos o femeninos. De acuerdo con Amnistía Internacional (AI). El Alto Comisionado de las Naciones Unidas para Derechos Humanos (ACNUDH) estimó que en el planeta el 1.7 por ciento del total de la población tiene estas características. Sin embargo, en México no hay cifras oficiales, lo que dificulta que las personas puedan contar con apoyo social, emocional, psicológico y jurídico, debido a que tampoco existe un marco legal específico de protección de los derechos de las personas intersexuales en el país.

Sin saber que es una persona intersexual, Ellie vivió sus primeros años como un niño, pero su comportamiento no era como el del resto de sus compañeros en la escuela. Sus rasgos físicos no eran los mismos y se preguntaba constantemente sobre la causa de la cicatriz que tenía cerca de sus genitales. Ante esto, sus padres le respondían que se trataba de un pequeño asunto relacionado con la capacidad de orinar, por lo que le habían realizado una intervención desde la infancia temprana. Ellie pensó que era normal que no quisiera competir en todo momento, como sus compañeros. Tampoco le gustaba pelearse en la escuela.

Conforme avanzó el tiempo, Ellie se percató de que tuvo cambios corporales muy marcados. A diferencia de sus compañeros, que comenzaron a tener erecciones constantes y querían tener relaciones sexuales con mujeres, Ellie notó que no tenía un interés particular por las mujeres y que sus erecciones ocurrían de manera fortuita.

La adolescencia, dice, fue particularmente difícil. Mientras los hombres de su edad buscaban tener novia, Ellie prefería pintar y dedicarse a otras actividades, lo que llamó la atención de sus padres, quienes intentaron conseguirle una novia, pero sin éxito, ya que sus relaciones con las mujeres únicamente eran amistosas.

Ante este panorama, sus padres confesaron que la habían sometido a una intervención quirúrgica desde su nacimiento para que fuese hombre. El impacto emocional para Ellie fue mayúsculo; “entendí que mi cuerpo no era igual que el de los demás, la verdad fue algo que me avergonzó muchísimo porque no sabía si era gay, o qué me pasaba. Fue algo que tuve que ir aprendiendo con el tiempo, y también investigando si había más personas como yo”.

A los 17 años, en el bachillerato, aceptó acudir con una psicóloga que le ayudó a comprender su situación, pero cuenta también que le costó mucho tiempo asimilar si se identificaba como hombre o como mujer. Había sido criada toda su vida como hombre, pero no se sentía ni una ni la otra.

Así fue como se acercó a los primeros colectivos de la diversidad sexual, pero no coincidió con otras personas que estuvieran en una situación similar. Pensó, entonces, que su caso era único, hasta que conoció a Yamil, una persona que fue educada como hombre, a pesar de que también nació con genitales femeninos.

Sus historias eran similares y se dieron cuenta de que no estaban solas y que podían seguir encontrando a más personas intersexuales, aunque sería difícil, dado que tampoco existen registros claros en las instituciones del país.

Aunque intentaron interponer un recurso legal en contra de los médicos responsables de la intervención quirúrgica, no pudieron, dado que no existen antecedentes legales que les permitan accionar ante esta situación. Por ello optaron por denominarse “personas libres”, una concepción con la cual Ellie se identifica y se siente plena.

Isabel Cantabria Morales, fundadora del movimiento Intersex Free Mex, dice en entrevista que las personas intersexuales se encuentran en una doble vulnerabilidad, dado que la mayoría desconoce esa condición, por lo que suelen confundirlas con personas transexuales. Por este mismo motivo, las instituciones del Estado mexicano, incurren también en una doble estigmatización.

La activista relata que las condiciones en las que se encuentran las personas intersexuales han sido invisibilizadas de forma significativa por las autoridades, mientras que las familias tampoco saben qué hacer ni a quién acudir para evitar arbitrariedades.

Las personas intersexuales, dice Cantabria Morales, requieren de un mecanismo legal de protección que les permita integrarse socialmente de manera más abierta para que puedan modificar su condición. Afirma, a su vez, que, aunque en la Ciudad de México esta situación es más sencilla, en otras entidades no existen esas posibilidades. Uno de los grandes desafíos radica en la falta de capacitación hacia el personal de salud para que se atiendan a las personas que nacen con ambos genitales, y que pueden verse orilladas al olvido institucional.

Esta confusión —entre intersexualidad y transexualidad— también ocurre en la zona metropolitana del Valle de México que integra a la Ciudad de México, el Estado de México e Hidalgo. Sandra Flores Guevara, investigadora de Género de la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo (UAEH), asegura en entrevista que las personas intersexuales no reciben acompañamiento ni atención por parte de las autoridades, debido a que se ignoran sus características específicas. Flores Guevara reconoce, además, que entre las propias personas intersexuales se han normalizado las condiciones de violencia que se ejercen contra este sector demográfico.

La académica detalla que al tratarse de un grupo social tan desconocido, las autoridades no han establecido registros sobre esta situación, por lo cual padecen una doble invisibilización tanto de la sociedad como del Estado, lo que deriva en la ausencia de un marco regulatorio que les permita a las personas intersexuales decidir libremente sobre sus cuerpos.

Para Ellie, la escasa información oficial que existe sobre las personas intersexuales es un problema que provoca su invisibilización, ya que considera que están completamente abandonadas y no se pueden organizar entre sí, y por ello su círculo de contención y apoyo han sido sus amistades más cercanas, que le han ayudado a no decaer ante los momentos difíciles.

Invisibilizado y desarticulado en Hidalgo

Mediante una solicitud de información, la Secretaría de Salud de Hidalgo (SSH) identificó seis intervenciones quirúrgicas en los órganos genitales de bebés al momento del nacimiento entre 2000 y 2024, aunque no detalla si se trataron de intervenciones quirúrgicas en infancias intersexuales.

Sobre esto, la secretaria de Salud de Hidalgo, Vanessa Escalante Arroyo, reconoció que no existe un protocolo de atención para nacimientos en infantes con ambos genitales, por lo cual son las propias familias quienes deciden qué procedimiento realizar.

La funcionaria estatal detalló que se requiere de un marco legal que proteja a las personas intersexuales desde temprana edad, pero aseveró que hasta el momento no han recibido ninguna denuncia penal sobre alguna arbitrariedad cometida por personal médico en el estado.

La diputada local feminista, Tania Meza Escorza, sostuvo que, ante la ausencia de datos que certifiquen el total de personas intersexuales tanto a nivel nacional como estatal, no se ha podido conformar un marco legal específico, lo que deriva en la ausencia del Estado para articular políticas públicas al respecto. Meza Escorza afirma que tampoco han existido propuestas de ley de colectivos de la comunidad de la diversidad sexual para garantizar los derechos de las personas intersexuales, lo que a su vez deja en la indefensión a este sector demográfico.

Al respecto, la presidenta de la Comisión de Derechos Humanos del Estado de Hidalgo (CDHEH), Ana Karen Parra Bonilla, menciona que la problemática se agudiza ante la ausencia de interés de determinadas áreas gubernamentales para conocer, mediante un censo especializado, el total de personas intersexuales en el territorio estatal y determinar las acciones legales que se pueden construir con el acompañamiento de las autoridades, de las asociaciones civiles y de colectivos independientes.

Sin propuestas en el Estado de México

En el Estado de México, a través de una solicitud de información, la Secretaría de Salud del Estado de México confirmó que entre 2000 y 2024, se registraron 14 casos de nacimientos en los que se efectuaron intervenciones quirúrgicas en genitales, pero tampoco precisó si se realizaron en personas intersexuales ni cuál fue la razón de estas operaciones.

La titular de la Secretaría de Salud del Estado de México, Macarena Montoya Olvera, no respondió ante una solicitud de entrevista. No obstante, la dependencia estatal detalló que no se han presentado denuncias hacia el personal médico por este tipo de operaciones y reconoció que tampoco cuenta con una base de datos relacionada con el total de casos de personas en esa situación.

La institución estatal puntualizó que en el marco legal del Estado de México no existe la figura de personas intersexuales, situación por la cual no existe un protocolo específico de atención a estas personas y que son las familias las principales responsables sobre la decisión de realizar algún tipo de intervención quirúrgica para este sector social.

En el estado, ante la ausencia de políticas públicas vinculadas a la atención de las personas intersexuales, María Carmen Soto, fundadora del Movimiento No Binario Mexiquense, expresó que la problemática es mayor con la invisibilización sistemática del Estado, que ha optado por evitar realizar censos y diagnósticos para conocer el total de personas pertenecientes a ese grupo.

La activista también argumentó que entre los diferentes colectivos defensores de los derechos humanos han pugnado por visibilizar a este sector poblacional, pero reconoció que, a diferencia de otros grupos, en el caso de las personas intersexuales, muchas desconocen que se encuentran en esa situación.

Por ello, Soto consideró que el desconocimiento favorece el ocultamiento de las personas intersexuales, que tampoco pueden expresar libremente su identidad sexual, pues no saben a partir de qué edad pueden hacerlo sin ningún tipo de injerencia familiar, social o cultural.

El reconocimiento de otros países

En Alemania el Tribunal Constitucional ordenó crear la categoría legal positiva “divers” en 2018, lo que permitió que el registro civil dejara en blanco el marcador de sexo para personas intersexuales, lo que permitió ajustar documentos oficiales. Sin embargo, no contempla directamente las cirugías no consentidas en la infancia.

En 2015, Malta aprobó una ley que prohíbe cirugías “normalizadoras” en infantes intersexuales sin su consentimiento informado, con lo cual reconoció las características sexuales como categoría protegida contra la discriminación y garantizó el derecho a la autodeterminación corporal.

En Australia en 2013 se aprobó el marcador “X” para la expedición de pasaportes y documentos oficiales como parte de una ley antidiscriminación que incluyó el estatus “intersexual” como una categoría; mientras que en Nepal en 2015 se incluyó la categoría “otros” para la población de la diversidad sexual, y que adhirió de manera directa el concepto de personas intersexuales.

No obstante, AI señaló que estos esfuerzos han sido limitados para garantizar el reconocimiento real de las personas intersexuales, debido a que no se cuenta con las condiciones adecuadas en los procesos de educación, así como de accesibilidad a los servicios de salud públicos.

Un largo camino por recorrer

Ellie y Yamil han estrechado su amistad y se han integrado a las movilizaciones por la diversidad sexual para que la sociedad mexicana conozca de qué se trata la intersexualidad y por qué es necesario luchar por sus derechos.

“Sabemos de pocas personas que son intersexuales, pero quiero que la gente nos pueda tratar con respeto y sepa sobre la diversidad, porque piensan que somos transexuales, pero no somos así, somos diferentes”, relata Ellie, quien ha tratado, sin éxito, de contactarse con más personas intersexuales. Mientras tanto, Yamil pugna para que su caso sea revisado por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), donde busca denunciar haber sido sometida a una cirugía estética desde los primeros días de su vida sin su consentimiento.

Ellie y Yamil coinciden. No se saben hombres, pero tampoco mujeres, y esta diversidad representó un proceso de fortalecimiento de su autoestima, ya que la mayoría de las personas con las que tienen contacto desconocen que son intersexuales y las etiquetan de diferente manera.

El camino por visibilizar su situación es complicado, pero Ellie está segura de que trazarán la ruta para que más personas intersexuales se sumen a estos esfuerzos. Confía, además, en que, en los siguientes años, la sociedad comprenda qué es la intersexualidad y la incorporen como una vertiente más de la heterogeneidad sexual y reproductiva de los seres humanos.

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