La violencia vicaria llegará por primera vez a una audiencia temática de la CIDH en América Latina, bajo la gestión de la Red Solidaria Década contra la Impunidad.
Los Ángeles Press
CIUDAD DE MÉXICO.— La Comisión Interamericana de Derechos Humanos realizará el próximo 3 de agosto de 2026 la primera audiencia temática dedicada exclusivamente a la violencia vicaria en América Latina, durante su 196.º Período de Sesiones.
La audiencia colocará ante el Sistema Interamericano de Derechos Humanos una forma de violencia de género ejercida a través de hijas, hijos u otras personas del entorno afectivo de las víctimas, utilizada como mecanismo de control, castigo y sometimiento contra las madres.
De acuerdo con el boletín de la Red Solidaria Década Contra la Impunidad A.C. (RSDCI), la audiencia fue solicitada por Ie Tze Rodríguez Cabrera, coordinadora del Área de Defensa de las Mujeres de esa organización, con el aval de colectivas y organizaciones que documentan, acompañan y litigan casos de violencia vicaria en México y América Latina.
Entre las agrupaciones mencionadas se encuentran Mujeres Unidas, Mujeres México, Justicia para Madres e Infancias, Madres Libertarias, Presunción de Inocencia y Derechos Humanos A.C., además de la propia Red Solidaria Década Contra la Impunidad, organización con estatus consultivo ante la Organización de los Estados Americanos desde 2009 y estatus consultivo especial ante el Consejo Económico y Social de Naciones Unidas desde 2021.
La violencia vicaria ha sido denunciada por madres que acusan el uso de sus hijas e hijos como instrumentos de daño emocional, presión judicial o ruptura del vínculo materno. En sus expresiones más graves, esta violencia puede escalar hasta el asesinato de niñas, niños o adolescentes como forma extrema de agresión contra la madre.
La audiencia representa un paso para visibilizar esta violencia como una vulneración de derechos humanos de mujeres e infancias, en un contexto donde los sistemas de justicia nacionales suelen fallar en su detección, documentación y sanción.
Las organizaciones impulsoras buscan que el debate ante la CIDH abra camino al desarrollo de estándares interamericanos para prevenir, atender, sancionar y erradicar la violencia vicaria, así como para reconocer sus impactos diferenciados en las víctimas directas y en su entorno familiar.
El caso coloca a México y a América Latina en el centro de una discusión regional sobre violencia de género, protección de infancias y responsabilidad institucional frente a agresiones que todavía enfrentan vacíos legales, resistencias judiciales y falta de reconocimiento pleno en el derecho internacional de los derechos humanos.