'Los verdaderos asesinos del padre Marcelo son los que temían su voz': Vera
Raúl Vera. obispo emérito de Saltillo, en la homilía de la misa en San Andrés Larráinzar, Chiapas.

Los Ángeles Press

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Raúl Vera, antiguo obispo coadjutor de San Cristóbal, rindió homenaje al padre Marcelo Pérez en una misa de "Acción de Gracias y Súplica".

Vera era el obispo coadjutor de la diócesis de San Cristóbal de Las Casas cuando Marcelo Pérez estudiaba la teología en el seminario de esa diócesis, además de que tuvieron una relación cercana.

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En una emotiva misa celebrada en la comunidad tzotzil de San Andrés Larráinzar, el obispo José Raúl Vera López pidió por el eterno descanso del alma del padre Marcelo Pérez, asesinado el domingo 20 de octubre en San Cristóbal de las Casas, Chiapas, al salir de la Iglesia de Cuxtitali. En la homilía, enunció los motivos por los que lo mataron.

"La persona que lo mató, solamente lo asesinó por paga, pero los verdaderos asesinos son los que se molestaban porque había un profeta en medio de ellos que los denunciaba, los descobijaba y los bloqueaba", dijo Vera ante la comunidad tzotzil.

Raúl Vera, obispo emérito de Saltillo, destacó que el padre Marcelo había dedicado su vida a ayudar a los más necesitados, especialmente en Chiapas, en defensa de los más pobres frente a los poderosos. “Su labor más importante fue denunciar las injusticias, los desórdenes sociales y los abusos que afectan a los más desprotegidos. Su voz profética fue lo que no pudieron resistir los poderosos, quienes se sintieron expuestos ante la sociedad por su abuso de poder en la política y en los dineros”, añadió.

Vera subrayó que el sacrificio del padre Marcelo fue el resultado de su valentía al hablar en nombre de Dios y de los oprimidos. “Su palabra profética, que clama por justicia, fue la razón por la cual lo asesinaron" dijo Vera, refiriendo que la persona que lo había asesinado sólo era un sicario, pero que éste obedecía a un grupo de "poderosos".

El obispo Vera no escatimó en palabras para resaltar la valentía del padre Marcelo, y enfatizó en la importancia de reconocer que los verdaderos culpables del asesinato del padre Marcelo eran aquellos que se sintieron amenazados por su mensaje profético.

El padre Marcelo cuidaba a los más pobres de los más poderosos. Esto es lo más importante que él hizo, denunciar las injusticias, denunciar los desórdenes sociales, denunciar los abusos, que causan daño a los más pobres, a los más desprotegidos.

Vera fue obispo coadjutor de San Cristóbal de Las Casas de 1995 a 1999, cuando Marcelo Pérez era estudiante en el seminario de esa diócesis, la más antigua del estado de Chiapas.

Según lo dicho por Vera, la palabra profética de Marcelo Pérez fue lo que no resistieron los poderosos: "los que se sintieron descubiertos ante toda la sociedad por su abuso de poder en la política y en los dineros, y su abuso de poder en la explotación de los más pobres. Esto es por la razón por la que él murió, por su palabra de profeta que es palabra de Dios".

La misa, que unió a la comunidad tzotzil se convirtió en un tributo a la vida del padre Marcelo, recordando que su legado sigue vivo en quienes luchan por un mundo más justo.

 

 

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