Miguel Montesinos Leon Lunes, 28 de Junio del 2021, 15:00
Por órdenes de la ex-edil de MORENA Lisbeth Victoria Huerta, Claudia Uruchurtu Cruz fue desaparecida y asesinada, y el empresario Alfonso Avendaño Rodríguez fue detenido ilegalmente y torturado.
Por Miguel Montesinos León
El 26 de junio se cumplieron tres meses de que la expresidenta municipal emanada del partido gobernante en México, MORENA, Lizbeth Victoria Huerta, ordenara la desaparición forzada de la activista México-Británica Claudia Uruchurtu Cruz. Durante este tiempo, ni las autoridades del estado de Oaxaca ni las de más alto nivel del Gobierno federal han encontrado el cuerpo de la activista, ningún resultado positivo en cuanto a la ubicación de éste, pero tampoco se ha hecho justicia al empresario Alfonso Avendaño Rodríguez también agredido gravemente por órdenes de la ex edil.
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Es por demás señalar el reiterado fracaso del numeroso equipo implementado por los encargados de la búsqueda de Uruchurtu Cruz.
El pasado 26 de marzo, el empresario nochixteco Alfonso Avendaño Rodríguez por órdenes también de la entonces presidenta municipal Lizbeth Victoria Huerta fue golpeado salvajemente por policías municipales y por su guardaespaldas al acudir a cobrar la deuda que existe entre el Ayuntamiento de Nochixtlán y el negocio familiar de Avendaño Rodríguez.
Después de haberlo mandado golpear, Lizbeth Victoria Huerta ordenó su detención arbitraria en la Fiscalía local de Nochixtlán, donde –en complicidad– el ministerio público Rey Velasco Carranza, hizo lo que la edil le ordenó: detuvo arbitrariamente a Alfonso Avendaño, aun cuando el ministerio público le manifestó que no encontraba motivos para detenerlo.
Después de su detención arbitraria –como se ha documentado en Los Ángeles Press– y por la golpiza infringida por el guardaespaldas y la policía municipal, Alfonso Avendaño, mientras estaba en los separos de la fiscalía, empezó a sentirse mal, se desmayó y requería atención medica especializada. Sin embargo, el fiscal Rey Velasco Carranza dijo que no podía liberarlo porque “la orden era mantenerlo detenido”. Aunque la fiscalía es autónoma, las órdenes las daba Lizbeth Victoria Huerta.
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Fue hasta la noche, ante la presión de sus familiares y la manifestación de ciudadanos de Nochixtlán, que se le permitió trasladarlo a una clínica particular, pero por la magnitud de sus lesiones, entre éstas una fractura de cráneo, y al no contar con el equipo necesario tenía que ser traslado a la capital del estado.
Para su traslado, la presidenta municipal no autorizaba el servicio de la ambulancia municipal mucho menos su liberación. Fue por ello por lo que la ciudadanía –indignada– se congregó en la explanada municipal de ese fatídico día para Claudia Uruchurtu Cruz. Como activista y defensora de las causas justas, al enterarse de la golpiza y detención arbitraria de Alfonso Avendaño acudió de inmediato al llamado ciudadano para exigir su liberación y atención médica. Sin embargo, desde ese día no se supo más de ella.
A tres meses de su desaparición, se encuentran detenidos la presidenta municipal Lizbeth Victoria Huerta, su asesor jurídico Johan Ricardo Matus Martínez, su guardaespaldas Juan Antonio Hernández Martínez y otras personas más.
En días recientes, el fiscal general de Oaxaca Arturo de Jesús Peimbert Calvo dio a conocer –a través de un comunicado público– que la activista Claudia Uruchurtu Cruz fue asesinada pero que no han encontrado su cuerpo y que se tienen detenidos a casi todos los involucrados en su desaparición y asesinato.
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El mismo Presidente de México Andrés Manuel López Obrador dio a conocer desde su conferencia matutina y sin que nadie se lo preguntara que la orden de asesinar a Claudia Uruchurtu fue dada presuntamente por la presidenta municipal de Nochixtlan Lizbeth Victoria Huerta, ya detenida, y su instrucción fue «caiga quien caiga, sea del partido que se sea, no llegamos aquí para eternizar la corrupción».
La familia Uruchurtu Cruz inició un peregrinar en oficinas de diversa índole y tocando puertas no sólo de las dependencias mexicanas, sino también en el extranjero como es el Parlamento Británico, la Organización de las Naciones Unidas, entre otros, y señalaron enfáticas las hermanas de Claudia, Elizabeth y Sara Uruchurtu Cruz que cruzaron el Atlántico con la única esperanza de encontrar a su hermana Claudia y con la firme convicción de que este gobierno en el que ella confiaba le hiciera justicia: «No descansaremos hasta que encontremos a nuestra hermana Claudia».
La esperanza de las hermanas de Claudia Uruchurtu era de encontrarla con vida y que quienes la tenían la liberaran. No obstante, desde los primeros minutos que la retuvieron ilegalmente, se supo que la habían asesinado, y aun cuando las autoridades ya lo sabían no dijeron nada al respecto. Fue el presidente López Obrador quien lo manifestó en su conferencia matutina y, aun así, tuvo que pasar más de un mes para que la Fiscalía de Oaxaca hiciera público el asesinato de Claudia Uruchurtu.
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