Argenis Esquipulas Jueves, 25 de Julio del 2024, 11:04
El presidente de Guatemala confirmó la llegada de al menos unas 600 personas que vienen huyendo de la violencia del narcotráfico en Chiapas.
Los desplazamientos forzados en la Sierra Madre de Chiapas se han intensificado por la guerra entre los cárteles de Sinaloa y CJNG.
Por Argenis Esquipilas
La violencia desenfrenada en la Sierra Madre de Chiapas ha provocado una nueva ola de desplazamientos forzados, con decenas de habitantes cruzando la frontera hacia Guatemala en busca de refugio. Los sucesos ocurrieron el martes 23, cuando un grupo del crimen organizado irrumpió violentamente en el poblado San José, en el municipio de Amatenango de la Frontera, amenazando a los residentes con rifles y obligándolos a abandonar sus hogares.
Desde Guatemala, se reporta la llegada de familias desplazadas provenientes de Chiapas, México, quienes huyen de la violencia generada por grupos de la delincuencia organizada. Según los reportes, los chiapanecos se refugian principalmente en el poblado de Cuilco, en el departamento de Huehuetenango, así como en el municipio de Chiantla, que colinda con Motozintla y otros municipios de la Sierra.
Los habitantes, en su desesperación, andaron por caminos de extravíos hasta llegar a un tramo de terracería que rodea el río Cuilco, conocido en México como Río Grijalva, para finalmente ingresar a territorio guatemalteco. Esta peligrosa travesía fue la única opción para quienes escapaban de la amenaza inmediata de los grupos armados.
La gobernadora de Huehuetenango, Elsa Hernández, declaró que son al menos 600 personas las que han cruzado la frontera y que se encuentran en urgente necesidad de albergues, alimentos y medicamentos. “Es una situación crítica que requiere de una respuesta inmediata y coordinada”, afirmó Hernández.

El presidente de Guatemala se pronuncia por los desplazados
El presidente de Guatemala, Bernardo Arévalo, confirmó el miércoles que casi 600 mexicanos han cruzado la frontera en busca de refugio, huyendo de la violencia que azota el sur de México. Los desplazados, que incluyen a niñas, niños, mujeres, hombres y ancianos, suman ya unas 580 personas y han llegado a por lo menos dos comunidades en el país vecino.
Arévalo explicó en una rueda de prensa, durante su visita a la construcción de un hospital en el departamento de Sololá, que las familias mexicanas están “escapando a la confrontación entre grupos que tiene lugar del lado de México”. La Secretaría Ejecutiva de la Coordinadora Nacional para la Reducción de Desastres (CONRED) de Guatemala informó que los refugiados comenzaron a llegar el martes desde Chiapas hasta varios puntos del municipio de Cuilco.
Del lado mexicano, la Secretaria de Seguridad y Protección Ciudadana de Chiapas, un estado donde la violencia se ha disparado por las pugnas entre organizaciones relacionadas con el narcotráfico, aseguró que no había recibido reportes de desplazamientos en la zona. Ni la Cancillería ni la Guardia Nacional mexicanas respondieron inmediatamente a un pedido de comentario sobre los ciudadanos que huyen y buscan refugio en Guatemala.
El presidente Arévalo detalló que el gobierno guatemalteco está coordinando la atención a través del Ministerio de Defensa y autoridades locales del departamento de Huehuetenango y de la Municipalidad de Cuilco. Un informe al que tuvo acceso Portavoz sobre la atención a los refugiados mexicanos en Guatemala indica que las familias desplazadas decidieron abandonar sus hogares debido a la escasez de alimentos y la creciente conflictividad entre grupos del crimen organizado en esa región.
Mientras tanto, las autoridades guatemaltecas y organizaciones de ayuda continúan trabajando para proporcionar el apoyo necesario a estas familias desplazadas, mientras se intensifican los esfuerzos por abordar la situación de violencia que afecta a las comunidades en Chiapas.
Urge el apoyo humanitario: gobernadora de Huehuetenango
En Guatemala, la gobernadora del departamento de Huehuetenango, Elsa Hernández, informó que los desplazados están arribando con pocas pertenencias a los municipios de Cuilco y Chiantla. "Están huyendo de la violencia y necesitan apoyo humanitario urgente, incluyendo la instalación de albergues, alimentos y medicamentos", señaló Hernández. La situación es particularmente crítica en la comunidad Caníbal, Cuilco, donde la necesidad de personal médico es apremiante. "La población apenas tiene para ellos mismos", añadió.
El martes por la tarde, los mexicanos ingresaron a Guatemala, y la mañana del miércoles una comisión del Ministerio de Defensa, junto con el alcalde de Cuilco, Audilio Epifanio Roblero Arreaga, y la gobernadora Hernández, se trasladaron al lugar donde permanecen las familias chiapanecas desplazadas. En respuesta a la crisis, se establecerá un albergue provisional en una de las escuelas de Cuilco, un municipio con más de 114 mil habitantes. "Lo que necesitamos en este momento es atender a la población", subrayó Hernández.
Mientras tanto, funcionarios del gobierno de Chiapas aseguraron no tener conocimiento sobre el desplazamiento de estas personas hacia Guatemala. "No hemos recibido ningún reporte de algún ente social o político, organizaciones o alcaldes", afirmó un funcionario consultado. Este desconocimiento oficial resalta la desconexión entre las autoridades locales y la realidad que enfrentan las comunidades afectadas.
Los desplazados de Amatenango de la Frontera y Mazapa de Madero representan solo una fracción de las víctimas del desplazamiento forzado que avanza a pasos agigantados en Chiapas. Organizaciones de derechos humanos han denunciado la existencia de pueblos fantasmas, donde la desolación y los grupos armados del crimen son lo único que queda.


A pesar de la gravedad de la situación, funcionarios del gobierno de Chiapas aseguraron que no tienen conocimiento sobre el desplazamiento de estas personas hacia territorio guatemalteco. "Ningún reporte, de algún ente social o político, organizaciones o alcaldes", dijo un funcionario consultado, poniendo en evidencia la desconexión entre las autoridades y la realidad en terreno.
El desplazamiento forzado de los municipios de Amatenango de la Frontera y Mazapa de Madero representa solo una parte del fenómeno creciente en Chiapas.
Organizaciones de derechos humanos han alertado sobre la existencia de pueblos fantasmas, donde la desolación y la presencia de grupos armados del crimen organizado son las únicas constantes. La violencia y el miedo han obligado a miles de personas a abandonar sus hogares, buscando refugio en condiciones cada vez más precarias.
La situación en la Sierra Madre de Chiapas es una muestra alarmante del impacto del crimen organizado y la falta de protección efectiva para las comunidades vulnerables. Mientras los desplazados claman por ayuda al otro lado de la frontera, la respuesta de las autoridades locales y nacionales sigue siendo insuficiente.
La necesidad de una intervención humanitaria y de seguridad urgente es crítica para evitar una catástrofe aún mayor en esta región fronteriza.
El destino de estas familias chiapanecas, ahora en territorio guatemalteco, está en manos de la cooperación binacional y la capacidad de las organizaciones humanitarias para brindarles el apoyo necesario.El drama de estos desplazados es un llamado a la acción para abordar las raíces del conflicto y asegurar la protección y el bienestar de las comunidades afectadas por la violencia en Chiapas.
Centro de Derechos Humanos reporta 14 municipios en riesgo
El Centro de Derechos Humanos Fray Bartolomé de Las Casas (Frayba) señaló el pasado lunes que al menos 14 municipios de Chiapas se encuentran en “riesgo inminente” por la violencia. Esta situación se ha agravado desde el pasado 14 de julio, obligando a los habitantes a abandonar sus hogares. En las comunidades de Frontera Comalapa, Chicomuselo, La Grandeza, Bella Vista y Siltepec, se ha reportado el reclutamiento forzado de civiles por parte de los cárteles. Además, los accesos a Chicomuselo estuvieron bloqueados durante el fin de semana.
De acuerdo con Frayba, los municipios en tal situación son: Frontera Comalapa, Chicomuselo, La Grandeza, Bella Vista, Siltepec, El Porvenir, Motozintla, Bejucal de Ocampo, Honduras de la Sierra, Mazapa de Madero, Amatenango de la Frontera, La Concordia, Montecristo de Guerrero y Ángel Albino Corzo.
En Chiapas, el Cártel de Sinaloa y el CJNG se disputan desde 2021 el control del tráfico de migrantes, drogas y armas. Esta disputa ha provocado que miles de habitantes se desplacen dentro del propio estado y del país, y más recientemente, que el desplazamiento llegue hasta Guatemala.