Rodolfo Soriano-Núñez Miércoles, 24 de Julio del 2024, 23:01
Calderón Calderón fue obispo de Tapachula, Chiapas, desde 2018. Hace dos semanas, el papa Francisco lo envió a León, Guanajuato.
Chiapas es la segunda entidad donde más han aumentado los homicidios de 2023 a 2024. La primera es Tabasco, la tercera es Baja California Sur, todas gobernadas por Morena.
Por Rodolfo Soriano-Núñez
El recién nombrado arzobispo de León, Guanajuato, Jaime Calderón Calderón, hasta hace dos semanas obispo de Tapachula, Chiapas, publicó este miércoles por la tarde un mensaje dirigido a los fieles de la que fue su diócesis. En el texto les llama a mantenerse unidos ante la crisis de violencia que afecta a la diócesis de Tapachula y, de manera más general, a todo el estado de Chiapas, en el sureste de México.
En el segundo párrafo del mensaje define con claridad la situación que se vive allá:
La presencia permanente de los cárteles de la droga disputándose el territorio de la Foranía Sierra, yendo y viniendo por todo el territorio ante la indiferencia y complicidad aparente de la Guardia Nacional y del Ejército mexicano con la complacencia de un Gobierno Federal y Estatal que, argumentando desconocimiento o el tener una imagen distinta de la situación y dando órdenes al Ejército y Guardia Nacional de presencia en el territorio sin intervenir para proteger a la población, ha cambiado del todo la vida de nuestros hermanos de la Sierra.
Una foranía es una estructura en la que se organiza el trabajo de la Iglesia Católica en lugares donde hay poca población permanente o donde no existen condiciones para construir templos.
Que Calderón Calderón denuncie ahí “la indiferencia y complicidad aparente de la Guardia Nacional y del Ejército mexicano”, marca una ruptura de la posición tradicionalmente elogiosa de todo lo que hagan los altos mandos de las Fuerzas Armadas de México, a las que los obispos católicos mexicanos reiteradamente alaban, como demuestra la nota, publicada en el contexto de la elección de junio pasado, que se enlaza después de este párrafo.
En otro párrafo, en la segunda página del documento, el ahora antiguo obispo de Tapachula llama a los fieles de esa diócesis en estos términos:
Trabajemos por la unidad en nuestras comunidades. No nos dividamos entre nosotros ni nos regalemos por dinero al crimen organizado, siendo nosotros los opresores de nuestros hermanos. Veámonos, sintámonos, vivamos y cuidémonos como hermanos. Fortalezcámonos mutuamente y sostengámonos unos a otros. La unidad alimentará nuestra esperanza.
El obispo habla de manera expresa de personas que se regalan “por dinero al crimen organizado”. Un señalamiento sin precedentes en la historia reciente de esa diócesis, que nunca ha estado encabezada por un teólogo de la liberación o por alguien que pudiera considerarse como crítico de las autoridades o experto en realizar este tipo de denuncias, como podría ser el caso de la diócesis vecina de San Cristóbal de Las Casas, durante la gestión allí del obispo Samuel Ruiz García.

Eso es más relevante cuando se considera la manera en que, en la tercera y última página del mensaje del obispo Calderón, se lee:
Hermanos de la autoridad civil de los distintos niveles de gobierno, seguimos esperando que intervengan para hacer lo que les corresponde: restablecer el estado de derecho en nuestras comunidades. ¿Qué necesitan para salir de su indiferencia y defender al pueblo que les tuvo confianza con su voto para que ustedes cuidarán él? ¿Hasta cuándo van a vivir tratando de esconder una realidad triste y dolorosa que nosotros vamos cargando día a día?
Aunque no menciona por sus nombres ni a Andrés Manuel López Obrador ni a Rutilio Escandón, gobernador de Chiapas, ni a ninguna otra autoridad, sí menciona de manera específica a la Guardia Nacional y al Ejército por la violencia que ahoga a Chiapas en la actualidad. Los Ángeles Press ha dado cuenta con detalle de algunos de los episodios de violencia ocurridos ahí en los últimos días.
En otra porción del texto el obispo insiste en la “indiferencia” de las autoridades e incluso les pregunta “¿Qué necesitan para salir de su indiferencia y defender al pueblo que les tuvo confianza con su voto, para que ustedes cuidaran de él?”
El obispo habla incluso, en el siguiente párrafo, de una “situación de esclavitud y sometimiento en pleno siglo XXI” e insiste en denunciar lo que llama “indiferencia” de los gobiernos estatal y federal.
Concluye con un llamado a las autoridades a cumplir “su deber” y defender...
“a este pueblo de sus agresores. Quiera Dios que este tiempo de transición en el gobierno federal y estatal no vaya a ser argumento para dejarnos en el olvido de la próxima administración, sino que, antes bien, el gobierno entrante tenga buena memoria, nos tenga presente y no se olvide de nosotros que ya hemos sufrido demasiado".
El documento completo, tal como lo hicieron circular laicos de la diócesis de Tapachula en redes sociales se presenta como PDF, en la caja que aparece inmediatamente después.
Apenas en mayo de este año, poco antes de las elecciones, la vecina diócesis de San Cristóbal de Las Casas publicó al menos una denuncia explícita de las condiciones difíciles por la violencia en la que habrían de ocurrir los comicios recién celebradas. El mensaje se puede leer aquí.
Chiapas es el segundo estado en el que más ha aumentado el número de homicidios cuando se compara el registro de 2023 con el del actual año, como se puede ver en la imagen que aparece inmediatamente después, una gráfica tomada de TResearch International de México.

En Chiapas, según los datos del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública del gobierno federal, han ocurrido 114 por ciento más homicidios que el año pasado. El primer lugar absoluto lo ocupa el vecino estado de Tabasco con 276 por ciento. En tercer lugar, el estado de Baja California Sur. Los tres estados están gobernados por Morena y ese partido controla los congresos de los tres estados, así como la mayoría de las alcaldías en cada uno de ellos.
El mensaje del antiguo obispo de Tapachula ocurre en momentos en que distintas fuentes informan que poco más de 500 mexicanos han cruzado la frontera rumbo a Guatemala, para refugiarse allá por la violencia que prevalece en el lado mexicano de la línea.