El hermano del rey de Inglaterra ha perdido todos sus títulos por la presión de las últimas revelaciones sobre su relación con Jeffrey Epstein y las amenazas de más investigaciones judiciales y parlamentarias sobre abusos sexuales.
“Nadie está por encima de la monarquía, ni siquiera el hermano del rey”: Carlos III despoja al príncipe Andrés de todos sus títulos por caso Epstein.
Por Danica Kirka
Londres. — Nadie está por encima de la monarquía. Ni siquiera el hermano del rey.
Con esa premisa, el rey Carlos III decidió este jueves poner fin a la vida pública de su hermano, el príncipe Andrés, al retirarle todos sus títulos y honores, incluido el de “príncipe” que ostentaba desde su nacimiento. A partir de ahora, el hijo de la fallecida reina Isabel II será conocido simplemente como Andrew Mountbatten-Windsor.
La medida, anunciada en un comunicado del Palacio de Buckingham, busca proteger a la institución real de nuevos escándalos derivados de las continuas revelaciones sobre los vínculos de Andrés con el difunto delincuente sexual Jeffrey Epstein, así como de las crecientes críticas parlamentarias por su lujosa residencia sin renta en el Royal Lodge, una mansión de 30 habitaciones cercana al Castillo de Windsor.
“La monarquía necesitaba trazar una línea clara entre Andrés y el resto de la familia real, y eso es exactamente lo que el rey ha hecho”, señaló Craig Prescott, experto en derecho constitucional y la monarquía del Royal Holloway, Universidad de Londres.
Un movimiento para proteger la institución
La decisión llega apenas una semana después de que Andrés accediera a dejar de usar sus títulos reales, un gesto que no logró detener la oleada de historias sobre su conducta y su estrecha relación con Epstein. En lugar de calmar las aguas, la medida avivó los llamados en el Parlamento para que fuera formalmente despojado de sus títulos y desalojado del Royal Lodge.
La posibilidad de un debate parlamentario sobre el comportamiento del duque amenazaba con exponer aún más a la familia real a un escrutinio público que el Palacio quería evitar.
Según George Gross, experto en la monarquía del King’s College de Londres, la decisión del monarca fue “inevitable”.
“Es una declaración muy clara de lo que debía hacerse para poner la casa en orden, no solo ahora, sino pensando en el futuro. También facilita las cosas al príncipe Guillermo”, dijo.
Una caída sin fin
La sanción del rey no pone fin a los problemas de Andrés. Las recientes informaciones sobre él surgieron tras la publicación de las memorias de Virginia Giuffre, quien aseguró haber sido víctima de trata sexual por parte de Epstein y forzada a mantener relaciones con el príncipe cuando tenía 17 años.
Giuffre, que residía en Australia, se quitó la vida a comienzos de este año. Su hermano, Sky Roberts, elogió la lucha de Virginia por revelar la verdad, pero pidió que el rey apoye un proceso judicial contra Andrés.
El príncipe, de 65 años, ha negado reiteradamente haber cometido delito alguno.
El historiador Andrew Lownie, autor de Entitled: The Rise and Fall of the House of York, sostiene que aún existen motivos suficientes para investigar posibles casos de trata sexual y abuso de poder.
“No creo que esto sea el final. Vendrán más revelaciones, pero al menos se ha tomado una medida decisiva”, declaró.
De favorito de la reina al exiliado real
Segundo hijo de Isabel II, Andrés sirvió más de dos décadas en la Marina Real antes de dedicarse por completo a sus deberes institucionales. Su reputación comenzó a erosionarse en 2007, cuando vendió una propiedad cercana a Windsor con una prima del 20% sobre su precio original a Timur Kulibayev, yerno del entonces presidente de Kazajistán, lo que generó sospechas de tráfico de influencias.
Más tarde, sus contactos con allegados del exdictador libio Muamar el Gadafi obligaron al Gobierno británico a retirarle el cargo de enviado especial para el comercio internacional.
Durante años, la reina Isabel II lo protegió de las consecuencias de sus escándalos, considerada su “hijo favorito”. Esa protección se derrumbó en noviembre de 2019, cuando Andrés ofreció una entrevista televisiva desastrosa a la BBC para defender su amistad con Epstein. Su falta de empatía hacia las víctimas y sus respuestas poco creíbles provocaron una ola de indignación pública. Días después, fue apartado de todas sus funciones oficiales y patronazgos benéficos.
Carlos III impone orden
Con la decisión anunciada este jueves, Carlos III rompe definitivamente los últimos lazos de su hermano con la institución. Andrés también deberá abandonar el Royal Lodge, que mantenía bajo un contrato de arrendamiento de 75 años, y mudarse a la finca privada del rey en Sandringham, al este de Inglaterra.
Prescott, el experto constitucional, considera que el episodio forma parte de una transición inevitable para la monarquía tras la muerte de Isabel II en 2022.
“Mientras la reina vivía, criticar la monarquía era casi como criticarla a ella personalmente. Carlos no tiene ese aura y entiende que la Corona debe rendir cuentas ante el pueblo y el Parlamento”, explicó.
“Había una demanda pública y parlamentaria de que el rey actuara”, añadió. “Y lo ha hecho”.