Groenlandia: no nazis ni reptilianos; solo litio, cobalto y poder
Paisaje ártico de Groenlandia, donde el hielo y los fiordos contrastan con su creciente importancia geopolítica y ecológica.

Hazael Sayavedra

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El verdadero interés sobre Groenlandia se juega en el terreno de los minerales críticos, las rutas árticas y el poder global.

Por Hazael Sayavedra

Analista de inteligencia estratégica

Ciudad de México.— Dicen que los nazis construyeron una base secreta en 1945, la Base 211, y que ahí guardan el oro del Reich y planos de discos voladores.

Dicen que los reptilianos viven en la Tierra Hueca y que Groenlandia es la puerta: un agujero gigante en el Polo Norte que la NASA borra de todas las fotos.

Dicen que los ovnis aterrizan en cráteres porque el hielo esconde una estación de carga cósmica.

Ninguna de estas teorías tiene respaldo verificable.

Lo que sí tiene respaldo son los recursos: entre el 17 y el 20% de las reservas mundiales de tierras raras; litio para millones de baterías; cobalto para motores eléctricos; uranio para reactores. Todo ello bajo un hielo que se derrite a una velocidad cuatro veces superior a la media global: 280 gigatoneladas perdidas en 2025, según datos de la misión NASA GRACE-FO.

Y ahora, la tensión internacional es el verdadero detonante.

Trump escaló la presión en enero: amenazas de aranceles del 10 al 25 % a Dinamarca si no cede el control, y frases como “de una manera u otra, Groenlandia será nuestra”. Dinamarca respondió con firmeza: “La soberanía es una línea roja”, afirmó la primera ministra Mette Frederiksen. Groenlandia fue aún más directa: su primer ministro, Jens-Frederik Nielsen, declaró que “elegimos a Dinamarca por encima de EE. UU.”.

Europa cerró filas: varios países condenaron las amenazas y la OTAN advirtió del riesgo para la cohesión de la alianza. Rusia y China observaron con atención cualquier grieta.

El acelerado deshielo de Groenlandia en 2025 refuerza su valor estratégico, al facilitar el acceso a recursos y rutas en el Ártico.

Despliegues militares y movimientos en el terreno

Dinamarca y Groenlandia. Aumentaron su presencia militar en enero de 2026. Desplegaron tropas adicionales, reforzaron infraestructuras y lanzaron la operación Arctic Endurance, un ejercicio conjunto con aliados de la OTAN que se extenderá durante todo el año. Incluye vigilancia de infraestructuras críticas, apoyo a autoridades locales y presencia permanente en el territorio (anunciado el 14 de enero).

OTAN. Dinamarca solicitó formalmente una misión de refuerzo en Groenlandia. La alianza inició la planificación militar de una “misión ártica” (Reuters, febrero de 2026). Ejercicios como Arctic Endurance involucran soldados de varios países —cientos en la fase inicial, con capacidad de escalado— y se centran en defensa colectiva y cohesión aliada.

Estados Unidos. La base de Pituffik (Thule) es el único punto fijo estadounidense en Groenlandia. Cumple funciones de alerta temprana de misiles, vigilancia espacial y apoyo a NORAD. En 2026 se refuerza con ejercicios conjuntos y despliegues aéreos. Trump utiliza esta presencia como palanca para exigir “acceso total”.

Vista aérea de la base estadounidense de Pituffik (Thule), en Groenlandia, clave para la vigilancia espacial y la defensa antimisiles en el Ártico.
Vista aérea de la base estadounidense de Pituffik (Thule), en Groenlandia, clave para la vigilancia espacial y la defensa antimisiles en el Ártico.

Rusia. Domina el Ártico con unas 30 bases militares, incluida Nagurskoye, a unos 300 kilómetros de Groenlandia. Cuenta con sistemas S-400, submarinos nucleares y ejercicios conjuntos con China. Ha advertido de “contramedidas militares” si EEUU despliega sistemas antimisiles en la isla.

China. No tiene bases directas, pero invierte de forma sostenida. Posee el 6,5% del proyecto Kvanefjeld, centrado en tierras raras. En 2025-2026 envió el rompehielos Xue Long 2 con equipos de geólogos para exploración. Se posiciona como “Estado casi ártico”, con presencia científica y marítima que podría adquirir dimensión militar si el deshielo abre rutas permanentes.

El deshielo acelera todos los procesos. Rutas como la Northern Sea Route son navegables durante periodos cada vez más largos. Quien controle Groenlandia gana acceso a rutas comerciales, minerales estratégicos y ventaja geopolítica.

No hay conspiración. Hay cálculo geopolítico.

Los teóricos de la conspiración buscan el misterio.

Los Estados buscan el dominio.

Y el hielo se derrite.

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Fuentes:

NASA GRACE-FO y NOAA Arctic Report Card (pérdida de hielo).

USGS y Servicio Geológico Danés-Groenlandés (reservas minerales).

Reuters, Al Jazeera y BBC (declaraciones EEUU –Dinamarca).

Bloomberg, The Guardian y CNN Español (despliegues y ejercicios 2026).

Forsvaret.dk y High North News (Arctic Endurance).

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