AMLO admite once muertos en masacre en Chicomuselo, Chiapas
Captura de pantalla de la transmisión oficial del 16 de mayo de 2024.

Los Ángeles Press

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AMLO descartó una vez más un sabotaje de la red eléctrica durante el domingo 2 de junio, día de las elecciones.

Mañana viernes, AMLO se reunirá con Bernardo Arévalo, presidente de Guatemala.

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Totalmente volcado a la campaña electoral, Andrés Manuel López Obrador dedicó la mayor parte de la actividad de este jueves 16 de mayo en Palacio Nacional a insistir en dos de sus temas favoritos: ser víctima de una vasta conspiración y haber sido víctima en 2006 y 2012 de monstruosos fraudes electorales.

Lo hizo al tiempo que reconocía que efectivamente hubo una masacre en la que murieron once personas en el municipio chiapaneco de Chicomuselo, ubicado a poco más de 30 kilómetros de la frontera entre México y Guatemala, en una zona que se ha convertido en el epicentro de la violencia que azota a Chiapas en la actualidad.

Una de las pocas imágenes del grado de violencia desplegado en esa masacre se puede observar en el mensaje publicado en la red social antes conocida como Twitter que aparece enlazado inmediatamente después.

López Obrador no ofreció mayores detalles respecto de la masacre. Aunque dijo que “ya no es el tiempo de antes” expresó su rechazo a lo que él llamó un “régimen autoritario, corrupto”.

Que se haya expresado así resulta difícil de comprender, dado que él ha sido presidente de México durante más de cinco años, además de que su partido gobierna Chiapas. El propio López Obrador dijo, por ahí de las nueve y media, que hay una “buena coordinación con el gabinete de Seguridad”, de modo que no es claro de qué hablaba cuando condenaba a un “régimen autoritario, corrupto” como lo hizo.

Antes de hablar de la masacre de Chicomuselo, que ocurre en la víspera de que mañana viernes López Obrador se reúna con Bernardo Arévalo, presidente de Guatemala, López Obrador lanzó una ronda de ataques a quienes él suele construir como enemigos suyos y del país, los así llamados “conservadores”, que—según él—son entre 20 y 30 millones a quienes, dijo—por ahí de las ocho y media—respetar, pero a quienes no cesó de atacar en la sesión de este jueves.

Una hora antes de reconocer la violencia que azota a la frontera México-Guatemala, por ahí de las 8:15, López Obrador había reiterado que no habría fallas en la red del sistema eléctrico del país, lo que le sirvió para repetir sus críticas a las reformas en materia energética desarrolladas por gobiernos previos al suyo.

 

 

Dijo descartar, de manera explícita, un “sabotaje” a la red eléctrica, pero esa idea la vinculó casi de inmediato con la de su presidencia como una realidad bajo permanente asedio de sus enemigos, lo que le dio pie para regresar a la elección de 2006.

Luego de ello habló una vez más de cómo hubo quienes han propuesto que Carlos Slim o Eugenio Derbez fueran en algún momento de sus vidas candidatos a la presidencia de la República.

Poco después de las nueve de la mañana dijo, en algo que resulta difícil distinguir de un llamado a votar por los candidatos de su partido que “la gente quiere que continúe la transformación”.

 
Captura de pantalla de la transmisión oficial del 16 de mayo de 2024.

Luego de ello dijo que se mantendrá izada la bandera durante el acto de cierre de campaña de la así llamada “Marea rosa” que es una de las denominaciones dadas en México a la candidatura de Xóchitl Gálvez. Esto lo dijo luego de que, en días previos, había dicho que ese día no se izaría la bandera en el Zócalo.

Insistió en justificar el vallado que rodea al complejo de Palacio Nacional en el Centro Histórico de la Ciudad de México pues, dijo, hay muchos “provocadores”.

En las fotos que aparecen en un mensaje publicado en Facebook después de este párrafo se puede ver cómo se han dispuesto las vallas que rodean al Palacio Nacional en el Centro Histórico de la Ciudad de México. 

En esa lógica, dijo que espera no haya confrontaciones entre la llamada “Marea Rosa” y grupos de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación que han anunciado movilizaciones, que ocurrirán también en el Centro Histórico de la Ciudad de México.

Por ahí del cuarto para las diez de la mañana, López Obrador volvió a cargar contra uno de sus enemigos favoritos, “los medios de comunicación” a quienes acusó de cometer la atrocidad de pagarle a algunos periodistas más de lo que él gana como presidente de la República.

También les reprochó “no decir nada de (Felipe) Calderón”, quien abandonó la presidencia el 30 de noviembre de 2012, hace ya casi doce años.

Fue notable que, un poco antes de las diez de la mañana, López Obrador se lanzara contra uno de sus predecesores en el cargo, Carlos Salinas de Gortari, quien fue presidente de 1988 a 1994.

Lo que es peor, dijo que el secuestro de quien fue secretario de Gobernación de Salinas, el exgobernador de Veracruz, Fernando Gutiérrez Barrios, había ocurrido durante el gobierno de Salinas, cuando ese secuestro, que efectivamente ocurrió, tuvo lugar durante la gestión de Ernesto Zedillo Ponce de León.

En la imagen que aparece a continuación se reproducen los primeros párrafos de la nota que el entonces semanario Proceso publicó en diciembre de 1997, cuando se logró la liberación del exdirector de la Federal de Seguridad de la Secretaría de Gobernación.

 
Imagen del CD-ROM de la revista Proceso con los números que publicó durante el gobierno de Ernesto Zedillo.

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