Los actos recientes en el Zócalo y en Palacio Nacional exhiben una continuidad en el estilo político del gobierno de Sheinbaum, caracterizado por la autocomplacencia y la ausencia de autocrítica.
Sheinbaum reconoció que podría haber envíos de más narcotraficantes en cárceles de México a Estados Unidos.
Los Ángeles Press
Lo ocurrido en Palacio Nacional este lunes 8 de diciembre siguió la lógica que caracteriza estas actividades desde que se inauguraron como el modelo de comunicación de Andrés Manuel López Obrador hace siete años ya.
En la primera parte, se pasó revista a los precios de productos que el gobierno de Claudia Sheinbaum busca mantener bajo control, luego vinieron los aplausos de los funcionarios del gobierno federal a su propio trabajo, sin reconocer error alguno, para continuar al final con la crítica despiadada contra quien quiera que ose romper con el coro de la aclamación unánime al gobierno federal.
La actividad de este lunes puede verse como la continuación, acaso la culminación de lo ocurrido el sábado en el Zócalo de la Ciudad de México, donde la propia Sheinbaum movilizó a las bases de la llamada Cuarta Transformación y a los funcionarios de su gobierno, en un acto que nunca quedó claro si era del gobierno o era del partido, que recuerda en todo las movilizaciones que el Partido Revolucionario Institucional hacía para celebrarse a sí mismo en los años sesenta y setenta del siglo pasado y sepultar cualquier crítica a Gustavo Díaz Ordaz o Luis Echeverría Álvarez.

Fue notable, en ese sentido, por ejemplo, que los militares que estuvieron presentes el sábado en el Zócalo, acudieran con uniformes, algunos podrían decir incluso que ni siquiera los de uso común, cotidiano, cuando están en las barracas, sino los uniformes formales, como en los casos de los secretarios de la Defensa Nacional y de la Marina-Armada de México, además de la banda de la primera de ésas dos secretarías.

Este lunes, no hubo ya el tono del sábado, pero la actitud fue del todo la misma: cero críticas, cero reconocimiento de la necesidad de corregir algo y la idea de que quien quiera que sea el presidente en turno no puede cometer error alguno, tan propia del México del siglo XX.
Sheinbaum fue explícita en cuanto a la vinculación entre la actividad del sábado y lo dicho este lunes en Palacio Nacional, como lo fue también en la actitud con la que desestimó cualquier señalamiento que se le pueda a hacer a su gobierno de la manera en que se posiciona, por ejemplo, respecto del gobierno de Donald Trump.
Lejos de reconocerse que la aparente jauja que vive la economía mexicana es un efecto temporal del miedo que provocan los aranceles de Donald Trump y que causaron que muchas empresas adelantaran pedidos a lo largo de este año, Sheinbaum presentó esa realidad como un éxito de su gobierno, como si hubiera ocurrido alguna decisión extraordinaria que explicara ese efecto.
El contraste, en ese sentido, entre lo que se dice y se discute en los medios de comunicación de Canadá y lo que se dice y se discute en los medios de comunicación de México, no podría ser más evidente.
Mientras persista un ánimo pesimista ante la realidad, especialmente por la manera en que Donald Trump, por las razones que sean, hace todo lo posible por generar incertidumbre en el funcionamiento de los mercados —ya sea con sus ideas de imponer aranceles a toda costa, incluso si la Suprema Corte de Justicia de Estados Unidos los declara inconstitucionales, o más recientemente con la propuesta de “salirse” del Tratado México–Estados Unidos–Canadá—, en México parecería vivirse una realidad alterna.
Lo que es peor. No es sólo el ánimo en los medios de comunicación de Canadá. También en los medios de comunicación de Estados Unidos se encuentran todos los días noticias acerca de los efectos de las redadas del gobierno de Trump, concentradas en los últimos días en Nueva Orleáns o de los pésimos números de la economía de Estados Unidos en materia de contratación de personal, o los números todavía peores en materia de inflación.
En Palacio Nacional, el mantra de la Cuarta Transformación es el de que, por alguna razón que nunca se explica del todo, en el lado sur del Río Bravo todo está bien y no existen ni los riesgos que le quitan el sueño a los canadienses, ni los que explican la inquietud de la sociedad de Estados Unidos.
De hecho, este lunes, el mensaje final de la actividad en Palacio Nacional fue justamente el de que la Copa del Mundo de Futbol FIFA 2026 es una buena oportunidad para mejorar las condiciones comerciales entre los tres países todavía ahora integrados en el T-MEC.
Sheinbaum dijo eso luego de dejar abierta la puerta a un posible nuevo envío de reos actualmente en cárceles de México con acusaciones por narcotráfico. A principios de este año, su gobierno envío a Estados Unidos a un grupo de narcotraficantes alegando razones de seguridad nacional.
Los dichos de Sheinbaum que ni negó ni aceptó la posibilidad de que ocurriera un nuevo envío ocurren, por cierto, en momentos, en que Estados Unidos deja ver, por distintos medios la posibilidad de que se materialicen las amenazas de una intervención militar de algún tipo en territorio mexicano.
A pesar de ello, Sheinbaum hizo todo lo posible por eludir alguna crítica en concreto al gobierno de Estados Unidos, a su presidente o a los distintos actores de la vida pública de aquel país, como el secretario de la Defensa de Trump, “de Guerra” según su capricho, Pete Hegseth, quien insiste cada que puede en la posibilidad de ampliar los ataques que hasta ahora sólo han ocurrido en aguas internacionales de los océanos Atlántico y Pacífico.
Fue en ese sentido que, hacia el final de la actividad, Sheinbaum insistió en que su gobierno hará todo lo posible por sostener una buena relación con el gobierno de Donald Trump.
En otros temas, funcionarios de Educación Pública y del Instituto Mexicano del Seguro Social presentaron los avances de los programas a su cargo.
Mario Delgado celebró las 120 mil plazas que, según él, se han agregado al sistema de Educación media, mientras que Zoé Robledo, director del IMSS, dio cuenta del aumento en el empleo formal, del orden de 48 mil plazas que, sin embargo, no puede considerarse como estable gracias a las condiciones de incertidumbre generadas por el gobierno de Estados Unidos.
