En política migratoria, lo dicho por Sheinbaum contrasta con la manera en que El Salvador y Guatemala aceptan deportados de otros países.
Sheinbaum anunció, en otros temas la creación de un Centro de Diseño de Semiconductores, al que calificó de "apuesta segura".
Los Ángeles Press
En teoría, la actividad de este miércoles 6 de febrero en Palacio Nacional estaría centrada en la promoción de un programa para producir partes electrónicas, los llamados semiconductores en México.
En los hechos, la realidad se impuso con el tema del narcotráfico y la presidente Claudia Sheinbaum insistió en su peculiar idea de “colaboración, coordinación con todo el gobierno de Estados Unidos” al tiempo que repetía también la idea de que no habría subordinación ni se le pediría ayuda a la Agencia para el Control de las Drogas, la DEA por sus siglas en inglés del gobierno de Estados Unidos. Lo dicho por la presidente ocurre luego de que, en los últimos días, se ha reportado la presencia de aviones y buques militares estadunidenses en territorio y/o espacio aéreo mexicano.
Uno de los primeros reportes apareció en la red social antes conocida como Twitter, donde una cuenta dedicada a temas de inteligencia militar publicó el mensaje que aparece después de este párrafo.
La postura de la mandataria mexicana resulta más peculiar en la medida que, uno a uno, los países de América Central anuncian su disposición a recibir incluso a deportados de otros países. La posición de Sheinbaum se puede ver en el vídeo que aparece después de este párrafo.
Primero fue Nayib Bukele, el mandamás de El Salvador y apenas ayer fue el turno de Bernardo Arévalo, presidente de Guatemala que, sin el exceso mediático de las cárceles que Bukele promueve como solución universal a todos los problemas, también capituló ante el capricho de Trump de convertir tanto a esos países como a la base de Guantánamo en Cuba en gigantescas cárceles y/o campos de refugiados, que operen a capricho del gobierno de Estados Unidos.

La colaboración con el caso Cienfuegos
Ello sin olvidar que ya hubo “colaboración” con el gobierno de Estados Unidos en temas de migración y tráfico de drogas durante la presidencia de Andrés Manuel López Obrador y el propio Donald Trump y, lejos de contribuir a la solución de algún problema, sólo sirvió para que México fuera obligado, como otros países de la región a recibir a quienes Estados Unidos no quería reconocer el derecho que, según las leyes de Estados Unidos, tienen de solicitar refugio.
La colaboración también sirvió para garantizar la impunidad del general Salvador Cienfuegos, a quien la autoridad estadunidense había arrestado en el aeropuerto de Los Ángeles en octubre de 2020, quien fue acusado de utilizar su alto rango en la SEDENA para brindar una protección exclusiva al cártel del H2, también conocido como el Cártel de los Beltrán Leyva.
Cienfuegos, bajo el apodo de El Padrino les advertía sobre operaciones militares en su contra y redirigiendo los recursos del ejército hacia otros cárteles rivales. Además, enfrentó cargos por crímenes más comunes relacionados con el narcotráfico, como recibir sobornos millonarios e introducir heroína, cocaína, metanfetamina y marihuana en territorio estadounidense. No obstante, con la "coordinación" de López Obrador y Trump, se logró enviarlo de regreso a México unas semanas después.
Meses después, López Obrador condecoraría a Cienfuegos en una ceremonia en Perote, Veracruz, a pesar de haber sido secretario de la Defensa Nacional en uno de los periodos que el propio López Obrador y sus discípulos, como Sheinbaum, señalan como uno de los más oscuros en la historia de México: el del gobierno de Enrique Peña Nieto.

Sheinbaum remató el paréntesis dedicado a este asunto con la idea de que “habrá colaboración en el marco de la soberanía”, algo que resulta difícil de comprender pues, hasta donde es posible verlo, ni Bukele ni Arévalo han acusado al gobierno de Estados Unidos de invadirlos o de intervenir en sus asuntos y, sin embargo, ambos han aceptado sin chistar el capricho de Donald Trump en materia de migración.
Sheinbaum desestimó la realidad que constatan los casos de El Salvador y Guatemala, entre otros, de una cooperación que involucra una relación desigual o de subordinación, donde una parte tiene una mayor influencia o control sobre la otra.
La interrupción sobre el tema de la relación con Estados Unidos no evitó que la presidente regresara a celebrar su propuesta de creación del Centro de Diseño de Semiconductores, a la que calificó de “apuesta segura”, a pesar de que reconoció que todavía era necesario “trabajar de manera coordinada con instituciones de educación superior” para capacitar personal pues reconoció carencias en el área.
Otro paréntesis estuvo dedicado al tema del Infonavit en el que Sheinbaum volvió a cargar contra el Partido Acción Nacional, a pesar de las cordialidades que intercambió ayer en Querétaro, donde el gobernador de esa entidad, Mauricio Kuri González, la bañó en elogios. Es claro, en ese sentido, que la relación del actual gobierno de México con cualquier otro actor sólo puede operar en la lógica de la alabanza.
Hacia el final de la actividad, Sheinbaum anunció que informará “los próximos días” sobre la decisión de hacer más difícil para los aspirantes a ingresar a la educación media superior, el así llamado bachillerato, al fijar una fecha única para la realización del examen para acceder a una plaza en ese nivel educativo en México.
