Sheinbaum prefirió insistir en cambiar las preferencias musicales de los mexicanos en México y Estados Unidos con México Canta.
Sheinbaum dijo que buscará que Estados Unidos castigue a fabricantes de armas, luego de que la Suprema Corte en Washington falló unánimemente contra México en un juicio sobre ese tema.
Los Ángeles Press
La actividad de este viernes 6 de junio en Palacio Nacional estuvo centrada en la defensa a ultranza de las virtudes del gobierno de Claudia Sheinbaum en distintos temas. Ello ocurrió en momentos en que ayer se supo en Ottawa, capital de Canadá, que los gobiernos de Mark Carney y Donald Trump negocian por su cuenta un acuerdo en el que México no está considerado para poner fin a los conflictos por aranceles, según informó el diario The Globe and Mail.
Lejos de reconocer la posición frágil de México, Sheinbaum optó por dedicar tiempo a México Canta, el proyecto con el que su gobierno busca cambiar las preferencias musicales de los mexicanos y mexicoamericanos que, por distintas razones, se solazan con las canciones que dan cuenta de las actividades de grupos criminales.
La gráfica que aparece después de este párrafo da cuenta del total de registros y los porcentajes correspondientes tanto para los estados de la República Mexicana, como para los de Estados Unidos.
No es claro qué tan efectivo será el programa, ni qué tan pertinente es que el gobierno federal de un país con los problemas que enfrenta México destine los recursos necesarios para una actividad de este tipo.

En todo caso, la pertinencia de la apuesta de Sheinbaum tendrá que probarse en el mercado que es donde, por razones que escapan a este texto, las canciones que presentan a los narcotraficantes a veces como héroes, a veces como víctimas, han ganado la preferencia de un sector de quienes se identifican, en México o Estados Unidos, como consumidores de ese tipo de música.
Algo que ya se probó ineficaz fue la búsqueda de un fallo a favor de México contra las empresas que producen armas en Estados Unidos. México fue uno de los actores de una demanda contra esas empresas que buscaba que se les castigara por la manera en que facilitan el acceso a armada de alto poder.
Cualquiera que siga la manera en que la Suprema Corte de Justicia de Estados Unidos se ha radicalizado hacia la derecha más recalcitrante desde que Donald Trump colocó a tres de sus incondicionales durante su primera presidencia debería saber que no había oportunidad alguna de que esa instancia del gobierno de Estados Unidos fallara a favor de México.
Una medida de qué tan desafortunada fue la argumentación que siguió el gobierno de México y los otros actores involucrados en ese juicio es que la decisión de la así llamada SCOTUS por las siglas en inglés de la Suprema Corte fue unánime en contra del gobierno de México y los otros promoventes del recurso.
Eso quiere decir que, incluso los ministros de SCOTUS que no se reconocen a sí mismos como conservadores, estimaron que la demanda carecía de méritos y no había manera de culpar a las armerías de Estados Unidos por la incapacidad del gobierno de México para controlar sus fronteras.
Impávida ante el mensaje implícito en una resolución unánime de SCOTUS, Sheinbaum insistió en presentarse como víctima del Poder Judicial de Estados Unidos.
La idea sería de alguna manera sostenible si alguna de las ministras que suelen votar contra Trump y su gobierno, como Ketanji Brown Jackson o Sonia Sotomayor, hubieran ofrecido un voto a favor de México, pero no fue así. El recurso fue desechado incluso por ellas que, en otros casos han fallado contra los fabricantes y/o vendedores de armas en su país.
De hecho, cuando Obama propuso a Sotomayor como ministra, la neoyorquina tuvo problemas por los fallos que había emitido cuando era magistrada de un tribunal federal de apelaciones como se puede ver en este texto, en inglés, de 2009.
En Palacio Nacional no hubo disposición a reconocer algún error en el enfoque que se sigue en ese asunto y Sheinbaum sólo prometió que continuarán con ese tipo de propuestas ante las cortes de Estados Unidos.
En un tono similar, Sheinbaum se volvió a pronunciar contra el impuesto a las remesas que Donald Trump incluyó en una ley “ómnibus”, es decir, que incluye distintos temas que en inglés él optó por llamar la Big Beatiful Bill, es decir, la Grande y Bella Iniciativa de Ley, que no está claro si sobrevivirá al pleito que provocó esa propuesta con Elon Musk y de la que se da cuenta en estos espacios.
Sheinbaum prefirió, en cambio, usar la aparente fortaleza del peso mexicano, que ronda las 19 unidades por cada dólar, para presentarse como la capitana de una travesía exitosa.
El problema de esa interpretación es que pierde de vista que México vivió una relativa jauja en los últimos meses gracias a que muchas empresas adelantaron pedidos a México por la incertidumbre que generan los aranceles de Estados Unidos.
El tipo de cambio hace mucho que en México es variable y la aparente estabilidad y fortaleza de hoy, puede convertirse fácilmente en una tormenta en las próximas semanas, cuando se hagan evidentes los efectos de los aranceles al 50 por ciento de Trump para productos que incluyan acero o aluminio.
A pesar de las críticas al impuesto a las remesas y de la incertidumbre que ronda el ánimo de cualquier cámara empresarial en México, Estados Unidos o Canadá, Sheinbaum insistió en la idea de que hay colaboración y coordinación, sin subordinación con Estados Unidos. No es claro qué tan cierto sea eso, cuando se considera la manera en que, por ejemplo, Marco Rubio castigó a los países de América Latina que contratan los servicios de los médicos cubanos.
Estados Unidos sabía de la presencia de esos médicos en México y no hubo algo parecido a una negociación antes de que, por su cuenta, Rubio anunciara esas medidas que podrían llevar en el corto plazo a que funcionarios del gobierno federal de México pierdan sus visas para ingresar a Estados Unidos, entre otros castigos.
Algo semejante podría decirse de la respuesta que dio a una pregunta sobre la situación del ganado en pie varado en la frontera con Estados Unidos. El gobierno de Trump paró su ingreso porque hay evidencia de casos de gusano barrenador en estados del sur de México, debido al ingreso de reses de América Central.
En ese tema, a pesar de lo dicho por Sheinbaum del diálogo de alto nivel y la coordinación con Washington, México enfrenta medidas unilaterales que afectan severamente a ganaderos de estados como Chihuahua, entre otros.
Ello contrasta con la información dada a conocer ayer en Ottawa, Canadá, de las negociaciones entre los gobiernos de ese país y Estados Unidos para poner fin a los aranceles. Lo notable es que esas negociaciones no involucran ni consideran a México. La presidente mexicana sigue sin responder la invitación que le extendió hace ya casi un mes el primer ministro Mark Carney.
En cambio, Sheinbaum reprochó sus “formas equivocadas” a los líderes de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación, que sostienen el paro y las movilizaciones.
Es notable en ese sentido que, cuando la CNTE apoyaba con movilizaciones similares a Morena en su búsqueda por el poder, Andrés Manuel López Obrador no les criticó y, siempre que podía, les agradecía la ayuda y los llamaba a sumarse a su movimiento.
Ahora que Morena es gobierno, en cambio, Sheinbaum les descalifica y dice que no caerá en la provocación de la CNTE.

Captura de pantalla de la transmisión del 6 de junio de 2025.