A diferencia de Sheinbaum, que ayer usó testimonios de periodistas para justificar su estrategia en el Rancho Izaguirre, Gertz pasó la responsabilidad a los peritos.
Antes de Gertz, Sheinbaum informó que se reunirá hoy con Kristi Noem, secretaria de Seguridad de Trump y hablará con Carney, primer ministro de Canadá
Los Ángeles Press
Por segundo día consecutivo, este martes la actividad en Palacio Nacional estuvo centrada en el caos que ocurrió en el predio llamado Rancho Izaguirre en el municipio de Teuchitlán, Jalisco.
El caso que el gobierno de Claudia Sheinbaum y el fiscal general de la República, Alejandro Gertz Manero, parecen querer adelantar es el de presentar la situación en el Rancho Izaguirre como una responsabilidad exclusiva del gobierno de Jalisco, especialmente del fiscal general de ese estado, Luis Joaquín Méndez Ruiz, mientras que Gertz, al no asumir su propia responsabilidad en el manejo del caso, también está contribuyendo a la falta de claridad en la investigación.
Por una parte, es imposible imaginar que no hubiera responsabilidad de Méndez Ruiz y quizás de los gobernadores previo y actual de esa entidad, Enrique Alfaro Ramírez y Jesús Pablo Lemus Navarro, pero -por otra- según la información que es posible identificar en los dichos del fiscal Gertz y de otros funcionarios de los gobiernos federal y estatal de Jalisco, la responsabilidad es, por decir lo menos, compartida.
El propio Gertz reconoció en algún momento de sus muchas intervenciones de este martes que la investigación del Rancho Izaguirre estaba fuera de control, como se puede comprobar en el vídeo que aparece después de este párrafo.
Ahí Gertz habla de “algo que estaba creciendo de una manera desmesurada” al anunciar que habría transparencia e información sobre lo que haga, "de aquí en adelante", la Fiscalía General de la República con ese predio.
Aunque la actividad de este martes contó con la presencia del resto del gabinete de Seguridad del gobierno federal que insistió en las ideas que la actual administración sostiene de compararse sólo con el gobierno de Andrés Manuel López Obrador para probar que sí hay una reducción en el número homicidios, la realidad es que la dominó casi por completo Gertz Manero y su narrativa acerca del Rancho Izaguirre.
En esa narrativa, aunque la Guardia Nacional fue la primera autoridad, federal o estatal, en tomar conocimiento oficial del Rancho Izaguirre como un foco de actividades ilícitas, optó por entregar el control del predio y de las investigaciones de lo que ocurría ahí a la Fiscalía General de Justicia de Jalisco.

No hay una explicación cabal de por qué fue así, si había evidencia de que el Cártel Jalisco Nueva Generación era la organización criminal que operaba ese predio ubicado en un municipio que, aunque no forma parte de manera oficial de la zona metropolitana de Guadalajara, está lo suficientemente cerca de la capital de Jalisco para permitir traslados relativamente rápidos, el mismo día hacia esa ciudad.
Dada la ausencia de alguna explicación oficial sobre esa decisión de entregar a la Fiscalía General de Jalisco, Gertz pudo usar su tiempo en la tribuna de Palacio Nacional para tomar distancia de lo que, con toda probabilidad, se presentará más adelante con la manipulación de una escena de uno o más crímenes que, además, dada la decisión de abrir el predio a una visita de medios, también tendrá consecuencias potencialmente devastadoras para la credibilidad de cualquier investigación seria de lo que ocurrió ahí.
Gertz fue enfático en tomar distancia de las decisiones de la Fiscalía de Jalisco de abrir el predio a los medios y a grupos sociales.
Es necesario señalar que a contrapelo de lo que hizo ayer la titular de la Presidencia de la República al “invitar” a algunos de los más dóciles asistentes asiduos a la actividad matutina en el Salón Tesorería a presentar sus testimonios de lo que vieron en el limitado tiempo que pasaron en el Rancho Izaguirre, Gertz hizo ver que quienes tendrían que hablar acerca de lo ocurrido ahí son los peritos.
El propio Gertz eludió presentarse a sí mismo como tal. A pesar de ser titular de la Fiscalía, reconoció el problema jurídico que planteaba presentar su visita ahí y la posible opinión que pudiera formar acerca de esa visita como algo más que una opinión.
Eso no le importó ayer lunes a Claudia Sheinbaum que, lejos de reconocer la diferencia entre la opinión de una persona y el dictamen que pudiera emitir un equipo de peritos, alentó a algunos de sus más solícitos fans a negar la posibilidad de que el Rancho Izaguirre pudiera ser la escena de crímenes de desaparición de personas.
Se perdió de vista la tradición de distintos grupos criminales mexicanos de usar, por ejemplo, ácidos y otras sustancias para disolver cadáveres, así como la de usar los vastos desiertos del centro y norte de México para disponer de cadáveres de víctimas del crimen organizado, incluidas las personas que, por ejemplo, se “ponen difíciles” con sus captores o quienes, por ejemplo también, no pueden pagar los rescates o, por la razón que sea, despiertan las sospechas de los empleados de las organizaciones criminales que saben que siempre hay un punto de la desértica geografía mexicana donde se puede disponer de un cadáver.
Gertz, el más veterano de los miembros del gobierno federal, a su estilo sigiloso, se mostró cauto para no asumir responsabilidad y la endosó a los peritos que tendrán que presentar lo que, de manera inevitable, será un informe o dictamen con gran cantidad de lagunas.
La más notable de esas lagunas tiene que ver con la abierta disputa que hay entre las fiscalías General de Justicia de Jalisco y la General de la República por el manejo de este caso.
Gertz se dijo estar interesado en resolver problemas y no en crearlos, pero es claro que las diferencias entre las dos instituciones están ahí para quien quiera reconocerlas, y es difícil imaginar, en este punto, cómo podría resolverse este problema a cargo de quien no ha resuelto ningún otro de esta magnitud, como los misterios de la desaparición de los 43 estudiantes de Ayotzinapa, las torturas a las víctimas del falso caso Wallace, los culpables fabricados del homicidio de Miroslava Breach, entre muchos otros casos, que la fiscalía al mando de Gertz ha sido no sólo incapaz, sino tolerante al crimen. En el caso de Teuchitlán, basta preguntarse:
¿Por qué no hubo información cabal de las autoridades federales en septiembre de 2024 acerca del Rancho Izaguirre? ¿Por qué la Fiscalía General de Justicia de Jalisco esperó hasta marzo de este año para mover sus piezas en torno a este tema? Es casi imposible encontrar una respuesta clara a esas preguntas, y el manejo dado al caso, sumado al mal manejo de muchos otros casos que involucran a personas desaparecidas en México, hará más difícil que se pueda creer en lo que, dentro de algunos meses, nos pudieran decir las autoridades acerca de este asunto.
En otros temas, la presidente informó que este mediodía, a la una de la tarde, hora de la Ciudad de México, se reunirá con la secretaria de Seguridad Nacional del gobierno de Estados Unidos, Kristi Noem. Sheinbaum quiso ser explícita respecto de que será un diálogo y no la entrega de un informe de su gobierno a la funcionaria de Estados Unidos.
Los primeros minutos de la actividad de este martes estuvieron centrados en elogiar los resultados del gobierno de Sheinbaum en materia de seguridad pública, aunque, como ya señaló, lo hizo con comparaciones a modo, pues, en estricto sentido, sólo ha habido una mejora cuando se compara a este gobierno con el de López Obrador. Situación que no ocurre cuando la comparación se hace con el de Enrique Peña Nieto o el de Felipe Calderón Hinojosa.
Basta ver la gráfica de TResearch International de México que aparece después de este párrafo para constatar que, cuando todavía faltan seis días para el sexto mes de gobierno de Sheinbaum, ya tiene más de mil 500 homicidios más que lo que acumulaba Enrique Peña Nieto cuando terminó ese sexto mes de su mandato.

Sheinbaum también dijo, aunque no precisó fechas, que “pronto” tendrá una conversación con el recién designado primer ministro de Canadá, Mark Carney, quien apenas el fin de semana llamó a una elección del Parlamento federal de su país, que habrá de celebrarse a finales de abril, en un escenario completamente distinto al que enfrentaba su predecesor, Justin Trudeau quien renunció marcado por una profunda impopularidad.
Carney está en un empate técnico o con una ligera ventaja, según la encuestadora que uno consulte, con el líder de los conservadores de Canadá, Pierre Poilievre, quien enfrenta la rebelión del premier, equivalente a gobernador, de la provincia de Ontario, Doug Ford, así como una pésima estrategia de “apoyo” de la premier de Alberta, Danielle Smith, que declaró a medios de la extrema derecha estadunidense, que había sugerido al gobierno de Donald Trump no usar el tema de los aranceles y evitar hablar del “estado 51” para no ayudar a los liberales de Carney.
