Gertz Manero dejó como encargada del despacho a Ernestina Godoy, hasta ayer consejera jurídica de Sheinbaum.
Sobre los bloqueos, Rosa Icela Rodríguez dijo ante Sheinbaum que estima cercana la solución del problema con los transportistas y productores agropecuarios.
Los Ángeles Press
La actividad de este viernes 28 de noviembre en Palacio Nacional estuvo centrada en completar la salida de Alejandro Gertz Manero de la Fiscalía General de la República.
A pesar de que Claudia Sheinbaum apenas ayer había dicho no saber nada de una carta enviada por Gertz Manero al Congreso de la Unión en que daba cuenta de su renuncia, lo dicho hoy en el Salón Tesorería deja ver que ya había decisiones respecto del futuro del ahora exfiscal. Incluso se habla de nombrarlo, a sus 86 años, como embajador en Alemania, según lo que la agencia AP informó.
De igual modo, es imposible no sorprenderse ante la manera en que se resolvió, aparentemente de manera provisional, el reemplazo de Gertz con quien hasta ayer era la consejera jurídica de la Presidencia de la República y exfiscal de justicia de la Ciudad de México, Ernestina Godoy.
En la práctica más común en México, cuando ocurren este tipo de renuncias, son los subordinados del fiscal, los responsables de alguna de las fiscalías especializadas quienes asumen de manera temporal la posición de encargado de despacho.
En este caso, en cambio, se ha optado por llevar a la fiscalía a quien, con toda probabilidad es quien Sheinbaum desea que asuma el cargo. Habrá quien lo justifique como un avance para adelantar lo que será, de cualquier modo, una transición difícil, pues es claro que había diferencias notables en la manera en que Gertz abordaba los casos criminales más mediáticos.
Fue notable, por ejemplo, que esta mañana, Sheinbaum vinculara la salida de Gertz con el caso Ayotzinapa. Aunque tuvo alguna palabra de cortesía para “el doctor Gertz”, Sheinbaum habló de los arrestos que se han hecho en fechas recientes en torno al caso Ayotzinapa y que, según se dijo, se presentaron a manera de avances a algunos de los familiares de las víctimas de Ayotzinapa el jueves de la semana pasada.
Incluso en las palabras aparentemente de cortesía se dejó ver que existían diferencias, no queda claro si de forma o de fondo, pero diferencias al fin, entre la manera en que Gertz entendía su papel como fiscal general de la República y la manera en que Sheinbaum quería que Gertz ejerciera sus facultades.

Cabe recordar que, en más de una ocasión en los poco más de 13 meses del gobierno de Sheinbaum hubo diferencias entre ella y el fiscal que heredó de Andrés Manuel López Obrador.
Esas diferencias fueron especialmente notables cuando el gobierno de Sheinbaum enfrentó los efectos del manejo dado por López Obrador a los casos Ayotzinapa y rancho Izaguirre.
A los insumisos de familiares de las víctimas de Ayotzinapa, López Obrador trató de someterlos con la “oferta” de permitirles un acceso limitado a los archivos de la Secretaría de la Defensa Nacional, siempre y cuando los familiares estuvieran dispuestos a no recurrir a los abogados y asesores que venían ayudándoles a seguir el caso y que aceptaran una ventana de tiempo de 90 días.
Sólo los más envilecidos fanáticos de la Cuarta Transformación eran capaces de aplaudir la “oferta” que obviamente estaba destinada a fracasar. En ese asunto no hubo diferencias de parte de Gertz Manero, a pesar de que como autoridad autónoma hubiera podido expresar un punto de vista distinto.
Respecto del llamado rancho Izaguirre, es claro ahora que tanto López Obrador como Gertz supieron de la existencia de ese predio antes de la elección de 2024 y por razones que seguramente ellos guardarán hasta sus muertes, optaron por no informar cabalmente de la existencia de lo que observadores independientes han señalado como un campo de exterminio. Lejos de que hubiera alguna diferencia en ese tema, López Obrador y Gertz continuaron en ese asunto la relación estrecha que tuvieron siempre.
A pesar de ello, esta mañana de noviembre en Palacio Nacional se quiso presentar a la salida de Gertz Manero como una suerte de parteaguas que permitirá alguna renovación en el proceder de la Fiscalía General de la República.
Respeto y autonomía
Coladas como un polizón en la expresión de respeto al “doctor Gertz” iban la crítica al mismo “doctor Gertz” y la idea de que “ahora sí” habrá coordinación y avances:
- “Respetamos mucho al doctor Gertz, y ahora con la nueva Fiscalía lo que queremos es que haya todavía más coordinación, respetando la autonomía para garantizar la paz y la seguridad en el país”.
Lo que es un hecho incontrovertible es que Gertz, a sus 86 años, estaba lejos de tener lo que un cargo con el de fiscal exige de una persona. No es gratuito que incluso una institución como la Iglesia Católica haya hecho de los 80 años el límite máximo para el ejercicio de la función de cardenal o que se obligue a los obispos a presentar su renuncia a los 75.
Ya desde que se nombró a Gertz para el cargo, a los 81 años, en los primeros meses de la gestión de López Obrador, el 18 de enero de 2019, luego de que el propio López Obrador lo designó como el último procurador general de la República el 1 de diciembre de 2018, había serias dudas sobre su capacidad para cumplir con la tarea que se le encomendaba que, de haberse cumplido con lo dispuesto por el actual texto de la constitución era un encargo por nueve años, por lo que Gertz tendría que haber permanecido hasta enero de 2028.

Ya hacia el final de la actividad Sheinbaum pautó sus prioridades para la Fiscalía General de la República del futuro. Insistió en la necesidad de que “las carpetas de investigación abiertas avancen hasta convertirse en órdenes de aprehensión”, para que se pueda pacificar al país.
Aunque formalmente parecía expresar respeto por la autonomía de la FGR habló de la necesidad de una “transformación profunda”, así como de una mayor “transparencia”.
Entre los casos que destacó Sheinbaum está el de la extradición de Karime Macías, exesposa de Javier Duarte, exgobernador de Veracruz y se refirió también al “combate a las factureras”, un tema en el que Los Ángeles Press ha puesto especial atención, tanto en Baja California como en Guanajuato.
En otros temas, Claudia Sheinbaum insistió en estimar que el problema de los derechos de agua está resuelto, pues el Poder Legislativo abrió una mesa de diálogo para escuchar los señalamientos que se hacen a la reforma que promueve el gobierno federal.
Algo similar dijo del conflicto con los transportistas y productores agropecuarios la secretaria de Gobernación, Rosa Icela Rodríguez quien fue una de las funcionarias presentes este viernes en Palacio Nacional.
Aunque eludió dar fechas, Rodríguez estimó que el conflicto “está por resolverse” y que se levantarán pronto los bloqueos que han afectado a lo largo de esta semana distintos tramos de una de las carreteras más importantes en el centro de México, la que conecta a la Ciudad de México con la de Guadalajara.
Los bloqueos no han sido devastadores porque se han concentrado en la ruta 15D y es posible “darle la vuelta” a muchos de esos bloqueos por medio de las rutas alternas, como la original carretera 15 o la 45, que comunican a ambas ciudades, pero es claro que sí han evidenciado que existen conflictos que el gobierno de Sheinbaum no puede imputar, como hizo con las manifestaciones en la Ciudad de México, a sus enemigos políticos.

En lo que hace a los acomodos provocados por la renuncia de Gertz, se supo que en la consejería jurídica de la presidencia quedará Raúl Jiménez, el segundo de abordo en esa dependencia hasta ayer.
Por último, Sheinbaum llamó a participar en la movilización que no es claro si es de su partido o de la presidencia de la república por los siete años de la “Cuarta Transformación” el próximo 6 de diciembre.