Sheinbaum se reunirá hoy a la una de la tarde con los familiares de las víctimas de Ayotzinapa; insistió en que se resolverá el caso.
Claudia Sheinbaum dedicó varios minutos a criticar a quienes, según ella, quieren que a su gobierno le vaya “re-mal” con el de Estados Unidos.
Los Ángeles Press
La actividad de este jueves 4 de septiembre en Palacio Nacional quiso estar dedicada a celebrar los temas de la política de agua del gobierno federal y a eso se dedicaron los primeros minutos del día.
Sin embargo, en los hechos, el grueso del tiempo y de la atención se dedicó a celebrar el encuentro de Claudia Sheinbaum con Marco Rubio, secretario de Estado del gobierno de Donald Trump, así como los documentos que se firmaron ayer mismo.
De igual modo, luego de la primera ronda de elogios a su gobierno por la visita de Rubio, Sheinbaum anunció que este mismo jueves, a la 1 de la tarde se reuniría con familiares de los alumnos de la normal rural de Ayotzinapa.
Sheinbaum aprovechó el anuncio para elogiar a un antiguo colaborador suyo en el gobierno de la Ciudad de México, Mauricio Parazán, quien recientemente ha asumido la responsabilidad de la investigación de lo ocurrido hace poco menos de once años en las calles de Iguala, Guerrero, asunto del que Los Ángeles Press recientemente ha publicado nuevas revelaciones de la verdadera magnitud de lo ocurrido en 2014.
Respecto de la visita de Marco Rubio fue notable que, a diferencia de la actitud de extrema cautela con la que Sheinbaum habló de esa reunión ayer, antes de que ocurriera, hoy el tono fue celebratorio.
Además, insistió en reprochar a quienes critican el manejo que hace su gobierno de la relación con Donald Trump y su gobierno.
Sheinbaum insistió, en ese sentido, en que la cooperación con Washington ocurrirá en al marco del respeto a la soberanía, pero cualquiera que siga con atención lo que ocurra en la capital de Estados Unidos en estos días debe tener claro que el gobierno de Trump no está dispuesto a respetar ni siquiera la legislación y prácticas de larga data de las agencias de seguridad de ese país.
Basta ver lo ocurrido con una embarcación que destruyó el gobierno de Estados Unidos que, aunque Trump y Rubio la han presentado como prueba de su compromiso para combatir a los grupos de narcotraficantes que operan en el océano Atlántico, se percibe en algunos círculos de opinión pública de Estados Unidos como una medida que no fue suficientemente evaluada antes de que se destruyera la embarcación.
Lo peor, además, es que lejos de debilitar al gobierno de Nicolás Maduro en Caracas, Trump le da la oportunidad de presentarse como víctima de una escalada imperialista que sume en una crisis más profunda al país de América del Sur donde cualquier crítica a Maduro es vista como signo de alineación con Trump.
En Palacio Nacional Sheinbaum se centró en celebrar lo que Rubio dijo de México acerca de la cooperación entre ambos países. Durante varios minutos la pantalla del Salón Tesorería desplegó la primera página del comunicado conjunto publicado ayer por la Secretaría de Relaciones Exteriores a cargo de Juan Ramón de la Fuente y la de Estado de Estados Unidos y disponible aquí en su totalidad.

En esa lógica, Sheinbaum dedicó varios minutos a mofarse de quienes, según ella, son “ridículos” por desear que “le vaya mal al país para cumplir con sus objetivos políticos a través de la mentira, de la calumnia”.
Una vez más, Sheinbaum se presentó a sí misma como víctima de una conspiración de quienes salen “a hablar mal del gobierno (de México) ante medios de Estados Unidos”.
Les reprochó que, según ella, pidan “que le vaya re-mal”, según su propia expresión, a la que agregó críticas a quienes, en su opinión deseaban que Rubio viniera a “regañarla”.
Según Sheinbaum su gobierno logró con la visita de Rubio acuerdos bajo los principios reciprocidad y que nos veamos como iguales, en la que cooperamos y colaboramos, sin estridencias.
Ello contrasta con la cautela con la que ella misma habló ayer de esos mismos acuerdos que no pueden considerarse como definitivos, pues el gobierno de Trump, incluso en temas de política interior de Estados Unidos está más que dispuesto a desconocer leyes, acuerdos previos y lo que sea que se oponga al logro de sus objetivos.
Sin reconocer esa realidad, Sheinbaum dijo que su gobierno habla “siempre con claridad para convencer”. Reconoció que “hay cosas en las que no estamos de acuerdo y en la que ellos no lo estén con nosotros, pero nos respetamos”.
Ello contrasta con el tono que asumió la propia Sheinbaum cuando a finales de agosto despotricó contra la Agencia para el Control de las Drogas, la DEA por sus siglas en inglés, por haber publicado un comunicado en el que anunciaba que “investigadores mexicanos” ofrecerían su conocimiento a sus colegas de Estados Unidos para combatir a los cárteles del crimen organizado.
Sheinbaum dijo que le pidió a Rubio “el reconocimiento de los connacionales que trabajan y contribuyen con la economía del país vecino”.
Sheinbaum concluyó esa porción de la actividad de este jueves con la idea de que “no podemos pensar que llevarnos mal con Estados Unidos beneficie a México” sin que quede claro quién le pide o le recomienda que se “lleve mal”.
Sheinbaum regresaría a este asunto al hablar de lo que a veces llama “tarifas” y en otras ocasiones reconoce como aranceles, pero incluso en ese asunto fueron notables las contradicciones en sus dichos.
En un sentido reconoció que Trump “cambió el panorama del comercio global al imponer aranceles” pero insistió en que “México tiene una buena posición respecto al mundo porque tiene un tratado que se ha respetado y hay temas en los cuales se debe seguir trabajando”, a pesar de que Trump impuso aranceles extraordinarios como castigo por el tráfico de fentanilo y el ingreso de migrantes indocumentados a su país.
Sheinbaum ignoró esa realidad, que sigue presente en la relación entre ambos países e insistió en la idea de que México “siempre ha buscado defender el Tratado México-Estados Unidos-Canadá porque beneficia a los tres países miembros”.
Hacia el final de la actividad Sheinbaum negó que su gobierno obligue a funcionarios de su administración a comprar boletos de lotería, aunque reconoció que sí se los ofrecen.
También insistió en rechazar que su gobierno se haya valido de los llamados “acordeones” para imponer un Poder Judicial que le sea dócil aunque, al mismo tiempo, volvió a celebrar la toma de posesión de la nueva Suprema Corte de Justicia y, sobre todo, su decisión de recortarse los sueldos.
Respecto del tema del agua, al inicio de la actividad se habló de multimillonarias inversiones en distintos estados de la república para mejorar la infraestructura hidráulica del país. Se trata de un total de 17 proyectos que equivalen a 122 mil millones de pesos que se ejercerán en los seis años de gobierno.
