Sheinbaum justificó sus cambios a las arengas del grito y regresó a la crítica de Ernesto Zedillo, cuyo gobierno concluyó hace casi 25 años.
Aunque Sheinbaum matizó su reforma electoral dejó en claro que busca eliminar los plurinominales.
Los Ángeles Press
La actividad de este miércoles 17 de septiembre estuvo centrada en repasar el desempeño de la titular del Ejecutivo Federal durante sus primeras ceremonias de festividades de la Independencia, el así llamado Grito y el Desfile.
En esos asuntos, Claudia Sheinbaum insistió en justificar los cambios que cada presidente ha hecho a las arengas con las que se celebran esos días y que, en estricto sentido no son nada nuevo.
Cada presidente en los últimos 50 años ha añadido o quitado lo que sea que le guste o le disguste de las arengas originales para, según ellos, ajustarse a los tiempos, aunque en los hechos hayan actuado así, todos y cada uno de ellos, para movilizar a sus bases.
En el caso de Sheinbaum, el ser la primera mujer titular del Ejecutivo le da la oportunidad para insistir en la idea de que “llegaron todas” aunque eso no sea aceptado, por ejemplo, por los colectivos de familiares de desaparecidos, integrados mayormente por mujeres.
Los colectivos de desaparecidos repudian la actitud tanto de Andrés Manuel López Obrador como de la propia Sheinbaum, por haber hecho todas las promesas que hicieron cuando el primero buscaba la presidencia y ella la jefatura del Gobierno de la Ciudad de México en 2017-8 y que no cumplieron.
Lejos de ello, desperdiciaron los cinco años de trabajo de Karla Quintana en la Comisión Nacional de Búsqueda y ahora esperan con extrema cautela qué hará la nueva titular de esa dependencia para, como hizo López Obrador cuando echó a Quintana y posteriormente a su subsecretario de Gobernación Alejandro Encinas, hacer todo lo posible por reducir al mínimo posible el número de personas reconocidas como desaparecidas por el Estado.
Karla Quintana, por cierto, está ahora a cargo de dar con los desaparecidos en Siria, gracias a una comisión que le encargó la Organización de Naciones Unidas y su cuenta en lo que antes de Elon Musk era Twitter publica de manera regular información sobre el trabajo que realiza ella en aquel país que recién concluyó, a duras penas, una guerra civil que, de cualquier modo podría reiniciar en cualquier momento. En el mensaje que aparece después de este párrafo, publicado originalmente en inglés y árabe, se le puede ver cumplir con su nuevo encargo internacional.
Es inevitable preguntarse, en esa lógica, a qué obedeció en realidad el manotazo con el que López Obrador la echó, porque es claro que la ONU ve en Karla Quintana a una mujer capaz de esclarecer una situación al menos tan compleja si no es que más que la que existe en México en materia de desaparecidos.
Indispuesta a reconocer error alguno de parte de su propio gobierno o del de su predecesor inmediato, Sheinbaum celebró, en cambio, que la Secretaría de Marina aceptara ayer, públicamente, su responsabilidad institucional en el caso del así llamado “huachicol fiscal”, algo que la Secretaría de la Defensa Nacional nunca ha estado dispuesta a hacer a pesar de casos cubiertos en la bruma de la desinformación y los acuerdos entre López Obrador y Donald Trump como el del general Salvador Cienfuegos, entre otros muchos altos oficiales de Defensa que tuvieron algo que ver con los cárteles de las drogas.
Sheinbaum calificó de “valiente” la autocrítica que hizo el titular de la Secretaría de Marina, almirante Raymundo Pedro Morales Ángeles, de quien dijo “es un hombre muy valiente e integro”, luego de asegurar que “todo comenzó a partir del mes de marzo tras el decomiso de un buque con huachicol”.
No ha habido, sin embargo, algún reconocimiento similar de que en el caso de Hernán Bermúdez Requena el gobierno federal de Andrés Manuel López Obrador sabía de los “malos pasos” en los que andaba quien fuera amigo de su amigo, el ahora senador y exsecretario de Gobernación Adán Augusto López.
El medio especializado en el seguimiento de actividades del crimen organizado en América Latina InSight Crime publicó, desde junio de este año, un texto en el que señalan que el gobierno de México, el de López Obrador, sabía de los vínculos de Bermúdez Requena con el crimen organizado y, lejos de actuar, le dejaron hacer lo que quisiera.
Paradójicamente, Sheinbaum volvió a asumir el modo de arenga de las ceremonias del Grito y el Desfile para decir que “no habrá impunidad para nadie”, al hablar de las investigaciones sobre lo ocurrido en la Secretaría de Marina, sin que haya claridad de qué tan a fondo se irá en el tema de los vínculos de Bermúdez Requena con el ahora senador y coordinador de los senadores de Morena Adán Augusto López.
Sheinbaum prefirió, en cambio, insistir en lo malo que fue el gobierno de Ernesto Zedillo Ponce de León, que concluyó hace ya casi 25 años, porque eso le permite mantener movilizada a su base que de manera ritual debe reavivar el enojo contra el pasado priísta que, en la lógica de Morena, sigue tan presente como si el PRI siguiera a cargo del gobierno federal.
Sheinbaum también dedicó los primeros minutos de la actividad a promover el uso de la tarjeta de débito del gobierno federal entre los residentes, documentados o indocumentados, en Estados Unidos y sobre todo a promover el simulacro nacional con el que se marcará este próximo viernes 19 de septiembre el XL aniversario de los terremotos del 19 y 20 de septiembre de 1985, así como el octavo del de 2017.
También quiso matizar la posición de su gobierno en la lógica de destruir el sistema de representación proporcional en las dos cámaras del Congreso de la Unión. Según dijo Sheinbaum hoy quieren garantizar la autonomía del Instituto Nacional Electoral, aunque no haya evidencia de ello pero aceptó sin sonrojarse que quieren eliminar los plurinominales, aunque inmediatamente después dijo, de manera contradictoria que “no quieren eliminar la representación de las minorías”.
Es difícil imaginar algún sistema de representación que pueda lograr ambas cosas, pero es conocido que en Palacio Nacional cuando la realidad no se ajusta a sus deseos siempre se invoca la memoria de algún presidente de un partido adversario, como en el caso de Zedillo hoy mismo y cuando ya no hay otro recurso se apela a la idea de que ellos “tienen otros datos”.
