Sheinbaum usa soberanía para aplazar decisión sobre Rocha Moya
Captura de pantalla de la transmisión del 2 de junio de 2026.

Los Ángeles Press

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Sin embargo, Sheinbaum olvidó la manera en que el gobierno de López Obrador intervino en los asuntos de Ecuador y Perú.

El "intervencionismo" que Sheinbaum reprocha a Johnson llevó a que las embajadas mexicanas en Quito y Lima fueran cerradas luego de que se rompieron relaciones.

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La actividad de este martes 2 de junio en Palacio Nacional siguió el modelo de comunicación por el que el gobierno de Claudia Sheinbaum optó poco antes de que se hiciera pública la petición del gobierno de Estados Unidos de que México arrestara con fines de extradición a Rubén Rocha Moya, el entonces gobernador de Sinaloa y a nueve de sus cercanos en la vida pública de esa entidad.

Lejos de reconocer que hay algo que no acaba de cuadrar en el modelo de seguridad de la Cuarta Transformación, lo que hizo del gobierno de Andrés Manuel López Obrador el que acumuló más homicidios en toda la historia reciente de México, 81 mil más que los poco más de 120 mil que acumuló Felipe Calderón Hinojosa, Sheinbaum ha optado por arroparse en la bandera de México.

Así, con un discurso nacionalista, pero que luego se contradice con elogiosos comentarios sobre Donald Trump, es como Sheinbaum ha consumido poco más de la mitad de los 60 días que, según el Tratado de Extradición firmado por ambos países, tiene para decidir qué hará.

Es notable que, aunque la presión de Estados Unidos sobre México guarda similitudes con la que Washington ejerce sobre otros países —basta observar los ataques constantes de Donald Trump contra Canadá—, Sheinbaum ha evitado señalar directamente al presidente estadounidense. Tampoco ha dicho abiertamente que no vaya a entregar a los ocho exfuncionarios de Sinaloa que siguen requeridos por las autoridades de Estados Unidos.

Lejos de ello, apenas ayer llamó a los funcionarios federales y estatales a “ser valientes” si Washington decide revocarles la visa, como ya ocurrió, entre otros casos, con la gobernadora de Baja California, Marina del Pilar Ávila.

En particular, este martes, Sheinbaum trató de tomar distancia de las declaraciones más recientes del embajador de Estados Unidos en México, Ronald Johnson. El diplomático puso a prueba el discurso de confianza y “diálogo de alto nivel” que Sheinbaum asegura mantener con Trump, al llamar a la jefa del Estado mexicano a colocar como prioridad el combate a los grupos de narcotraficantes que controlan amplias porciones del territorio nacional, más allá de quién ocupe la embajada estadounidense.

No en balde, antes de despedirse de México, Ken Salazar, embajador de Joe Biden, reprochó al gobierno mexicano, ya entonces en manos de Sheinbaum, su negativa a reconocer la gravedad del riesgo que representan las organizaciones criminales identificadas desde hace años como cárteles vinculados a regiones específicas del país.

Como sucedió con la salida de Ken Salazar de México, Sheinbaum parece apostar a que el discurso nacionalista compense la falta de medidas concretas frente al alcance de los grupos criminales organizados. Ese tono volvió a dominar sus intervenciones en el Salón Tesorería de Palacio Nacional.

El mensaje a Ronald Johnson, exagente de la Agencia Central de Inteligencia y actual embajador de Estados Unidos en México, siguió la línea de la defensa de la soberanía. Sheinbaum insistió en que México y sus embajadores no intervienen en la vida pública de otros países.

Mensaje a Johnson | Actividad del 2 de junio de 2026. | GDM

Sheinbaum llamó a Johnson a que “respete los asuntos internos de nuestro país porque los asuntos de México le corresponden a los mexicanos” pero evitó elevar el tono de la queja.

Es posible que, como ella lo dijo no sea el caso de los embajadores de México en París o en alguna otra capital europea, pero con Estados Unidos uno de los temas que causa fricción es la manera en que México, lejos de nombrar para la red de consulados en Estados Unidos a diplomáticos de carrera que, efectivamente, hagan trabajo diplomático allá, prefiere nombrar a exgobernadores.

El problema de esos nombramientos es que muchos de ellos, lejos de hacer trabajo diplomático, realizan tareas que en Washington se leen como operación política. No en balde, esa práctica ya encendió alarmas en Estados Unidos y explica que Marco Rubio haya planteado el cierre de algunas sedes consulares mexicanas, como ocurrió antes con consulados de la República Popular China.

Captura de pantalla de la transmisión del 2 de junio de 2026.
Captura de pantalla de la transmisión del 2 de junio de 2026.

Y luego está un asunto mucho más punzante. Aunque México no suele intervenir en la vida pública de Francia o Alemania, ni sus embajadores en París o Berlín acostumbran opinar sobre lo que ocurre en la Asamblea Nacional o en el Bundestag, el gobierno mexicano sí ha intervenido recientemente en la política interna de al menos dos países sudamericanos que terminaron rompiendo relaciones con México durante la presidencia de López Obrador.

Ese fue el caso, primero, de Ecuador y, después, de Perú. Los gobiernos de ambos países buscaron procesar judicialmente a figuras de su vida política conforme a las leyes que, como Estados soberanos, se han dado. México, en lugar de reconocer esa jurisdicción, optó por intervenir al concederles asilo político en sus embajadas en Quito y Lima.

Y, de manera más contradictoria aún, en el caso de los países que se sabe que activamente violan los derechos de sus ciudadanos, como en Venezuela, Nicaragua o El Salvador, México guarda silencio amparándose en la misma idea del alegado respeto a la soberanía de esos países.

Dado que ninguna idea expuesta por Sheinbaum es jamás cuestionada por quienes supuestamente le hacen preguntas en el Salón Tesorería, que parecen más bien diseñadas para el lucimiento personal de la titular de la Presidencia de la República, no hay registro alguno de alguien que cuestionara a López Obrador o a Sheinbaum acerca de la contradictoria postura de sus gobiernos.

No se ha cuestionado a fondo por qué el gobierno de México se disimula respecto de las violaciones de derechos humanos a cuenta de Daniel Ortega o de Nayib Bukele, mientras que hacen todo lo posible por criticar de inmediato a los gobiernos de Perú o de Ecuador.

En todo caso, dada la lógica de mitin, Sheinbaum pudo continuar el tono de arenga electoral que inició el domingo en el Monumento a la Revolución y que, por lo que es posible apreciar, continuará durante varios días en Palacio Nacional, hasta que eventualmente se sepa de qué manera se resolverá la extradición de Rocha Moya.

A Sheinbaum le quedan poco más de cuatro semanas para sostener esa línea discursiva. Tarde o temprano, hacia finales de este mes, tendrá que tomar una decisión clara.

Fue notable que, luego de que se filtraron algunos detalles acerca de la declaración inicial de Gerardo Mérida Sánchez, el general retirado y exsecretario de Seguridad de Sinaloa durante el gobierno de Rocha Moya, Sheinbaum eludió hacer algún comentario y dejó a la Fiscalía General de la República el decidir qué hacer al respecto. Mérida Sánchez es uno de los dos “coacusados” de Rocha Moya que optó por entregarse a Estados Unidos.

Quizás se espera a que México tenga algún desempeño extraordinario en la Copa Mundial de Futbol o a que repita alguna de las ya comunes derrotas del seleccionado nacional para que, mientras medio país está pegado a las pantallas viendo las venturas o desventuras del tricolor, se decida qué sucederá en concreto con Rocha Moya y los siete “coacusados” que siguen sin entregarse.

Sheinbaum pudo insistir en la lógica de presentar a su gobierno como víctima de una vasta conspiración gracias a que alguien en la Universidad de la Libertad, controlada por el Grupo Salinas, de Ricardo Salinas Pliego decidió volver a ayudar al gobierno al invitar a México a Cayetana Álvarez de Toledo, la diputada nacional española que, como ocurrió días antes con Isabel Díaz Ayuso, vino a México a hacer campaña para las elecciones venideras en España.

Sheinbaum aprovechó el obsequio y usó la visita de Álvarez de Toledo como usó antes la de Díaz Ayuso para presentar a su gobierno como víctima y a ella misma como la cabeza de la resistencia a lo que quiere presentarse como una suerte de invasión.

Los primeros minutos de la actividad de este martes estuvieron dedicados, por cierto, a hablar de salud. Una vez más, Sheinbaum usó los errores cometidos por los gobiernos de Calderón y Enrique Peña Nieto de construir a medias, inaugurar y luego abandonar clínicas y hospitales para reiterar los horrores del “periodo neoliberal”.

Sheinbaum habló del etiquetado que se agregará a los medicamentos que compre o produzca su gobierno para evitar que los privados puedan venderlos e hizo todo lo posible por minimizar los enfrentamientos protagonizados por una parte, por la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación y por la otra por la policía de la Ciudad de México.

La CNTE ha llamado en horas recientes a las madres de los desaparecidos y a otros grupos con demandas que el gobierno ha desestimado o desechado de plano a que se unan a sus movilizaciones a fin de boicotear el inicio de la Copa Mundial de Futbol que está a días de iniciar.

Según Sheinbaum “hubo mucha provocación” pero no hubo claridad respecto de quién provocó a quién.

Captura de pantalla de la transmisión del 2 de junio de 2026.
Captura de pantalla de la transmisión del 2 de junio de 2026.

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