AMLO lo hizo luego de alabar a su propio gobierno por el aumento en el salario mínimo y decir que no hay huelgas ni conflictos laborales.
En un elaborado soliloquio AMLO dijo que el consumo de drogas en el llamado "Corredor Industrial" de Guanajuato es distinto al que ocurre en otros estados.
Los Ángeles Press
La conferencia de prensa de Andrés Manuel López Obrador de este martes 6 de diciembre se centró el alabar el trabajo de Marath Bolaños, secretario del Trabajo de su administración, por el aumento a los salarios mínimos.
Lo hizo, primero, al inicio, en los primeros tres minutos de la conferencia. Un poco después, por ahí de las ocho y media, mientras insistía en que la cultura mexicana es lo que impide que haya consumo de drogas cuando celebró el que no haya huelgas o conflictos de tipo laboral en México y luego, una vez más, hacia el final, momento en el que, además, se tomó fotografías con Bolaños y con los representantes de sindicatos y centrales patronales que estuvieron presentes ahí en lo que López Obrador presentó como uno de los logros de su sexenio.
Quizás por eso eludió abordar la resolución adelantada por Javier Laynez Potisek, ministro de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, sobre el futuro de los fideicomisos del Poder Judicial de la Federación que, por el momento, están a la espera de la decisión que en los próximos días deberá tomar el pleno de la Corte.
La resolución de Laynez Potisek está relacionada con la controversia presentada por diputados y senadores de los partidos de oposición, de modo que—al menos por el momento—el Poder Ejecutivo no podrá disponer de los poco más de 15 millones de pesos que concentran esos fideicomisos.
Debe señalarse que el costo de la reconstrucción está estimado por el propio Ejecutivo federal, sólo en lo que hace a la limpieza de las viviendas particulares de los dos municipios reconocidos en su momento como zona de desastre, Acapulco y Coyuca de Benítez, en poco más de mil 500 millones de pesos, cifra a la que el propio López Obrador se refirió hoy mismo poco después de las siete y media de la mañana.
En ese sentido, se antoja difícil que los 15 millones del Poder Judicial de la Federación marquen la diferencia, pues representan cerca del uno por ciento del total de ese aspecto de la reconstrucción del Puerto de Acapulco.
Poco después de hablar de la reconstrucción y de la deuda con el sureste de México, López Obrador insistió en la importancia de volver a contar con trenes de pasajeros en esa zona del país, además de destacar la importancia de otro de sus proyectos, el del Canal del Istmo, que tiene como uno de sus elementos el del servicio de ferrocarril.
Después de las ocho de la mañana, López Obrador fue cuestionado sobre la situación en materia de combate a las drogas. Cuando faltaban 20 minutos para las nueve, López Obrador abordó el tema del consumo de las drogas en México al tratar el caso de la masacre de cinco jóvenes originarios de Celaya, Guanajuato.
López Obrador señaló, sin aportar pruebas, que el asesinato de José Eduardo Freire Ortega, Bryan Jesús Amoles Gasca, los hermanos Jesús Virgilio y Fabián Orozco Mateos, así como su primo Pedro Francisco Mateos Puente, “tuvo que ver con consumo de droga”, como se puede ver en el vídeo que aparece a continuación.
De esa manera, López Obrador se adelantó a la Fiscalía de Guanajuato, así como al poder judicial de ese estado, al revelar las que—según él—son las causas del asesinato múltiple, aunque no fue preciso respecto de los hechos.
Ni la Fiscalía de Justicia de Guanajuato ni otra autoridad de ese estado había reaccionado al momento de redactar estas líneas a lo dicho por López Obrador.
De hecho, en la cuenta de la Fiscalía en la red social antes conocida como Twitter no se ha dado cuenta de los hechos en que habrían muerto no cinco, sino seis jóvenes, según los más recientes reportes de los medios de comunicación locales de ese estado.
Ello llevó a López Obrador a uno de sus soliloquios. En esta ocasión se extendió casi hasta el final de la conferencia y estuvo centrado en las supuestas ventajas que México tendría gracias a su cultura respecto de Estados Unidos en materia de consumo de drogas.
La argumentación fue así:
«No queremos que se extienda, o sea, no hay consumo de droga en Oaxaca, no hay consumo en Chiapas, e incluso, existe, pues, consumo, pero no es un problema. O sea, no existe consumo de droga en Yucatán, en Campeche.
«Pero incluso en Sinaloa, en Jalisco, no hay ese consumo de droga.
«Es tráfico, pero no hay consumo de químicos. El problema en Guanajuato es que, por razones que deben seguirse analizando, creció el consumo, en jóvenes. Y fíjense que estamos hablando no de todo Guanajuato, sino del “corredor industrial.
«Pero, con todo lo que se pueda decir de Zacatecas, o de Michoacán, o de Jalisco, no es lo mismo porque no tienen el consumo que hay en Guanajuato. Ya ni hablamos de Querétaro, no hay consumo. O sea, sí hay, pero mínimo. Nada».
Luego de plantear en esos términos el problema del consumo de droga, López Obrador volvió a hablar de su próximo libro, al tiempo que desestimó una pregunta que se le formuló sobre los resultados de la llamada Prueba PISA que arrojaron en México y la mayoría de otros países considerados un retroceso en las capacidades de los estudiantes que participaron en ese estudio.
Una vez más, López Obrador eludió informar sobre la situación de los periodistas de Michoacán y Guerrero.