AMLO llamó a Ricardo Salinas Pliego a pagar sus impuestos. "No es personal", le dijo a Salinas quien sostiene un litigio desde tiempos de Vicente Fox.
Una vez más, AMLO reprochó al INE el que la autoridad electoral haga cumplir la veda electoral que prohibe que funcionarios públicos como el presidente hagan campaña por su partido.
Los Ángeles Press
Este viernes 15 de marzo, la actividad matutina de la presidencia de la República ocurrió en La Paz, Baja California Sur, desde donde rechazó al senador Ricardo Monreal para que fuera intermediario con los padres de los 43 estudiantes víctimas de desaparición forzada de Ayotzinapa.
López Obrador insistió en su deseo de reunirse “sin intermediarios” con los familiares de las víctimas de los distintos hechos de violencia vinculados, de una u otra manera, a la Escuela Normal Rural Raúl Isidro Burgos, de Ayotzinapa, Guerrero.
Lo hizo luego de comentar la reunión que sostuvo el todavía senador Ricardo Monreal Ávila con algunos de los familiares de esas víctimas. Aunque López Obrador llenó de elogios a Monreal, algo que no ocurría hace mucho tiempo en estas actividades, el presidente insistió en que la reunión debe ser entre él y los padres, sin nadie más.
Ese nadie más, desde luego, se refiere a los abogados y otras personas que han acompañado a los familiares de las víctimas de desaparición forzada desde el día de los hechos, 26 de septiembre de 2014, en Ayotzinapa, y que suelen ser blanco de los reproches, acusaciones sin pruebas y distintos tipos de ataques de López Obrador, entre los que destaca el Centro ProDH, una de las obras de la Compañía de Jesús, los llamados jesuitas, en México.
En todo caso, a pesar de los muchos elogios a Monreal, quedó claro que en la lógica de López Obrador, sólo él puede y debe reunirse con los familiares de las víctimas de Ayotzinapa, para ahí, “en corto”, sin que medien leyes o instituciones, él resuelva de un golpe los ya casi diez años de injusticias que, sin embargo, tienen una historia más antigua de marginación y uso político de la normal rural por las autoridades de Guerrero, de la que el actual titular de la presidencia, a pesar de su alegado interés en temas históricos, se desentiende.
En lo que hace a Guerrero, López Obrador acusó recibo de las recientes destituciones en el gabinete de Evelyn Salgado, la gobernadora, que presionada por una realidad que la desborda, aceptó renuncias de colaboradores suyos que, sin embargo, se antoja difícil que puedan contribuir a resolver ni la crisis de seguridad pública que, a pesar de los 30 mil efectivos de las fuerzas federales y estatales continúa en ese estado o la más reciente crisis vinculada a la Escuela Normal Rural Raúl Isidro Burgos.
Seguridad pública, Fuerzas Armadas, Salinas y el INE
Andrés Manuel López Obrador y sus subordinados insistieron en los supuestos beneficios del modelo de seguridad pública centrada en el despliegue de elementos de las Fuerzas Armadas y la Guardia Nacional como ocurre cada que visitan algún estado de la República.
La Paz, Baja California, también fue el escenario para que López Obrador reiterara su llamado a que Ricardo Salinas Pliego, dueño de TV Azteca, entre otras empresas, pague impuestos que están en litigio desde la presidencia de Vicente Fox (2000-6).
Ello sirvió para López Obrador atacara una vez más a la Suprema Corte de Justicia de la Nación, a presentarse como víctima de una vastísima conspiración que, López Obrador mismo, volvió a comparar con la que terminó con los magnicidios, en febrero de 1913, del entonces presidente de México, Francisco I. Madero, así como de su vicepresidente, José María Pino Suárez.
Durante la conferencia, por ahí de las 9:20 de la Ciudad de México, 8:20 de La Paz, Baja California Sur, López Obrador volvió a presentarse como víctima de uno de sus monstruos favoritos, el Instituto Nacional Electoral al que, por segundo día consecutivo le reprochó el que haya “cepillado”, una de las expresiones favoritas del presidente cuando se quiere presentar como víctima de supuestas censuras, una entrevista con una televisora rusa.
El INE, sin embargo, simplemente hizo cumplir la legislación vigente que establece que funcionarios públicos como López Obrador no deben hacer propaganda por sus candidatos o partidos.

En lo que hace al litigio fiscal del dueño de Elektra y TV Azteca, López Obrador dijo que busca que no existan privilegios fiscales. Recordó que Salinas Pliego tiene problemas con Hacienda desde tiempos de Fox, “porque varias empresas de Salinas Pliego no pagaban impuestos”.
Acusó al dueño de TV Azteca y sus abogados de negarse a pagarlos y de recurrir al Poder Judicial. Dijo, en ese sentido, que “es bastante dinero en litigio; no es poca cosa”, luego de lo cual insistió en que “no es nada personal.”
Por ahí de las 9:40 del Centro de México, las 8:40 de La Paz, López Obrador dijo que espera “Ricardo entienda que no es nada personal; que no queremos perjudicar a nadie.”
Poco antes de las once de la mañana de la Ciudad de México, AMLO se dijo -una vez más- víctima de los ataques los medios de comunicación. En esta ocasión a quien señaló fue a El Universal de la capital del país.
