Tras la orden de Trump de desplegar los 700 marines, Kristi Noem acusa a la presidente Claudia Sheinbaum de incitar protestas migrantes.
Por José Luis Camacho Acevedo
Los Ángeles, California.– Mañana, en el programa Punto de Encuentro que conduce el politólogo Marco A. Rodríguez Blázquez, haré una breve narrativa de lo que he observado aquí en Los Ángeles, en relación con la sobredimensionada crisis creada por las obsesiones totalitarias de Donald Trump.
He visto en las calles más elementos de la Guardia Nacional y de los marines que grupos de latinos preparándose para realizar una marcha de protesta por la brutalidad ejercida contra ellos por el servicio migratorio de Estados Unidos.
Las consecuencias negativas en materia de relaciones diplomáticas que ha traído la actitud racista de Trump entre México y EEUU ya son considerables.
La secretaria de Seguridad norteamericana, una funcionaria de segundo nivel llamada Kristi Noem, acusó —sin tener información comprobada de ninguna naturaleza— a la presidenta mexicana Claudia Sheinbaum de estar instigando a las organizaciones de migrantes para que realizaran marchas en Los Ángeles.
Sheinbaum respondió de inmediato, rechazando el infundio.Dijo que su declaración fue por demás precisa: rechazó toda manifestación popular violenta. Pero Kristi hablaba con Trump a su lado, en la Oficina Oval de la Casa Blanca.
Por ello, la mandataria mexicana se deslindó de cualquier intromisión en el grave problema que ha creado Donald Trump en Los Ángeles.
No hay que ser adivino para saber que lo que pretende Trump es crear un clima de tensión que le permita continuar con sus fascistas pretensiones de gobernar a capricho.
Desde los disturbios ocurridos en Los Ángeles en 1993, no se había dado una intervención tan arbitraria de un presidente norteamericano como la que ha hecho Donald Trump en esta ciudad californiana desde hace ya casi una semana.
Los Ángeles es la segunda ciudad en el mundo donde habitan y trabajan más mexicanos.
Donald Trump, un adicto al totalitarismo, ha estado buscando pretextos para reducir a California —calificada como la quinta economía del planeta— a la condición de una entidad dominada por los demócratas, aduciendo “que la ciudad estaba fuera de control hasta que llegaron sus 2,000 guardias nacionales y sus 700 marines para controlar las manifestaciones ocurridas en los últimos días”.
Los Ángeles nunca ha estado fuera de control. Así lo ha expresado el gobernador de California, Gavin Newsom.
¡Pero con Trump… que Dios nos coja confesados!