Comparar a Hugo Aguilar con Benito Juárez, más que una exageración, es una distorsión histórica que ofende la memoria del Benemérito de las Américas.
Por René Narváez Lozada
Parece ser que, para magnificar la calidad humana y además agregarle un toque de humildad, los estrategas de imagen pública del actual gobierno federal ahora presentan al abogado de origen indígena Hugo Aguilar como una especie de Benito Juárez reencarnado o resucitado en la imagen del nuevo presidente de la Corte. Lo veo como un acto horrible y bizarro, de mal gusto, y con una gran carga tendiente a la manipulación social y del pueblo, lo que me hace pensar con mucha preocupación. Y me pregunto: ¿tiene o no tiene el mérito para ser ministro y, en especial, presidente de la Suprema Corte de Justicia de la Nación?
Se dice que el único mérito visible que lo identifica con la izquierda mexicana y los movimientos indígenas es que fue asesor de la guerrilla zapatista en 1995. Sin embargo, esto, que debería ser un orgullo para él, curiosamente lo niega. ¡No puedo creerlo!
Y lo digo porque si se requiere manipular la imagen de una persona así, tratando de compararlo con el Benemérito de las Américas, el “ministro de la Corte Benito Juárez”, ¡está cañón!, tal y como recientemente lo están haciendo en varios diarios y publicaciones, buscando que penetre en el ánimo de la gente. ¿Entonces? Es que quienes, desde el gobierno o desde el exilio del expresidente, lo eligieron ¡saben que no tiene legítimamente ganada la presidencia de la Corte! Sobre todo después del desaseo de la elección judicial, mediante proceso electoral, que ningún organismo nacional o internacional fue capaz de validar o aceptar como válido.
El licenciado Hugo Aguilar Ortiz, quien se dice indígena, destaca que llegó a la Suprema Corte de Justicia de la Nación después de una polémica elección, “tan polémica que hasta este momento no se han resuelto ni validado muchos cargos de magistrados y algunos jueces de distrito”.
Les preguntaré a ustedes si saben: ¿cuál es la coincidencia o supuesta conexión entre la vida y obra del licenciado presidente de la Suprema Corte con Benito Juárez? Para mí, la comparación es abismal y ofensiva. Benito Juárez triunfó en una época muy difícil y de alta discriminación racial y convulsión política. Llegó a ser presidente de la Corte Mexicana, el mismo organismo al que aspira presidir el “electo” actual presidente de la Corte, el licenciado Hugo Aguilar.
Siendo honestos, la única conexión visible para mí es que se dice que Hugo Aguilar es indígena, igual que lo fue el licenciado Benito Juárez, y que ambos nacieron en el estado de Oaxaca.
Ni similitud ni coincidencia
Benito Juárez nació en la sierra de Oaxaca, indígena de origen zapoteca, huérfano de padres, estudió en el Instituto de Ciencias de Oaxaca, donde se licenció en Derecho. Fue abogado, regidor del Ayuntamiento de Oaxaca, diputado por el Congreso de Oaxaca, gobernador del estado, ministro de Justicia en el periodo presidencial de Comonfort, ministro y presidente de la Corte, y Presidente de México. Es decir, tiene una amplia trayectoria en el sector público y en el gobierno de México, misma que, con todo respeto, no tiene Hugo Aguilar, por lo que las comparaciones, según mi criterio, ni se dan ni son posibles. Y en caso de hacerse, estaríamos diciendo, como dice el Dr. Simi de las medicinas, pero aplicado aquí: “Lo mismo pero más barato”.
Hugo Aguilar Ortiz, se dice, nació en el estado de Oaxaca en el año de 1973. Su currículum vitae señala que tiene licenciatura en Derecho por la Universidad Autónoma Benito Juárez de Oaxaca, y una maestría en Derecho Constitucional por la misma universidad.
En su momento, el defensor de los pueblos indígenas y sus causas, Ayuuk Joaquín Galván, denunció a Hugo Aguilar por encubrir a personal y funcionarios del Instituto Nacional de los Pueblos Indígenas (INPI), supuestamente involucrados en un caso de acoso sexual contra mujeres indígenas, incluyendo a la asesinada Sandra Domínguez. Según el activista Ayuuk, los funcionarios del INPI habrían incluso violado la Ley Olimpia, al publicar chats y fotografías de las víctimas teniendo sexo. Sin embargo, esta denuncia nunca fue investigada por el gobierno federal.
Fíjese usted si no es de causar duda los resultados de estas “supuestas elecciones judiciales”, que costaron una millonada de pesos mexicanos, y que siempre he dicho y sostendré que ese dinero pudo haberse usado en medicinas u otras necesidades que tanto requiere nuestro pueblo. Y lo digo sin fines políticos ni partidistas, porque su servidor no forma parte de ninguna expresión política, social, ni religiosa. ¡Simplemente lo digo por sentido común! ¡Fíjese usted si no tengo razón!
Mientras escribo estas líneas, estamos a lunes 23 de junio de 2025, y hace unas horas la presidente Claudia Sheinbaum acaba de anunciar que en julio de 2025 se regularizará el abasto de medicamentos en el país, ya que han concluido las licitaciones para la compra. La pregunta es: ¿en todo este tiempo en que no ha habido abasto de medicinas, cómo ha sobrevivido la gente? Y otra pregunta: del 23 de junio al mes de julio, ¿cómo enfrentarán las enfermedades las personas, nuestro pueblo bueno y sabio, los más pobres? Con ironía diré: ¡Seguramente las enfermedades y el dolor “comprensivos” esperarán hasta que haya medicamentos en México! La verdad, se pasan.
Ahora bien, yo creo en la presidenta Claudia, y en su promesa de cumplir con hacer llegar las medicinas a Campeche, tal como lo prometió, y a todo el país. Sin embargo, ella fue sincera e informó, a modo de denuncia, lo siguiente:
“Tuvimos que suspender una licitación, pero ya el domingo terminó prácticamente toda la compra de medicamentos, y poco a poco están llegando a Campeche y a todo el país. En julio estaremos esperando que ya se normalice todo el abasto de medicamentos.” — Dra. Claudia Sheinbaum Pardo, sic.
Por si fuera poco, y como mayor demostración de lo dudoso de esta elección, hoy se sabe que “varios de los candidatos no tienen el promedio mínimo de 8 de calificación en la licenciatura. Tienen promedios de 7.8, que no es 8, o 7.9, que tampoco lo es, porque en estas condiciones de evaluación no se puede redondear el promedio”.
Por principio, el licenciado Benito Juárez jamás estuvo vinculado a un grupo guerrillero, como Hugo Aguilar, de quien se dice que fue abogado o asesor del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN), afín desde antaño al PRD de López Obrador y, posteriormente, a Morena, partido surgido como consecuencia del golpe de Estado político que Obrador le dio al partido que lo llevó a la jefatura de Gobierno de la Ciudad de México, y luego a la presidencia de la República: el tristemente desaparecido PRD.
Ahora bien, el supuesto mérito de Hugo Aguilar para estar en un cargo del poder judicial federal destaca que, después de haber competido y superado en votos a los 64 aspirantes a ministros de la Suprema Corte, supuestamente “él ganó”. Aunque nadie contó sus votos, y ninguno de los observadores nacionales o internacionales reconoció su triunfo.
Sé que muchos dirán que ella está ardida porque perdió la contienda presidencial, pero aun así, Xóchitl Gálvez, ex candidata presidencial de la oposición mexicana, declaró:
“Es injusto comparar a Hugo Aguilar con Benito Juárez solo por su origen indígena.”
Además, por si fuera poco, públicamente acusó a Hugo Aguilar de ayudar al expresidente López Obrador con las negociaciones entre las comunidades para que aceptaran el Tren Maya. Lo cual, al saber de esas declaraciones, él no negó. Y en México, como en el mundo, “el que calla, otorga”. Uf, uf… y más uf.
El pasado del licenciado Hugo Aguilar, se dice, no solo lo relaciona directamente con los guerrilleros zapatistas, sino también con el despojo de tierras de comunidades mayas, ante las que supuestamente intervino como mediador con el gobierno. Pero finalmente las comunidades fueron despojadas o no les pagaron, refiriéndome al proyecto del Tren Maya. Además, con aquel escándalo de tráfico de fotografías e imágenes de mujeres indígenas en el estado de Oaxaca, una nota que circula en redes sociales y que las fuentes oficiales del gobierno mexicano han intentado apagar. Sin embargo, diversos organismos la han denunciado públicamente, **sin que ni
la Comisión de Derechos Humanos, ni la Fiscalía del Estado de Oaxaca, ni la Fiscalía General de la República abrieran una carpeta de investigación**, conforme al artículo 16 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, que dice que ante la presunción de un hecho con apariencia de delito se debe iniciar una investigación. Lo cual, como usted comprenderá, nunca sucedió.
Y ante las evidencias señaladas, me parece que el triunfo del licenciado Hugo Aguilar es parte del montaje de la 4T y de Morena para controlar el Poder Judicial, y con esto, tener el control total de los tres poderes: Ejecutivo con Claudia, Legislativo con Noroña y Judicial con Hugo Aguilar, lo que demuestra que en este gobierno, prácticamente —y no lo pueden negar— ¡se acabó la división de poderes y el espíritu de Montesquieu de un gobierno justo y democrático!
¡Y niéguenlo!