Las promesas incumplidas de López Obrador pesan sobre la realidad mexicana y solo quedaron en la fantasía de transformar el país sin acción real.
Por José Luis Camacho Acevedo
En la novela del gran escritor italiano Alberto Moravia, autor al que seguí gracias a las siempre sabias recomendaciones de lecturas que me hacía mi amigo Juan García Ponce, el personaje de su novela Los sueños del haragán, en medio de su flojera, imagina que sus sueños se han convertido en realidad.
Es una verdadera pena que hoy México esté sufriendo las consecuencias de un hombre, AMLO, que pensó que, con sólo soñar, el país cambiaría las más nefastas prácticas de sus políticos, como la ineficiencia, la corrupción, el nepotismo y, un sueño por demás peligroso, que las mentiras que se decían, como la que nunca se acercó a jefes del narco, jamás saldrían a la luz.
Donald Trump no cree, como López, que sólo soñando va a cambiar un estado de cosas.
Por eso, los aranceles ya están vigentes. No sueña, actúa y decide.
Soñar que una mega farmacia funcionaría para solucionar el desabasto criminal de medicinas en los hospitales públicos es una característica psicológica de quien imagina que, teniendo el poder político, igualmente lo hace poseedor de una taumaturgia que convierte los sueños en realidad.
Lo mismo del fracaso de la "farmaciota" le está ocurriendo al país con las fantasías de las obras "monumentales" como la Refinería de Dos Bocas, el aeropuerto Felipe Ángeles y el Tren Maya.
El haragán de Moravia tiene una tipología psicológica muy parecida a la del habitante de Palenque.
La apatía y el descontento: El protagonista refleja una profunda insatisfacción con su vida, lo que se traduce en un comportamiento haragán. Esta apatía provoca una serie de reflexiones sobre la existencia y el propósito.
El conflicto interno: El protagonista enfrenta un conflicto interno entre sus deseos y la realidad de su vida, lo que lo lleva a cuestionar sus decisiones y su futuro.
Ése es el verdadero López Obrador.
Lo más grave para su condición psicológica, eso de que sus acciones cercanas al crimen organizado no tendrían consecuencias, es que la persecución que está haciendo Estados Unidos de los narcopolíticos mexicanos es una operación que está tocando a las puertas del expresidente.
Por eso, ahora lo que parecía una humorada se está convirtiendo en una peligrosa realidad:
“El miedo no anda en burro, anda por Palenque”.
EN TIEMPO REAL
1.- La inminente captura del exgobernador de Michoacán, Silvano Aureoles Conejo, a quien Luis Videgaray y Enrique Peña Nieto le “obsequiaron” esa entidad en perjuicio del priista Ascención Orihuela, vuelve a poner en la mira a los gobernadores Rubén Rocha Moya y Américo Villarreal.
2.- Otro presunto narcopolítico mexicano que debe estar muy nervioso es Manuel Bartlett Díaz. Se han vuelto a reabrir los expedientes que ligan al exgobernador poblano, por cierto, nacido en Tabasco, con la tortura que padeció antes de ser asesinado el agente de la DEA, Enrique "Kiki" Camarena.
3.- Abraham Oseguera Cervantes, alias "Don Rodo", hermano de Nemesio Oseguera Cervantes, "El Mencho", líder del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), compareció ayer ante las autoridades del Estado de México. En esa audiencia determinó su situación jurídica tras su reciente recaptura el pasado 28 de febrero. Un charal más para Trump.
Fuente: aeinoticias.com