Rubio insiste en que México debe fortalecer sus mecanismos para evitar que el sistema financiero sea utilizado por el narcotráfico.
Por José Luis Camacho Acevedo
La recurrente advertencia de que la CNBV no tiene la capacidad, ni técnica ni logística, para controlar tanto a instituciones bancarias de alto perfil como a una gran cantidad de las oscuras fintech que proliferan en casi todo el país —sin que tengan una supervisión adecuada para prevenir que cometan acciones de lavado de dinero— es una “sugerencia de Marco Rubio” que sigue sin atenderse de manera debida.
La fugaz visita a México del poderoso secretario de Estado norteamericano, aunque breve, fue contundente en sus indicaciones en relación con el combate a las organizaciones criminales y sus operaciones de narcotráfico y lavado de dinero. Dejó como tarea al gobierno mexicano ser eficaz en su lucha contra los principales cárteles que operan a lo largo del territorio nacional.
Para Hacienda y la renovada dirigencia de la CNBV, los anteriores señalamientos son retos por demás formidables.
La IA, vía Carlos Valderrama, de FinTech Legal, considera lo siguiente como acciones inmediatas que debe asumir la CNBV:
“Ángel Cabrera no necesita una reforma para ganar la CNBV. Necesita una victoria rápida que demuestre que la era de la opacidad (seguramente se refiere a la presidencia de Jesús de la Fuente) ha terminado.
La fase crucial 2 (días 31-60) es fundamental para construir puentes (confiables) y generar momentum a través de victorias rápidas. Pero, ¿cuáles podrían ser esas victorias? No se trata de lanzar reformas masivas, sino de realizar acciones quirúrgicas de alto impacto que envíen una señal inequívoca al mercado. Por ejemplo, convencer de que ‘la era de la parálisis’ ha terminado.”
La CNBV ha operado durante casi tres años —del 2022 al término del mes de agosto recién terminado— como una caja negra.
Permisos a Fintech, conversiones a instituciones bancarias para empresas sudamericanas que no cumplen con los requisitos de la ley mexicana en la materia.
Los llamados “acuerdos entre Claudia Sheinbaum y Marco Rubio” tienen un claro énfasis en el combate al crimen organizado.
Y dentro de ese combate, el lavado de dinero es una de las asignaturas que se revisarán con mayor cuidado.
Si a "El Mayo" Zambada, Estados Unidos le exige un pago de más de ¡14 mil millones de dólares!, es fácil adivinar la inmensa cantidad de dinero que se maneja en las operaciones ilícitas de los cárteles mexicanos, mismos que ya han sido catalogados como “organizaciones terroristas” por Donald Trump.
Eso es un factor de interés superior a controlar por el vecino país.
El mandatario norteamericano —que, como señala en forma de paradoja Liévano Sáenz, nos aplica la estrategia de la zanahoria y el garrote— dijo el mismo día en que se reunieron Sheinbaum y Rubio que la mandataria mexicana “tenía miedo de las organizaciones criminales”.
La señal del gobierno estadounidense puede encontrarse en la condición en la que ahora tienen a Venezuela.
Ciertamente, los acuerdos Sheinbaum–Rubio privilegiaron el respeto a la soberanía de los países.
Pero México nunca puede olvidar la conseja de que Estados Unidos no tiene amigos, solamente tiene socios.
La pregunta es: ¿Sabrá México ser un socio inteligente de los Estados Unidos?