
Alberto Farfán Martes, 14 de Abril del 2026
Desde la mirada lúcida de Olivia Peralta, José Revueltas emerge no sólo como mito político y literario, sino como un hombre vulnerable en la intimidad.
Por Alberto Farfán
Sólo en muy contadas excepciones se suele encontrar un texto de carácter biográfico que reúna la sobriedad y el equilibrio necesarios para plasmar con rigor la serie de vicisitudes inherentes de un hombre relevante. Y que además de las observaciones retrospectivas se alcance la esfera literaria requerida.
Y es que es de dominio público que el extraordinario escritor, poeta, guionista, dramaturgo, cineasta, periodista, conferenciante y militante comunista José Maximiliano Revueltas Sánchez (1914-1976), mejor conocido como José Revueltas, es un referente tanto como un intelectual completo, así como un militante marxista inquebrantable. Militancia que lo llevaría al encierro institucional en repetidas ocasiones, tanto en la correccional como en las Islas Marías, pero siendo el encarcelamiento más emblemático cuando fue preso en Lecumberri, en el contexto de la matanza del 2 de octubre de 1968, masacre que perpetrara el gobierno policíaco-militar del Partido Revolucionario Institucional.
No obstante, ¿quién o cómo era Revueltas en su casa, en la intimidad de su hogar? Para ello, tenemos el testimonio de la primera esposa de nuestro autor, Olivia Peralta Torres (1917), quien con sencillez, sensibilidad y pasión nos entrega un cuadro bastante interesante de nuestro autor. Testimonio que recogen y publican Andrea Revueltas y Philippe Cheron, hija y yerno de ambos protagonistas intitulado Mi vida con José Revueltas.
La profesora normalista Olivia Peralta nos narra en su libro la historia de los 10 años de su matrimonio con Revueltas, para culminar con la dolorosa y superada separación que cubre buena parte de la fase en que ambos se continúan visitando, pero ya sólo como amigos.
Sin ambages, Peralta revelará ese otro rostro, el rostro oculto que su gran amor exteriorizaba en la intimidad de la cotidianidad matrimonial; las grandes debilidades o deficiencias que José presentaba en cuanto hombre, esposo y padre. Y si bien es cierto que aparentemente en un momento dado llega a justificar la conducta de su esposo con respecto a su tendencia alcohólica, las razones que aduce la sitúan, a ella, no en la parcialidad, sino en la imparcialidad de la mujer conocedora de la singular naturaleza humana a que obedecen ciertos artistas.
Viviendo en la miseria, Olivia deberá de asumir la carga de cubrir los gastos del recién fundado hogar, en tanto que José proseguía de lleno en sus actividades políticas, literarias y periodísticas, que no reportaban sino un exiguo ingreso económico. “Siempre fue muy responsable en todos sus trabajos, se entregaba con pasión febril, abstrayéndose completamente de todo lo que lo rodeaba, y sólo existía para él su máquina y el papel en que iba llenando cuartillas y más cuartillas”.
Olivia “no podía dejarlo solo; siempre reclamaba mi ayuda” hasta para los aspectos más insignificantes sobre sí mismo. José se erigía en un niño indefenso, que sufría constantes pesadillas o que en estado de vigilia tenía raptos de llanto incontrolable; en un hombre ingenuo al que fácilmente se engañaba: “al escribir, José era extraordinario para conocer y analizar a sus personajes y retratarlos con toda crudeza, pero en la vida diaria pecaba de ingenuo”.
Fácilmente manipulable en el plano emocional, Revueltas se involucrará con otra mujer. Olivia en esta parte de su relato hará gala de madurez. Más que caer en la búsqueda de víctimas y victimarios bajo el matiz sensiblero o iracundo nos mostrará no sin dolor los hechos como fueron.
Mejor aún, lo más que llega a expresar en tono acre se refiere a la contradicción en que incurrió nuestro autor en su elección. Escribe Olivia: “Si algún día perdía a José, estaba segura de que sería por otra camarada y nunca por una pequeña burguesa, niña consentida y mimada, cuyos padres le brindaban joyas y toda clase de comodidades —hasta un coche para mera diversión— y que nunca trabajó en su vida”.
Mi vida con José Revueltas sin lugar a duda que es un testimonio rico en elementos biográficos sobre el desaparecido escritor, pero en el que además se nos entrega la gran personalidad de una mujer extraordinaria.