
Alberto Farfán Lunes, 27 de Abril del 2026
Desde la voz poética de Loynaz, la mujer es resignificada como origen simbólico y fuerza vital más allá de su capacidad biológica para concebir.
Por Alberto Farfán
La poetisa cubana Dulce María Loynaz (1902-1997), Premio Miguel de Cervantes de Literatura 1992, entre otros galardones, nos entrega en uno de sus textosmás emblemáticos un poema que se nutre y fluye consolidándose, en última instancia, en un grito desgarrador de vida y muerte, en literal con-fusión.
En Canto a la mujer estéril (1937) la voz poética oscilará entre la mujer que nace para tener hijos y la mujer que es incapaz de gestarlos. Pero asumiendo no sin dolor su esterilidad, sin llegar al llanto o a la desesperación. Pues hay “otro modo de ser humano y libre”, como diría Rosario Castellanos. Veamos algunos fragmentos. Escribe Loynaz:
Nada vendrá de ti: Ni nada vino
de la Montaña, y la Montaña es bella (,,,)
Tú dejarás
que el fango siga fango y que la estrella
siga estrella...
Y reinarás
en tu Reino. Y serás
la Unidad
perfecta que no necesita
reproducirse, como no
se reproduce el cielo,
ni el viento,
ni el mar...
Ella, tal y como es, es perfecta, como el cielo, el viento y el mar. No necesita reproducirse porque en su autoaceptación se pone de relieve su autoafirmación de mujer, que es vida en sí misma. Y como unidad no es medio de nadie o para nadie; es fin, en primera y última instancias.
No obstante, resuena su voz diciendo:
A veces una sombra, un sueño agita
la ternura que se quedó
estancada –sin cauce... – en el subsuelo
de tu alma...
¡Y es un polvo de soles cernido por la masa
de nervios y de sangre!... ¡Una alborada
íntima y fugitiva!... ¡Un fuego
de adentro que ilumina y sella
tu carne inaccesible!... Madre que no podrías
aun serlo de una rosa (...)
Sombra, en donde vida y muerte se conjugan, eclipsando a la primera. Pero sólo por unos instantes, ya que resurge briosa la voz poética increpando:
¡Púdrale Dios la lengua al que la mueva
contra ti; clave tieso a una pared
el brazo que se atreva
a señalarte, la mano oscura de cueva
que eche una gota más de vinagre en tu sed!...
Los que quieren que sirvas para lo
que sirven las demás mujeres,
no saben que tú eres
Eva...
En efecto, ella es la mujer originaria que en un principio no existió como instrumento para perpetuar la especie:
¡Eva sin maldición,
Eva blanca y dormida
En un jardín de flores, en un bosque de olor!...
¡No saben que tú guardas la llave de una vida!
¡No saben que tú eres la madre estremecida
de un hijo que te llama desde el Sol!...
Canto a la mujer estéril, más que un canto, es un grito por la reivindicación de la “madre imposible” en la sociedad y, fundamentalmente, del derecho de ésta a ser libre.