
Rodolfo Soriano-Núñez Martes, 16 de Abril del 2024
La prueba del papel de China y México la ofrece la pandemia; cuando se cerró el comercio desde Wuhan, se cayó el consumo de fentanilo en Estados Unidos.
El control de cambios en China facilita que los cárteles mexicanos laven el dinero obtenido por la venta de drogas.
Por Rodolfo Soriano-Núñez
Este martes 16 de abril uno de los salones de juntas del Capitolio en Washington, DC, convocó a una sesión de uno de los comités en los que se organiza el trabajo de la Cámara de Representantes del gobierno de Estados Unidos.
Entre los asistentes a la sesión del comité para la Competencia estratégica entre Estados Unidos y el Partido Comunista de China, estuvo William P. Barr, quien fue fiscal general de Estados Unidos durante porciones de los gobiernos de George Bush padre (1991-3) y de Donald Trump (2019-20).
También estuvo presente Ray Donovan, un alto exfuncionario de la Agencia para el Control de las Drogas, a quien se le reconoce como una pieza clave de la más reciente captura de Joaquín Guzmán Loera, el líder del llamado Cártel de Sinaloa, así como David Luckey, quien se desempeña como investigador en la Rand Corporation, un think-tank privado en Estados Unidos con una larga historia de advertirle a su gobierno y a otros a escala global de posibles riesgos en materia de políticas públicas.
Los testimonios de Barr y Donovan son útiles en sí mismos, pues dejan ver el ánimo con el que algunas figuras de la vida pública estadunidense perciben los problemas que enfrenta su país en la actualidad.
Sin embargo, para el presente mexicano es más interesante lo dicho por David Luckey acerca de las respuestas que el gobierno de México ofrece a los retos que plantea la política industrial y comercial del gobierno de China en materia de fentanilo.
El fentanilo es una droga sintética, un opioide según la clasificación de los Centros para el Control de las Enfermedades de Estados Unidos, que puede ser muy útil en el tratamiento del dolor crónico provocado por enfermedades graves como distintos tipos de cáncer en etapas muy avanzadas.
En dosis muy controladas y bajas es muy útil. Por ello, se le suele empaquetar en parches que liberan muy pequeñas cantidades en el cuerpo humano. Sin embargo, cuando no se observa el necesario cuidado con su consumo o cuando se le mezcla con otros productos químicos, es muy peligroso, pues una dosis relativamente pequeña puede tener efectos devastadores en quien la consume, como los ya citados Centros para el Control de las Enfermedades hacen ver en esta otra página.
Dado su poder, no se necesitan grandes volúmenes de droga para obtener ganancias exorbitantes y en ello radica uno de los retos que la producción y distribución de fentanilo plantea a los gobiernos de los países que se ven afectados por el consumo.
Un daño no tan lejano
A pesar de lo que suele argumentar López Obrador en sus conferencias matutinas, acerca de la supuesta ausencia de consumo en México de ésta y otras drogas “duras”, hay evidencia de su consumo en ciudades de la frontera con Estados Unidos, donde empiezan a verse imágenes similares a las que han provocado preocupación y dolor en distintas ciudades de ese país.
Tanto así, que la cadena de radio pública de Estados Unidos, NPR, recientemente transmitió un documental radiofónico titulado "Sala de consumo" en su serie en español Radio Ambulante, sobre el consumo de fentanilo y otras drogas duras en Tijuana y Mexicali. El documental completo se puede escuchar y leer aquí.
Una porción de ese documental está disponible en la cuenta de National Public Radio en la red social Instagram, como se puede ver en el enlace que aparece inmediatamente después de este párrafo.
Además de NPR, la cadena de la televisión pública británica Channel 4 también envió a un equipo de reporteros a la frontera de México y Estados Unidos. El reportaje de la televisora británica se puede ver en su canal de YouTube y se enlaza después del siguiente párrafo en esta página.
Su material es más perturbador pues deja ver cómo serían los mismos cárteles de la droga, que primero enganchan a los consumidores, los que estarían ofreciendo algún tipo de asistencia a las víctimas del consumo de esta droga potente y peligrosa.
Por eso resulta más importante prestar atención a lo dicho este martes acerca del papel del gobierno de la República Popular China en la crisis de fentanilo en Estados Unidos y el papel que México tiene en esa crisis.
La actitud de China ante el problema es clave porque—como lo demostraron algunos miembros del comité que presentaron capturas de pantalla de sitios de la internet en China—a pesar de la censura que existe ahí al libre intercambio de ideas, especialmente aquellas que sean críticas del gobierno de ese país, es muy fácil encontrar información para comprar los distintos productos químicos necesarios para producir fentanilo, siempre y cuando la búsqueda se haga en inglés y fuera de China.
Que esos productos se puedan comprar por medio de sitios de internet en China es más relevante en la medida que esos productos no están disponibles para su compra en China. De hecho, es ilegal adquirirlos para su uso en China y ese país de Asia, a diferencia de Estados Unidos o de México mismo, no ha experimentado aumento alguno en el consumo de ese producto ni ha reportado muertes por consumo de esa droga, como sí sucede en Estados Unidos y en menor medida en México.
Protagonismo mexicano
Aunque el propósito central del comité de la cámara baja del Congreso de Estados Unidos era analizar el papel de China en la crisis de fentanilo y el grueso de las intervenciones estuvieron centradas en la nación asiática, México ocupó un lugar prominente.
Aunque en distintos puntos de la audiencia en el Capitolio los participantes hicieron ver que, de hecho, el gobierno de China activamente alienta el que comerciantes chinos distribuyan los productos necesarios para producir el fentanilo fuera de ese país, fue notable también la preocupación con la que los tres personajes que rindieron su testimonio se refirieron a México.
En el vídeo de YouTube de la audiencia, que aparece enlazado inmediatamente después de este párrafo, se puede ver que, a lo largo de las poco más de dos horas y media que se prolongó la sesión, las palabras México o mexicanos o mexicanas se mencionan un mínimo de 33 ocasiones por los participantes. Se habló, además, de la frontera sur (de Estados Unidos) en al menos otras cuatro ocasiones.
Hubo, además, referencias explícitas a los cárteles de Sinaloa y el Jalisco Nueva Generación, así como a los respectivos líderes de ambas organizaciones criminales de origen mexicano.
Lo que se desprende de las afirmaciones hechas por Barr, Donovan y Luckey, así como de los 24 miembros del comité, 13 republicanos y once demócratas, es que aunque México a veces llega a realizar acciones para mostrar alguna disposición a ayudar a Washington, D.C., la cooperación es más bien difícil.
Buena parte de la argumentación de los tres testigos de la audiencia se centró en la inteligencia acopiada en los últimos dos años del gobierno de Trump y los primeros dos de la administración Biden.
Ese periodo coincide con el inicio y despliegue de la pandemia de coronavirus. Ese hecho ofreció a los analistas interesados en este tema la posibilidad de observar qué ocurrió en el contexto de restricciones al comercio internacional que la pandemia forzó.
Al menos en seis ocasiones se mencionó a Wuhan, una de las provincias de China más afectadas por los cierres durante la pandemia. Donovan y Luckey hicieron ver que, cuando la pandemia forzó ese cierre fue notable el aumento en los precios de los precursores del fentanilo, así como la caída en el número de sobredosis provocadas por el consumo de la sustancia.
Lo que trajo la pandemia
Fue en esa lógica que ambos también hicieron llamados a que Estados Unidos endurezca su posición en relación con China y, aunque no mencionaron de manera directa a México en este asunto, contra quienes están involucrados desde México con el tráfico de los productos químicos asociados con la producción del fentanilo.
También fue notable que se puso en duda en al menos dos ocasiones la posición dominante de los cárteles mexicanos. Lejos de verlos como quienes controlan el ingreso de los productos, primero a México y luego hacia Estados Unidos, se les presentó como de algún modo dependientes de la estructura ofrecida por empresarios y políticos de la República Popular China que serían responsables de facilitar el lavado de los recursos de las organizaciones criminales mexicanas.
Así lo dejó ver Donovan en el testimonio que leyó al inicio, cuyo texto completo se puede leer en inglés aquí y que, en su parte sustantiva, habla de la “intersección entre el dinero que los cárteles mexicanos de la droga usan para el comercio de fentanilo y las organizaciones criminales transnacionales en China” que tienen el apoyo o, por lo menos, la aquiescencia del gobierno de la República Popular.
Fue, en ese sentido, que Donovan presentó siete puntos que son:
- China subsidia directamente la exportación del 97 por ciento de los precursores de fentanilo y análogos, así como de otras drogas sintéticas que son ilegales según su propia legislación
- China premia a empresas que abiertamente exportan estas drogas ilegales con fondos públicos y premios en efectivo.
- El gobierno de China y los líderes del Partido Comunista Chino son propietarios o socios de esas empresas exportadoras.
- China protege activamente a los productores de drogas sintéticas y otras empresas chinas de modo que no sean objeto de averiguaciones judiciales en China o en otros países.
- China permite que esta actividad continue en las plataformas de comunicación en ese país, a pesar de que censura esas plataformas en otros asuntos.
- La producción de drogas sintéticas y precursores del fentanilo son ilegales bajo la ley china, pero esas leyes no se aplican eficazmente.
- China no moviliza su masivo aparato de vigilancia y seguridad para detener la producción y distribución de estas sustancias fuera de sus fronteras.
Preocupaciones
A su turno, Luckey planteó preocupaciones similares e hizo ver que en su opinión
Las operaciones de lavado de recursos que ofrecen los chinos son resultado de las actividades de los cárteles mexicanos transnacionales. Según Luckey el problema del lavado de dinero es más complejo en China, porque no está relacionado con el tráfico de drogas y se relaciona más bien con el control de cambios que existe en China.
En su opinión, la atención se debe centrar en el papel del gobierno de China en este tipo de comercio del que se han beneficiado también los cárteles mexicanos que, según dice el texto que presentó, que se puede consultar completo en inglés aquí, han obtenido decenas de millones de dólares de pagos de criptomonedas de los productores de precursores químicos de china por las sustancias necesarias para producir el fentanilo, que es un mercado que él estimó en los “miles de millones de dólares” (billions of dollars).
El texto de Luckey también se puede consultar en el cuadro que aparece al final de este texto.
Aunque la sesión del comité fue sólo con el propósito de conocer los testimonios de los tres participantes, se espera que lo dicho este martes se convierta en algún momento en legislación que podría afectar, en un sentido, la relación entre China y Estados Unidos y, de manera inevitable, la relación entre México y Estados Unidos, especialmente en lo que hace al papel de algunos puertos y aeropuertos de México como puertas de acceso para productos chinos que tratan de entrar a Estados Unidos.
Luckey, por cierto, se ha distinguido en distintos momentos por ser crítico de la actitud del gobierno de Andrés Manuel López Obrador, posición que comparten distintos miembros de los diferentes comités del legislativo preocupados por la crisis de consumo de fentanilo en su país y la pobre respuesta del gobierno de México.
Así lo hizo ver Luckey, por ejemplo, en un texto en el que The Washington Post pidió su opinión sobre la actitud del gobierno de López Obrador y en el que puso en duda la disposición y la capacidad del presidente mexicano para actuar en ese tema, como se puede ver aquí (puede requerir suscripción).
El texto de David Luckey, académico adscrito a la Rand Corporation.