Sobrevivir a Migración en México: tortura y detenciones ilegales a periodistas y migrantes

Guadalupe Lizárraga

Compartir

El Instituto Nacional de Migración, un terror que se vive a diario en medio de la crisis de violencia. 

 
 
A una persona migrante, ir en busca de una vida mejor cruzando por México, le implica graves riesgos.

A una periodista, informar sobre esta travesía, la llevó a prisión y a sufrir tortura.
 
 
 

Por Guadalupe Lizárraga
 

Detención ilegal y tortura a la periodista Cinthya Alvarado

El 6 de enero de 2022, en el Parque Ecológico de Tapachula, mientras grababa la persecución de militares a mujeres migrantes, la periodista Cinthya Alvarado Enríquez fue increpada por funcionarios del Instituto Nacional de Migración. La detuvieron arbitraria e ilegalmente, la metieron a un vehículo oficial por cinco horas y fue golpeada y amenazada por el Subdelegado del INM Frontera Sur, el general en retiro Hugo Salvador Cuéllar Fuentes. Posteriormente, la puso a disposición de la FGR donde estuvo retenida por 48 horas, y fue liberada con intimidaciones y tres carpetas de investigación en su contra, una por tráfico de personas, otra por homicidio en grado tentativa, y una tercera por supuesta venta de documentos falsos.

Las primeras horas de su desaparición forzada

En el ejercicio de su trabajo como corresponsal de Los Ángeles Press, Cinthya Alvarado antes de ser increpada y detenida de manera ilegal y arbitraria en Tapachula por agentes del Instituto Nacional de Migración, alcanzó a subir un video a la red de Facebook en el que registraba la interacción con los funcionarios del INM y agentes de la Guardia Nacional.

A partir de allí, en torno a las doce horas, se pierde contacto con la periodista; y es al final del día, después de varias gestiones en su búsqueda con organismos de derechos humanos, que se recibe un mensaje de manera no oficial de un asistente del gobernador del estado que «al parecer» había sido detenida, sin especificar los cargos. Sin embargo, el nombre de la periodista no estaba en el Registro Nacional de Detenciones.

El 7 de enero, el Colectivo Nacional Alerta Temprana de Periodistas y Defensores de Derechos Humanos lanzó una «urgente Alerta Temprana», para solicitar la intervención inmediata del Gobierno Federal y del Gobierno del Estado de Chiapas por la desaparición forzada de Cinthya Alvarado Enríquez.

La periodista había reportado sistemáticamente la situación de las caravanas de migrantes en la frontera sur de México, así como las agresiones de la Guardia Nacional y del Instituto Nacional de Migración. Un día antes, por la mañana, en su registro videográfico se le vio pedir cuentas a funcionarios del INM que la increparon por grabar a militares persiguiendo a mujeres migrantes para su detención.

Su desaparición también se reportó a la organización de derechos humanos de periodistas Artículo 19 y a la Comisión Nacional de Derechos Humanos. Tras cinco horas de incomunicación, un servidor público del gobierno del estado de Chiapas confirmó a la dirección editorial de este medio que Cinthya Alvarado, «en efecto», había sido detenida en la Subdelegación de la Fiscalía General de la República.

Testimonio de tortura

Cinthya Alvarado estuvo retenida por servidores públicos durante un lapso de cinco horas bajo maltrato físico, verbal y psicológico, dentro de una camioneta oficial de Migración, que mantenían parada en el estacionamiento de la Subdelegación de la FGR. Abofeteada y lastimada de sus manos por el general en retiro Hugo Salvador Cuéllar Fuentes, subdelegado de Migración en la Frontera Sur de México, quien ostentaba el uniforme del INM con insignias de la Secretaría de la Defensa Nacional, entre el maltrato le dijo:
“Ya estás aquí, te tenemos grabada… tú llamaste a un chingo de gente, … pollera».
 

«Sígueme diciendo y te voy a apoyar»: funcionario del INM a migrante

Los funcionarios del Instituto Nacional de Migración ofrecieron ayuda a migrantes para que declararan en contra de la periodista; y dieron falsos testimonios, tanto migrantes como servidores públicos, ante la Fiscalía General de la República.

Una de las carpetas de investigación estaba firmada con declaraciones de cuatro migrantes de nacionalidades peruana, haitiana y cubana, quienes afirmaron haber pagado a la periodista la cantidad de 3 mil pesos (150 dólares aproximadamente) para obtener un documento de libre tránsito en México. Este medio buscó a los migrantes para obtener directamente su versión, de quienes obtuvimos copia de su identificación y su declaración en la fiscalía, pero ya no se encontraron en el albergue. Migrantes con los que habían convivido en el mismo lugar dijeron que habían sido ayudados por los agentes a salir del estado, incluso algunos especificaron que salieron por vía aérea.

En el informe policial homologado, quienes declararon en contra de la periodista fueron José Daniel Rodríguez de León, Obed Ruiz Cordero y Jorge Alexis Camel Rabanales, todos agentes del Instituto Nacional de Migración, además de las dos agentes de la Guardia Nacional Sandra Ibeth Dimas Cruz y Vilma Jiménez López.

Jorge Alexis Camel Rabanales fue el agente que se presentó a la FGR como víctima de intento de homicidio. La declaración del agente sostiene que:

«Esta persona (Cinthya Alvarado Enríquez) que no se diera a la fuga y permitir la revisión del vehículo y sin importarle aceleró la unidad vehicular empujándolo hacia atrás por lo que pudo haberlo arrollado o atropellado el 6 de enero de 2022. Al momento de su detención me amenazó lo cual quedó plasmado en el informe policial homologado».

Tanto la periodista como los agentes grabaron la situación desde el momento en que ella bajó de su vehículo, al llegar al parque, y en ningún momento se escucharon amenazas por parte de ella a los agentes. El registro videográfico sobre el momento en que sube a su auto posteriormente acompañada de los migrantes, hace explícito de que se dirige a la fiscalía con la intención de poner una denuncia contra los agentes de Migración, contrario a lo que ellos señalan de «darse a la fuga».

 

Fabricación de delitos y exposición mediática, parte del patrón de hostilidad

Desde la frontera sur Chiapas y como enviada especial a Ciudad Acuña, Coahuila, Cinthya Alvarado ha informado periódicamente para Los Ángeles Press sobre las adversidades y el racismo que han sufrido migrantes especialmente afrodescendientes. Pero el cuestionar a las autoridades migratorias por el maltrato que daban a migrantes y grabar a militares persiguiendo a mujeres centroamericanas fue el motivo de su detención y tortura.

Mientras estuvo retenida por los servidores públicos dentro de un vehículo oficial del INM, a la misma hora se desplegaba una campaña mediática a nivel nacional en la que era exhibida como delincuente, con su fotografía y nombre, disociándola de su profesión de periodista. La transmisión fue iniciada por Milenio TV, y la conductora Azucena Uresti, del mismo medio, usó sus cuentas personales en Twitter para exponer de manera difamatoria y con calumnias a la reportera.

Tras las carpetas de investigación fabricadas en su contra por trata de personas, homicidio en grado tentativa y venta de documentos falsos, la FGR le requisó su celular, su bolso y su auto. El auto se lo entregaron una semana después y su celular se lo entregaron dos meses más tarde con un reporte de que no se había encontrado ninguna información relacionada a los hechos imputados por los agentes de Migración. Con su liberación, miembros del Ejército la obligaron a hacer el trato verbal de no volver a hablar sobre temas de Migración, advirtiéndole: “Te quieren matar, Cinthya”.

 

Admisión de queja en CNDH y denuncia por tortura ante la FGR

 

 

rturas y maltrato a migrantes, la constan 

Dos semanas después de la detención y tortura a Cinthya Alvarado, los funcionarios del Instituto Nacional de Migración, acompañados de agentes de la Guardia Nacional, irrumpieron en la caravana de migrantes del 21 de enero, que salía a las 4:30 horas. Los agentes llegaron con equipo antimotines y les daban descargas eléctricas para disuadirlos de continuar hacia el norte del país. Entre las personas detenidas, de acuerdo a las cifras registradas por medios locales, unas 250 personas fueron retenidas con violencia, entre éstas mujeres y niños a quienes llevaron a la estación migratoria Siglo XXI, en Tapachula.

«Me golpearon con un tubo, me dieron patadas y me dijeron que era basura»

Dylan, de 24 años, y su amigo -que pidió reserváramos su identidad- fueron perseguidos y detenidos por agentes del Instituto Nacional de Migración.  Los golpearon con brutalidad y los amenazaron. De acuerdo con el testimonio del acompañante de Dylan, los servidores públicos detienen a las personas en tránsito para pedirles dinero en modalidad de rescate, especialmente a quienes tienen familias en los Estados Unidos.

Las mismas personas detenidas les han dicho a los agentes que les permitan irse, que lo único que quieren es reunirse con su familia del norte. «Pero es Migración la que secuestra, pide teléfonos de contactos en Estados Unidos y retiene a la gente hasta que pagan su liberación».

Buscar asilo, legal

México suscribió la Declaración Universal de los Derechos Humanos proclamada en Asamblea General de Naciones Unidas, en 1948. Pero desde 1990, conmemora el Día Internacional de los Derechos Humanos como parte de los compromisos adquiridos en el respeto a los derechos humanos. Sin embargo, los agentes de Migración y de la Guardia Nacional han pasado por alto el artículo 2, el cual estipula que:

«Toda persona tiene todos los derechos y libertades proclamados en esta Declaración, sin distinción alguna de raza, color, sexo, idioma, religión, opinión política o de cualquier otra índole, origen nacional o social, posición económica, nacimiento o cualquier otra condición».

Además del artículo 5 que especifica que «Nadie será sometido a torturas ni a penas o tratos crueles, inhumanos o degradantes«. La Constitución mexicana también recoge estos principios de derechos humanos y los replica en leyes derivadas.

Migración y Guardia Nacional detuvieron la caravana con violencia

 

Encarcelamiento, golpes, amenazas y maltrato ha llegado a formar parte de la rutina de los agentes de Migración en la frontera sur de Chiapas para detener el tránsito de las familias migrantes a los estados del norte mexicano. Incluso toques eléctricos, jalones de cabello a las mujeres y patadas cuando ya están tirados en el piso, son parte de las agresiones de los servidores públicos contra las personas en tránsito.

Testimonio de un migrante que sufrió toques eléctricos

Agente de Migración en la persecución del día

Familias de migrantes separadas por la cárcel o la deportación

Familias de migrantes han sido separadas, pese a que a uno de los cónyuges haya obtenido su permiso para transitar por México. Los testimonios de migrantes señalan que las deportaciones se han hecho de noche y sin avisar a los familiares. Además de mantenerlos presos desde quince hasta 140 días, sin que medie ningún delito, sólo por ser migrantes. Esto es parte de la cobertura que estaba dando la periodista Cinthya Alvarado para Los Ángeles Press cuando la detuvieron, la torturaron y la encarcelaron por 48 horas.