Milei, ¿pragmático o anarco-capitalista? ¿Quién gobernará Argentina?

Rodolfo Soriano-Núñez

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Milei asumirá el cargo público en medio de cuestionamientos por nombrar a Luis Caputo como ministro de Finanzas.

El inicio de su gobierno está acompañado por una escalada de precios cuyas consecuencias son difíciles de prever dadas las incógnitas que Milei no ha resuelto en estas semanas.

Por Rodolfo Soriano-Núñez

Mañana, domingo 10 de diciembre, Javier Milei asumirá como presidente de Argentina en medio de una oleada de “sinceramiento” de prácticamente todos los precios clave de la economía del país sudamericano.

El jueves se anunciaron aumentos en las tarifas del transporte público en algunas de las ciudades clave de la geografía del país austral distintas a Buenos Aires. En el centro vacacional de invierno de San Carlos de Bariloche el aumento en las tarifas del transporte público era del 100 por ciento y en La Plata, capital de la provincia de Buenos Aires, era del 80 por ciento.

El viernes, dos de los más importantes diarios de la capital daban cuenta de la más reciente devaluación del peso argentino, aunque La Nación, durante muchos años el "diario de récord" de la vida pública argentina, atribuía la decisión al gobierno saliente de Alberto Fernández, mientras que Clarín, que en los setenta celebró como un éxito el golpe de Estado de Jorge Rafael Videla, se lo atribuía a quien fue, de manera indiscutible su candidato, en el difícil proceso electoral argentino de 2023: Javier Milei.

El mismo viernes, todavía sin reponerse del anuncio de la devaluación del tipo de cambio oficial a 400 pesos argentinos por cada dólar, los noticieros de las primeras horas de la tarde porteña daban cuenta de aumentos del orden del 110 por ciento en el precio del arroz. Otros precios clave reportaban aumentos similares, sin que se supiera a ciencia cierta qué pasará cuando concluya el fin de semana.

Y es cierto, muchos precios argentinos son, cuando se les convierte a dólares con el tipo de cambio oficial, muy caros cuando se les compara con los precios de la Ciudad de México o de Los Ángeles, Tijuana o San Diego, pero no lo son tanto cuando se les compara con los precios cuando se usa el llamado dólar “blue”, es decir, la cotización que se consigue cuando uno compra o vende dólares en los llamados “arbolitos” o “cuevas” de Buenos Aires, establecimientos que no son casas de cambio legítimas, pero que tienen una presencia que nadie puede negar.

Un kilo de aguacates, o paltas como les llama en Argentina, se vendían ayer viernes a tres mil 999 pesos argentinos en Coto, una de las cadenas de supermercados más populares de aquel país.

Con la cotización oficial, ese kilo de aguacate costaba casi diez dólares, con la cotización del “blue”, eran cuatro dólares, que es un poco más de lo que costaba ayer viernes un kilo de aguacates en Walmart en la Ciudad de México, aunque era mucho más barato que el precio que uno paga por dos libras de aguacate, con aproximadamente cinco piezas, en el Sprouts de Cerritos, un supermercado en la zona metropolitana de Los Ángeles.

Precio de los aguacates o paltas en Buenos Aires, Los Ángeles y Ciudad de México, viernes 8 de diciembre de 2023.

Así de difícil es la vida en Buenos Aires y el resto de Argentina y ello explica por qué el resultado de la elección fue de un 55 por ciento de los argentinos que optaron por votar apoyando a quien todavía hoy, cuando son las 8 de la noche en Buenos Aires, no ha dicho de manera clara cómo hará para controlar la inflación sin que la protesta social se desborde como ya ha ocurrido antes en la historia reciente de Argentina.

Las dudas de la elección

La elección, a pesar del resultado contundente, no resolvió muchas de las dudas que nublan la percepción del futuro argentino. Parte de la dificultad para saber qué pasará en el futuro más próximo la explica una figura de la vida pública argentina, Guillermo Moreno, como la incógnita por no saber de qué manera tratará de gobernar Milei.

Moreno fue secretario de Comercio Interior de los gobiernos peronistas de Argentina entre 2007 y 2013, en estos días se ha convertido en una de las voces más escuchadas en los noticieros de radio y televisión de Argentina, porque supo romper en su momento con los Kirchner y, desde que rompió, ha sido un crítico implacable tanto de Cristina Fernández de Kirchner, quien hoy sábado vive su último día como vicepresidente, del todavía presidente Alberto Fernández, así como de Mauricio Macri.

De acuerdo a Moreno, no está claro si Milei asumirá y tratará de gobernar como el libertario o anarco-capitalista que era como candidato o si lo hará como el socio pragmático de Macri.

Milei necesitaba de Macri quien le ha “armado”, como se dice en Argentina, parte de su equipo en los ministerios y secretarías responsables de la economía y de la seguridad pública.

Aunque no hubo algún acuerdo de coalición entre La Libertad Avanza, el partido de Milei, y el así llamado PRO o Propuesta Republicana, que hasta hace unas semanas formaba parte de Juntos por el Cambio, la coalición que aglutinaba también a la Unión Cívica Radical, el partido político más antiguo de América Latina.

El apoyo de Milei y el PRO le permitió a Milei contar con los representantes de casilla o fiscales de mesa electoral, como los describe la legislación argentina, que Milei y La Libertad Avanza no tenían cuando disputaron a Sergio Massa y el peronismo la segunda vuelta de la elección.

Por si fuera poco, Milei y su gente carece de cuadros con alguna experiencia de gobierno, lo que se refleja en las cuotas extremadamente pequeñas de representantes en las cámaras del Congreso argentino. En la Cámara Alta, Milei tiene 8 de 72 senadores y en la baja tiene 33 de un total de 257 escaños.

La fragilidad de Milei en las cámaras del Congreso es tal que fue gracias a Cristina Fernández de Kirchner que Milei podrá contar con Martín Menem, sobrino del expresidente del mismo apellido, como presidente de la cámara baja. Fueron los votos de Juntos por la Patria, la más reciente reencarnación del peronismo, lo que le permitió a Milei tener a Menem como presidente de la Cámara de Diputados, que fue candidato por La Libertad Avanza.

De otro modo, sin la intervención de la hasta hoy vicepresidente, Macri hubiera tenido más control sobre Milei, pues hubiera necesitado de los votos del PRO y otras agrupaciones para que Menem tuviera ese cargo.

Disyuntivas

La disyuntiva que plantea Guillermo Moreno ya ha sido resuelta de alguna manera por el propio Milei al nombrar ministro de Finanzas a quien fue el director del Banco Central de la República Argentina durante la presidencia de Macri, Luis El Toto Caputo.

Cuando Macri fue presidente, gustaba de presentar a Caputo como “El Messi de las Finanzas”, en referencia a Lionel Messi, el jugador de futbol que fue estrella durante muchos años con el Barcelona de la Liga Española y ahora se divierte en el equipo de Miami de la Liga de Futbol de Estados Unidos.

Sin embargo, a contrapelo de esa idea de Caputo como “El Messi de las finanzas”, la realidad es que es uno de los pocos altos funcionarios financieros de algún país miembro del Fondo Monetario Internacional que ha sido echado del cargo luego de que fuera cuestionado por funcionarios de esa institución multilateral.

Y no lo cuestionó alguien que no conociera de la economía argentina. Lo hizo Alejandro Werner, argentino-mexicano, exsubsecretario de Hacienda de México durante el gobierno de Felipe Calderón, quien era funcionario del Fondo Monetario Internacional cuando Caputo quedó al frente del Banco Central de Argentina.

En una entrevista publicada recientemente con El Litoral, un medio argentino, Werner explicó cuál fue el problema del Fondo Monetario Internacional con Caputo en la década pasada. Dijo:

Por dos o tres meses nos tocó tener como contraparte a Luis Caputo. En ese momento, en mi opinión, jugó un rol que dificultó mucho la implementación del programa que se había negociado con el gobierno del presidente (Mauricio) Macri. Creo que había, de parte de él, una visión muy desordenada de cómo implementar la política monetaria y cambiara con la que nosotros no coincidíamos.

En esa misma entrevista, Werner matizó las declaraciones que Milei mismo hizo luego de sostener una conversación virtual con la directora gerente del Fondo, la señora Kristalina Georgieva, quien publicó el mensaje que aparece a continuación en su cuenta en la red social antes conocida como Twitter:

El mensaje es muy similar a los que Georgieva publica siempre que se reúne con algún jefe de Estado, pero el sector de la prensa argentina más entusiasmado ya desde la campaña presidencial con Milei, encabezado por los diarios Clarín y La Nación, lo presentó como una prueba de la buena recepción que tenía Milei en los círculos financieros.

Apostillas

Quizás es por ello que Werner tomó distancia y apostilló el encuentro entre Milei y Georgieva diciendo:

«Hay muchas preguntas económicas en términos de pensiones, mercado laboral, finanzas públicas, balanza de pago que tal vez una persona con una formación financiera no tenga las mejores respuestas. Me da la impresión de que la cabeza del equipo va a ser el presidente y que el ministro de Economía va a tener un rol más de diseño de la política financiera y de la deuda. Tal vez (Caputo) en el equipo que Milei tiene en mente, funcione. Ojalá funcione, pero yo lo hubiese hecho diferente».

Lo que es un hecho, es que las muchas promesas que Milei hizo durante su campaña sobre inminentes castigos a “la casta”, o la idea populista y efectista de “dinamitar” o “meter la motosierra” al Banco Central de la República Argentina difícilmente podrían realizarse, pues si alguien es parte de la casta en el gabinete de Milei son justamente los veteranos del gobierno de Macri que, además de Caputo, son la excandidata presidencial Patricia Bullrich que será responsable de Seguridad Pública y a quien Milei solía atacar llamándola “Montonera tira bombas”, además de Luis Petri, quien quedará a cargo del ministerio de Defensa y fue el candidato a vicepresidente de la ya citada Bullrich.

Montonera, por cierto, se refiere a una agrupación de peronistas de izquierda que se hacían llamar así, Montoneros, y que fueron responsables de algunas de las protestas que nublaron el Campeonato Mundial de Futbol que la Argentina dirigida por Videla organizó en 1978, así como de diversos actos terroristas durante la dictadura.

A continuación se puede ver la portada de Evita Montonera, una de las publicaciones que, desde la clandestinidad, publicaba ese grupo. Este número corresponde a mayo de 1978, poco antes de que ocurriera el Mundial de ese año, en junio. El número completo de esa revista se puede descargar aquí.

Portada de Evita Montonera, una publicación de Montoneros de mayo de 1978.

Los nombramientos de Bullrich y Petri plantean, además, otro problema. Las carteras se Seguridad Pública y de Defensa, originalmente estaban consideradas como parte de la cuota que correspondía a Victoria Villarruel, quien a partir de mañana domingo será la vicepresidente de Argentina y cuyo ingreso a la vida pública de su país ocurrió como defensora de su padre, Eduardo Villarruel, y sus compañeros en las Fuerzas Armadas argentinas.

La futura vicepresidente gusta de presentar a su ahora finado padre como un “héroe de Malvinas”, título que algunos le disputan, aunque en lo que no hay duda es que formó parte del aparato militar que reprimió a quienes se oponían a la dictadura del llamado Proceso de Reorganización Nacional que inauguró Videla con el golpe de Estado que depuso a Isabel Martínez de Perón en 1976.

Videla asume como jefe de Estado luego del golpe de Estado de marzo de 1976.

No es posible ahondar en el papel de Eduardo Villarruel como violador de derechos humanos, pero en estricto sentido nunca fue enjuiciado, como lo detalla este texto de Página 12, aunque sí se puede decir que entre otras "perlas" de su paso de la vida pública se negó a jurar la Constitución de 1987, además de que fue de los exoficiales que más cuestionaba los juicios a los miembros de las juntas militares del Proceso de Reorganización Nacional.

Villarruel, como lo demuestra la fotografía principal de este texto, jugó un papel determinante, por ejemplo, en el acercamiento de Milei con el partido neofranquista Vox de España.  En esa foto, atrás de Milei se encuentra Santiago Abascal, dirigente de Vox y cercano en México a Eduardo Verástegui.

 

 

Otra duda respecto del futuro de Argentina es qué tan lejos irá Milei con su idea de privatizar empresas estatales, como ya hizo Argentina en los noventa del siglo pasado durante la presidencia de  Carlos Saúl Menem. Él privatizó cuanta empresa pública se podía privatizar y los resultados estuvieron muy lejos de ser los que se esperaban. Por una parte, devastó el empleo formal, y, luego de la euforia, hubo empresas que tuvieron que volver a ser públicas.

Contra las tradiciones

Mañana domingo, contra las tradiciones de la democracia en Argentina, Milei no presentara un mensaje a lo que allá se llama la Asamblea Legislativa, que en México se llama la Sesión de Congreso General, es decir, aquellas ocasiones especiales en que las dos cámaras de los congresos sesionan de manera conjunta.

En el vídeo que aparece inmediatamente después se puede ver lo que la televisión pública de Argentina informó este viernes sobre el programa de actividades de la toma de posesión o inauguración de Milei

En lugar de ello, presentará un mensaje a sus seguidores. Él se ha planteado como meta movilizar a un millón de sus seguidores para que asistan a un acto que trata de imitar las “inauguraciones” presidenciales que se celebran en Washington, DC, en las escalinatas del Capitolio.

Las diferencias entre una y otra ceremonia no sólo tienen que ver con que Washington, DC, suele padecer temperaturas bajo cero cuando asumen los presidentes su cargo, mientras que en Buenos Aires se vive el inicio del verano porteño.

También tiene que ver con que hay muchas más incertidumbres ahora respecto del futuro argentino, siempre azaroso, de las que se recuerdan incluso cuando asumió Raúl Alfonsín en diciembre de 1983, como primer presidente de la democracia o las que acompañaron a Néstor Kirchner, cuando se convirtió en presidente en mayo de 2003, luego de las violentas manifestaciones de diciembre de 2001, que marcaron la salida de Fernando de la Rúa.

Se espera que Milei pronuncie frente a sus electores, en la explanada del Congreso Nacional, sobre la avenida Avellaneda, un mensaje del que se sabe poco, pues no hay claridad respecto de cómo aplicará lo que con toda seguridad será uno de los más feroces planes de choque económico en la historia de Argentina y América Latina.

Fachada del Congreso Nacional de Argentina por Avellaneda. Foto de HalloweenHJB, tomada de Wikipedia

Ese plan de choque tiene como uno de sus componentes entregar la presidencia de Yacimientos Petrolíferos Fiscales, YPF, el equivalente de Petróleos Mexicanos en México, a Horacio Marín. Él es uno de los principales donadores de su campaña presidencial y quien, además, es uno de los propietarios de Tecpetrol, una de las competidoras en el sector petrolero y energético de YPF.

Además de los obvios problemas en términos de conflictos de interés que una designación así plantea, Tecpetrol enfrenta ya una serie de demandas judiciales por los efectos que el así llamado fracking tiene en la vida de pequeñas comunidades que se encuentran cerca de los mantos que explota esa empresa privada con ese método. Tecpetrol es una empresa subsidiaria de Techint, ver también aquí, cuyo principal accionista es Paolo Rocca.

Debe señalarse que al asumir la dirección de YPF, Marín conocería todos los detalles de la operación de la empresa con la que Tecpetrol compite en los mercados argentinos. También debe señalarse que una de las propuestas de campaña de Milei era privatizar YPF. Técnicamente eso no es posible porque la empresa ya es privada, aunque es el Estado argentino quien controla la mayoría de las acciones, por lo que no hay claridad sobre qué harán con esas acciones.

Esas acciones, por si fuera poco, son objeto de una demanda de la que dimos cuenta en Los Ángeles Press en un reportaje originalmente publicado por Propublica acerca de los conflictos de interés en la Suprema Corte de Justicia de Estados Unidos, por errores cometidos por el gobierno argentino en una de las reestructuraciones previas de YPF, que la convirtió en blanco de los así llamados "fondos buitre".

 

 

En todo caso, una voz que conviene seguir para comprender qué pasa en Argentina hoy es la de Guillermo Moreno. Él fue uno de los pocos peronistas que rompieron con Cristina Kirchner cuando ella dominaba la escena política de su país.

Economía enferma

Lo hizo por lo que él consideraba un mal manejo de la economía. Moreno continuó sus críticas durante las presidencias tanto de Mauricio Macri como de Alberto Fernández.

Cuando Macri era presidente, Moreno frecuentemente era llamado para opinar acerca de las decisiones que tomaba aquel gobierno y ya desde entonces hizo de Luis Caputo un blanco frecuente de críticas punzantes que, sin embargo, no fueron suficientes para impedir que sea, a partir de mañana domingo, responsable de la economía argentina.

A continuación se puede ver este vídeo de 2018 en que Moreno acusaba a Caputo de incapaz para ser responsable del Banco Central de la República Argentina y, lo que es peor, de ser un “timbero”, es decir, de dedicarse a especular con el tipo de cambio.

Durante la presidencia de Alberto Fernández, Moreno no cejó en sus críticas, sobre todo por la manera en que el gobierno de Fernández, como el de Macri antes, desestimaba el impacto de la inflación en el ánimo de las personas y por el hecho que el comportamiento de esa variable está lligado a la emisión de circulante.

Cinco años después, Moreno hace señalamientos todavía más mordaces sobre el posible riesgo planteado por el nuevo nombramiento de Caputo, a quien -cuando era presidente de Argentina- Macri presentaba como “el Messi de las finanzas”.

De hecho, cuando hace dos semanas se confirmó que Caputo quedaba al frente del manejo de la economía de Milei, Moreno volvió a calificar a Caputo de “timbero”, es decir, de especulador y advertía acerca del riesgo que planteaba para el futuro de la economía argentina, como se puede ver en este vídeo de finales del mes pasado.

Algo valioso de las críticas de Moreno es que, a diferencia de quienes llaman a boicotear de inmediato a Milei, él llama a “dejar que se deprima solo”. Según Moreno, Milei enfrenta una situación imposible para un economista que ofreció primero una revolución anarco-capitalista y que ahora intenta gobernar con un equipo que le ha prestado Mauricio Macri.

Debe apuntarse, por último, que el gobierno de Macri fue tan o más ineficaz en materia de control de la inflación como el de Alberto Fernández, como se puede ver en la gráfica que aparece inmediatamente después de este párrafo, que deja ver cómo con Macri en la Casa Rosada y Caputo en el Banco Central la inflación en Argentina ya arañaba los sesenta puntos porcentuales meses antes de la derrota de Macri cuando buscó la reelección en 2019.

Fuente: Elaboración propia a partir de los datos del Instituto Nacional de Estadística y Censos, INDEC, de la República Argentina. Disponibles en esta página.

Lo que sí es claro, en cambio, es que el nuevo gobierno de Argentina asume en una de las peores coyunturas, sin una salida fácil y con el riesgo de que miles de personas, sobre todo los pensionados y jubilados, no sean capaces de adquirir lo más elemental para sobrevivir.