
Argenis Esquipulas Martes, 22 de Octubre del 2024
Marcelo Pérez, originario de San Andrés Larráinzar, ejerció el sacerdocio durante 22 años, tiempo en el que se ganó el cariño y respeto de los más vulnerables.
Por Argenis Esquipulas
Miles de personas se congregaron en San Andrés Larráinzar, un pequeño pueblo en el corazón de Chiapas, para dar el último adiós al padre Marcelo Pérez Pérez, defensor incansable de los pueblos indígenas. Entre cantos, lágrimas y el resonar de la música tradicional, los fieles despidieron al sacerdote, asesinado el domingo en el Barrio de Cuxtitali, San Cristóbal de Las Casas.
Marcelo Pérez, originario de San Andrés Larráinzar, ejerció el sacerdocio durante 22 años, tiempo en el que se ganó el cariño y respeto de los más vulnerables por su incansable lucha por la paz y la justicia en las comunidades indígenas. Su cuerpo fue enterrado junto a la iglesia de San Andrés Apóstol, cumpliendo así su última voluntad de descansar en el lugar que lo vio nacer y que siempre defendió.
Hoy martes fue un día de dolor, rabia y tristeza para sus familiares, amigos y miles de creyentes católicos. Don Miguel, su padre, sostenía un cuadro con la imagen de su hijo, mientras el pueblo entero lloraba su partida. No era solo una pérdida para su familia, sino para todos aquellos que conocieron de cerca su labor y su dedicación para llevar la palabra de Dios a los rincones más olvidados de Chiapas.
Marcelo Pérez no solo fue un líder espiritual, sino un defensor de los derechos de las comunidades indígenas, una voz firme contra la violencia y las injusticias que aquejan a la región. En vida, se convirtió en un símbolo de resistencia y esperanza para muchos.
La Fiscalía General de la República (FGR) ha atraído el caso y ya realiza las averiguaciones correspondientes para esclarecer el asesinato del sacerdote. El ataque ha causado conmoción en la región y ha despertado llamados de justicia por parte de organizaciones y activistas que piden que el crimen no quede impune.
Mientras el sol caía sobre las montañas de Chiapas, el eco de las voces de quienes despidieron al padre Marcelo resonaba en el aire. Su legado, marcado por la lucha por la paz y la defensa de los pueblos indígenas, sigue vivo en los corazones de quienes lo acompañaron en su último trayecto.