
Juan Ricardo Montoya Benítez Viernes, 21 de Julio del 2023
La banda de Los Cotorros y las narco nóminas.
Si las víctimas de Los Cotorros no pagaban el rescate de su secuestro eran ejecutados e incinerados.
SEGUNDA PARTE
Por Juan Ricardo Montoya
En 2009, recordamos en una entrega anterior, se dio la captura de la banda de Los Cotorros, la sanguinaria célula de secuestradores y homicidas al servicio de Los Zetas en el estado de Hidalgo.
La banda era liderada por el veracruzano Rosendo Hernández, a quien llamaban La Cotorra, abatido durante un operativo de la entonces Procuraduría General de la República (PGR) la madrugada del 26 marzo de 2009, en el rancho Don Goteay de Huichapan.
Los detenidos, además de Estefanía García Escobar, alias La Hondureña, y de Nayelli Ortiz Galindo, fueron Daniel Viveros García, El Dani, de 41 años; Germán Cruz Pagola, El Raza, de 34; y Usiel Vargas González, El Gordo o El Oso, de 31. Este último, originario también de Veracruz.
Daniel Viveros García, "El Dany"
Daniel Viveros García, El Dani, al momento de ser capturado vestía una playera color verde claro y tenía colgada al cuello una credencial tipo gafete similar a la que usaban los policías federales, la cual resultó apócrifa.
De acuerdo con declaraciones de otros integrantes de la banda delictiva, El Dany era el “brazo derecho" del líder de Los Cotorros, y al que más confianza le tenía.
En el operativo realizado en el rancho Don Goteay, los policías federales hallaron libretas con nombres de policías de diversas corporaciones que, a manera de nómina, recibían cada mes diversas cantidades de dinero, de mano de La Cotorra o sus secuaces.
En una siguiente entrega daremos a conocer los nombres que aparecían en las "narco nóminas" y las cantidades que recibían por brindar protección a Los Zetas.
La autenticidad de la narco-nóminas fue confirmada por Daniel Viveros García ante la Procuraduría General de la República (PGR). En su declaración ante el Ministerio Público federal, El Dany reconoció como auténticas las nóminas encontradas en el rancho que servía de guarida a Los Cotorros.
“Se le pone a la vista –dice el expediente correspondiente a la declaración preparatoria de Daniel Viveros García, del 26 de marzo de 2009– dos cuadernos tamaño italiano y dos tamaños profesionales con abundante información acerca de los pagos, y una vez que los observa con detenimiento manifiesta que sí los reconoce, ya que eran de La Cotorra, eran de quien llevaba una relación de los gastos”.
Confirma El Dany: “una vez apunté los gastos de gasolina, ya que me daban los tickets, así como los gastos de la despensa”.
Posteriormente, el 22 de abril de 2009, Viveros hizo una ampliación de su declaración, y fue más específico acerca del contenido de las libretas: Rubén Ramos García, líder de los Cotorros “me pedía de favor que lo ayudara a realizar anotaciones en un cuaderno en relación a tickets de gastos de gasolina, medicina, despensa, gas LP y tarjetas de Telcel. Al terminar de pasar los gastos a la libreta lo sumaba con mi celular… de los cuadernos que me fueron puestos en mi primera declaración reconozco únicamente como mi letra las hojas con los siguientes encabezados: gastos 18/feb/09, Pandas, 1er marzo 09,23/feb/09;9/03/09 y Pandas 18/feb/09”.
Aparentemente, el término “panda” se le decía a los policías federales al servicio de la banda.
Sobre el resto de las libretas, Daniel Viveros aseguró que "desconocía el contenido, ya que siempre estaba presente La Cotorra dándome las indicaciones y al concluir se llevaba los cuadernos".
En octubre de 2010 tres policías municipales de Mineral de la Reforma fueron detenidos y sometidos a proceso penal por haber perpetrado un secuestro en complicidad con Los Cotorros.
De acuerdo con el expediente de la averiguación previa foliada con el número 160/2010, iniciada en el Juzgado Cuarto Penal con residencia en Pachuca, algunos policías municipales de Mineral de la Reforma, entre ellos Miguel Ángel Vallejo Gil y otros más identificados como El Rambo,y El Kiko, tras ser aprehendidos, aceptaron haber participado en el secuestro de un joven por cuyo plagio se inició la averiguación previa 12/PROV/II/1584/2008 que implicaban los delitos de privación ilegal de la libertad, en la modalidad de secuestro. Fueron aprehendidos después de ser señalados por Daniel Viveros.
Encargado de incinerar los cuerpos
Daniel Viveros confirmó lo que Nayelli Ortiz había declarado: que los cuerpos de las personas ejecutadas por no haber pagado el rescate eran incinerados en un restaurante abandonado en el camino que une la cabecera municipal de Huichapan con el poblado de Don Goteay, donde está el rancho del mismo nombre que servía de centro de operación de la banda.
Para eso usaban hornos de cocina industrial alimentados por gas LP.
En otras ocasiones, cuando no había tiempo para incinerar a los secuestrados, los llevaban a donde había tiros o respiraderos de minas abandonadas, y tras dispararles los arrojaban hasta el fondo, algunos incluso aún con vida.
Entre 2009 a 2011, la PGR y la procuraduría de Hidalgo realizaron varias inspecciones de estos respiraderos ubicados en Pachuca, Mineral del Chico y otros municipios aledaños.
Al final, El Dany fue sometido a proceso penal, junto con el resto de la banda, y sentenciado a 11 años de cárcel, con trasladados en diversos centros penitenciarios federales.
En 2020, fue liberado, al igual que el resto, tras un amparo que les otorgó un juez federal que consideró que no había pruebas suficientes para acusarlos de los secuestros y asesinatos que se le atribuían a Los Cotorros.
No obstante, al momento de ser liberado, a mediados de 2020, volvió a ser detenido en cuanto salió del penal, acusado de estar involucrado en un misterioso secuestro ocurrido el 28 de noviembre de 2008, en el municipio de Mineral de la Reforma. Se trataba de un joven estudiante de gastronomía, el mismo caso por el que en 2010 fueron detenidos los policías de Mineral de la Reforma, Miguel Ángel Vallejo Gil junto con El Rambo y El Kiko.
El joven, tras ser detenido por policías municipales de esa demarcación, así como de Pachuca, fue entregado a una célula de Los Zetas, y después desapareció definitivamente.
Hasta el momento de escribir estas líneas, El Dany permanecía detenido bajo investigación de este caso.
El Raza, el jardinero secuestrador
Igual que el icónico personaje de Pepe, El Toro, de las viejas películas de Pedro Infante, El Raza, otro de los capturados en el rancho Don Goteay de Huichapan, dijo ser inocente y haber estado en el lugar de forma circunstancial.
De acuerdo con su ficha policial, Germán Cruz Pagola, alias El Raza, era originario de Ixmiquilpan, Hidalgo y en 2009 contaba con 34 años.
Durante el interrogatorio al que se le sometió afirmó no haber tenido ninguna participación en los secuestros y asesinatos acreditados a la banda y que su única labor en el rancho Don Goteay era lavar los autos de La Cotorra pese a que, según La Hondureña y Nayelli Ortiz, él estaba con La Cotorra todo el tiempo. También los acompañaban otros dos sujetos, incluso en el viejo restaurante abandonado en el camino que une a la localidad de Don Goteay a la cabecera municipal de Huichapan, lugar que usaban para torturar y asesinar a los secuestrados cuyas familias no accedían a pagar los rescates y cuyos cuerpos incineraban.
Germán Cruz Pagola reconoció ser adicto a la mariguana y a las bebidas embriagantes y detalló "que no era la primera vez que se encontraba en calidad de indiciado ya que estuvo procesado en el estado de San Luis Potosí por el delito de tráfico de personas".
Dijo que era jardinero de oficio y que en su natal Ixmiquilpan se dedicaba al lavado de coches. Narró que en febrero de 2009 (un mes antes del operativo en Don Goteay) llegó al lugar donde laboraba Rosendo Hernández, La Cotorra, y le propuso trabajar en su rancho de Huichapan.
Según Germán, le ofreció 1, 500 pesos semanales de lunes a sábado para que trabajará como jardinero lo cual aceptó porque el negocio de lavar autos en las calles "estaba muy bajo".
Comenzó a trabajar en el rancho el 2 de febrero de 2009. Durante casi dos meses que laboró en el rancho, se dedicó a trabajar en la jardinería y en la limpieza del rancho. Allí conoció a Daniel García Viveros, El Dany, originario de Pachuca, y a Uzziel Vargas González, El Oso o Gordo.
Según su declaración, éstos "se dedicaban a ver películas, dormían, comían, pero no se dedicaban a ningún trabajo, ya que siempre se encontraban en la casa con excepción de La Cotorra, quien salía constantemente”. Rosendo tenía dos autos: un Bora blanco y una camioneta Tacoma gris.
El Raza narró que durante todo el mes de febrero no vio nada "sospechoso". Pero el 11 de marzo, La Cotorra le llamó desde su teléfono celular 773-113-26-46 y le pidió que abriera el portón del rancho. "Yo lo abrí y entró La Cotorra conduciendo su camioneta Tacoma gris, acompañado por El Dany y El Oso. Posteriormente me di cuenta de que había una persona sentada en el sofá de la sala, amarrada de pies y manos, con cinta adhesiva en la boca, la cara vendada, con pantalón de mezclilla y camisa a cuadros, tez morena y cabello chino.
Germán, al percatarse de que se trataba de un secuestrado, y darse cuenta a que se dedicaba La Cotorra, El Dany y El Oso, afirmó al ministerio público haber sentido miedo.
De esto se percató Rosendo, quien se le acercó y le preguntó en tono altanero "¿qué te pasa?" a lo que le contestó que "estaba agüitado por la persona que habían traído". La Cotorra insistió si tenía miedo- Y Pagola le respondió que sí, "porque si pasaba algo iba a mamar sin deberla".
"Tranquilo, ya mañana o pasado se va".
Relató que, al llegar la noche, se dirigió al sofá a dormir y se percató que al secuestrado lo habían recostado en el suelo. En los días subsiguientes notó qué el secuestrado era vigilado por turnos por El Dany y El Gordo.
Finamente, cuando despertó la mañana del 14 de marzo, el secuestrado ya no estaba. En total, estuvo retenido por la banda de Los Cotorros cuatro días, del 11 al 14 de marzo.
En su relato, aseguró que el 23 de marzo, al llegar a trabajar al rancho encontró en el lugar a Nayelli, "la cual es pareja de La Cotorra y se dedica a la prostitución". También vio a Gabriela, La Hondureña, "quien también es prostituta y es pareja del Gordo".
"Estas personas se la pasaban en la casa y no salían de los cuartos más que para comer y beber algo".
Durante el interrogatorio, se le mostraron diversas fotografías, entre ellas, las del restaurante abandonado en el cual, según Nayelli, incineraban a los cadáveres, y que él confirmó.
Sobre lo que ocurrió tres días después, la madrugada del 26 marzo, en que llegaron los federales a cazar a los delincuentes, Germán Cruz relató: "el día de hoy, como a las cinco de la mañana, escuché ruidos en la azotea de la casa por lo que me levanté y fui a la puerta. En eso sale La Cotorra de su cuarto y me grita: ¿A dónde vas? Yo le dije que iba afuera para ver qué era. En eso, Rosendo se regresó a su habitación y se comenzaron a escuchar muchas detonaciones de arma de fuego por lo que me escondí y me cubrí la cara con un trapo, ya que había mucho humo que me irritaba los ojos”.
Instantes después escuché los gritos de Nayelli y de Gabriela, quienes preguntaron sí podían salir.
"Se acercaron a la puerta y sacaron las manos en señal de que iban a salir, por lo que decidí salirme con ellas".
En ese momento, se percató que los que estaban afuera eran policías federales, quienes les indicaron que se tiraran al piso. Luego, se enteraron de que, en la refriega, había resultado muerto Rosendo Hernández y que habían sacado de la vivienda a El Dany.
Al final de su declaración, el agente del Ministerio Público le preguntó a El Raza cómo había sido tratado por los agentes, debido a las lesiones que presentaba. Él respondió: "el trato que recibí por parte de la representación social de la Federación fue de manera cordial, respetuosa, y nunca se me violentaron mis garantías individuales; ni se me presionó de ninguna forma, respetando en todo momento mis derechos".
No obstante, pese al trato "cordial" que supuestamente le brindaron los agentes, en ese mismo documento el agente del Ministerio Público puntualizó que Germán presentaba ocho lesiones recientes en la cara y otras partes del cuerpo: una equimosis (moretón pequeño causado por la fuga de sangre de los vasos sanguíneos rotos en los tejidos de la piel o las membranas mucosas) de color violáceo en el palpebral (párpado superior e inferior, los cuales conforman el contorno del ojo) bilateral con aumento del volumen del lado derecho y hemorragia conjuntival derecha; aumento del volumen en ambas regiones malares (huesos pares en ambos lados de la cara, que forma la mejilla y una parte de la cavidad del ojo) de aproximadamente cuatro centímetros y una equimosis violácea de dos centímetros en mocosa del labio inferior del lado izquierdo.
También dos equimosis de forma irregular color violácea, una de aproximadamente de dos y otra de tres centímetros en la cara del brazo izquierdo; otra equimosis de cero punto centímetros en cara interna del brazo derecho y una escoriación de medio centímetro en el codo derecho.
Sobre el por qué tenía esas lesiones, producidas unas cuantas horas después del operativo policíaco en que fue capturado, El Raza contestó: “que él mismo se las provocó al golpearse en el piso".
Igual que El Raza, Uziel y El Dany aparecieron con golpes en sus rostros y con los ojos hinchados y morados, pero en sus declaraciones ante Mario Cruz Hernández agente del Ministerio Público Federal aseguraron que tuvieron "trato cordial" por parte de los agentes y que las lesiones en sus caras se habían producido por "caídas" accidentales al momento de salir del rancho y entregarse.
El Raza, tras permanecer once años de prisión, logró salir de un penal federal de Nayarit al que fue confinado, luego de que un juez federal desechó como pruebas las nóminas de Los Zetas en el rancho Don Goteay.
El quinto integrante de la banda era Uziel Vargas González, alias El Gordo o El Oso, nacido en Poza Rica, estado de Veracruz.
Era la pareja sentimental de Estefanía García Escobar, La Hondureña, y participaba tanto en el secuestro de comerciantes o polleros, así como en la incineración de los cadáveres.
Durante el interrogatorio al que la PGR lo sometió, señaló al Dany y al Raza de perpetrar los secuestros.
Le preguntaron si había usado una identificación de la PGR que se le encontró en los bolsillos de su pantalón. Uziel reconoció que sí, junto con una credencial de elector con su foto, pero con otro nombre. Las había mandado hacer La Cotorra.
El 21 de mayo de 2009, dos meses de haber sido detenidos, el juez penal del distrito de Tepic, Nayarit les dictó auto de formal prisión por delincuencia organizada, secuestro, y posesión de armamento de uso exclusivo del ejército.