
Alfredo Griz Cruz Sábado, 01 de Febrero del 2025
Actopan es uno de los municipios con más desaparecidos en Veracruz. Inseguridad, extorsión y corrupción es lo que impera en ese lugar.
Un grupo de exalcaldes, todos con antecedentes de corrupción, se han agrupado en torno a uno de los aspirantes a la presidencia municipal de Actopan.
Despacho 14
El violento oficio de escribirPor Alfredo Griz
El municipio de Actopan se debate entre el rezago social, la inseguridad, la corrupción política y el nepotismo dentro de las instituciones de los tres niveles de gobierno que lo rodean. Pero, sobre todo, Actopan es acechado por políticos de antaño que, cambiando de color como saltimbanquis, se han refugiado en el partido Morena, el cual, en este municipio, se ha convertido literalmente en la cueva de Alí Babá y sus cuarenta ladrones.
Así es como el primer municipio de América —pues cabe recordar que el 22 de abril de 1519, en las playas de Villa Rica de este singular municipio, se fundó el primer ayuntamiento de América Latina, nombrado por Hernán Cortés como la Villa Rica de la Vera Cruz—, hoy en día figura como uno de los que más desaparecidos ha tenido en la última década. Diversas organizaciones nacionales e internacionales así lo han documentado.
Actopan ha sido también epicentro de la violencia en la región desde el sexenio del exgobernador Fidel Herrera Beltrán, incrementándose durante la administración del ahora preso Javier Duarte de Ochoa y consolidándose en la desastrosa gestión de Cuitláhuac García Jiménez.
Diversos escándalos han mantenido a Actopan en el ojo del huracán durante distintas administraciones. De los diversos partidos políticos que lo han gobernado, podemos recordar a Juan Callejas Ortiz, originario de la congregación de Otates, quien se vio involucrado en varios desvíos de recursos que lo pusieron al borde de la cárcel, salvándose gracias a la corrupción que imperaba en el entonces partido en el poder, el PRI.
Tampoco podemos olvidar la oscura administración de Carlos Retureta García, quien, independientemente de las observaciones del Órgano de Fiscalización Superior, se vio envuelto en el escándalo de las supuestas narcofosas halladas en el Rancho San Carlos, propiedad suya, sin dejar de lado el enorme e irreparable daño ecológico que generó en las Dunas de San Isidro, comunidad ubicada en la costa de dicho municipio. Allá por 2011, este personaje fue señalado por el entonces agente municipal Víctor Vázquez Jiménez y comuneros de la localidad.
Ahí también se suma Eduardo Carranza, de la comunidad de Tinajitas, quien también salió mal parado en la Auditoría Superior del Estado y que, tras amarres políticos y negociaciones, no hubo sanción penal. Sin embargo, volvió a ser alcalde interino años después, donde también pasó sin pena ni gloria en la administración municipal.
De la misma forma, Paulino Domínguez Sánchez, quien fue señalado de ser el autor intelectual del asesinato del reportero Jorge Celestino Ruiz Vázquez en marzo de 2018 en la localidad de La Bocanita.
Después de eso, la inestabilidad política se apoderó del ayuntamiento y generó el desafuero del alcalde, el encarcelamiento de la síndico municipal y un funcionario más. Además del asesinato del reportero, se dio la desaparición de 10 millones de pesos de las arcas municipales, solo en su primer año de gobierno, mismos que nunca aparecieron, así como las 28 observaciones del Órgano de Fiscalización Superior, que alcanzaron los 52 millones de pesos desviados.
Y así, un sinfín de políticos y exalcaldes que ahora se han agrupado en esa llamada cueva de ladrones, ungiéndose todos en el partido Morena. Tras la hegemonía de ese instituto político, suponen que, al estar en sus filas, todos sus fraudes, robos, asesinatos y corruptelas son automáticamente perdonados y olvidados. Hoy, todos estos oscuros personajes que tanto daño le han causado al municipio de Actopan, a las arcas municipales y a la población en general, se han agrupado en torno a un aspirante de nombre Eduardo Utrera Carreto, hermano del actual síndico municipal, quien dice ser el candidato de Rocío Nahle. Sin embargo, su único mérito en la vida ha sido ser el chófer y recadero del exgobernador Cuitláhuac García Jiménez, una de las peores y más desastrosas administraciones del estado de Veracruz, acusado por la propia Rocío Nahle del desvío de más de 300 millones de pesos a través de empresas fantasmas, de las cuales algunas supuestamente hicieron trabajos para la actual administración del ayuntamiento de Actopan, Veracruz.
Es irónico e inaudito que Rocío Nahle apoye e impulse la candidatura de un simple chófer que no solo no tiene experiencia probada en la administración pública, sino que su padre se ha visto envuelto en escándalos de fraudes en empresas constructoras desde la década del 2000.
Y bien, todos los demás aludidos, al ver la posibilidad de incrustarse en la planilla de este novel e inexperto aspirante, se ciernen sobre él y forman este oscuro grupúsculo que, a decir de todos ellos, son los "ungidos" de Rocío Nahle para gobernar Actopan en el próximo trienio.
Menudo nido de víboras y alacranes que se echará a la bolsa la gobernadora, de ser ciertas las declaraciones de Roberto Utrera, el progenitor del aspirante Eduardo Utrera Carreto, que versan en el sentido de que ya es el candidato y tiene el apoyo de Rocío Nahle.
En ese sentido, es preciso indicar que hay otros candidatos, como el auspiciado por la actual alcaldesa, María Ester López Callejas, quien impulsa a su tesorero Antonio Eguía Parra. De tener alguna oportunidad, deberá cubrir la espalda de su jefa tras los embates del Órgano de Fiscalización Superior, respecto a los señalamientos de las empresas de Cuitláhuac García, ya que algunas tuvieron tratos con el ayuntamiento de Actopan.
Por su parte, las encuestas que Morena ha realizado a nivel estatal y nacional —María de las Heras, Parametría, Casa Saba, entre otras casas encuestadoras— respecto al proceso electoral en ciernes, ubican en las estadísticas a Eduardo Utrera con un 8% de aceptación y a Antonio Eguía con un 9%, lo que deja entrever la poca respuesta que hay de la población debido a los antecedentes de corrupción y por los personajes de los que ambos se han rodeado.
Queda claro que en Actopan, aunque esta es una buena oportunidad de cambiar las cosas, así como el rumbo político y social, deberá decidir si siguen en el rezago social, el atraso económico, la inseguridad y sumidos en la corrupción y el nepotismo político. En este proceso electoral que se avecina, deberán elegir con más conciencia y responsabilidad. Sobre todo, tendrán la oportunidad de elegir a algún candidato honesto, probo y que sepa trabajar por el bien de este, el primer ayuntamiento de América Latina.